Aprender a conocernos

Llevamos años queriendo vincular de manera estable y regular a progenitores en el proceso arteterapeútico y de crecimiento personal de los adolescentes que conforman el grupo. Años teniendo en cuenta circunstancias, necesidades, horarios, cargas y situaciones… y poniendo los medios para hacerlo fácil y viable.

Hace un par de semanas logramos aunar disponibilidad y proponer una fecha para agrupar: madres, padres, familiares, junto con los adolescentes participantes del taller. Persona a persona, logramos determinar un día y un horario para comprometer el encuentro en una sesión on line. Aquello estaba resultando alentador e ilusionante.

Mamás y papás

Finalmente llegó el día, y… dos horas antes empezaron a aparecer mamás excusándose. La mayoría con más que comprensibles razones, algunas realmente desoladas, otras sencillamente ausentes. Si, por la razón que sea, las mamás no están presentes, es muy pero que muy difícil la vinculación y presencia de los papás. La realidad es que cuando los papás están disponibles el único modo de llegar a ellos es a través de ellas, de manera que si no están unas no están otros.

Y es que al lado de esto, que es una minúscula gota en el océano, están las circunstancias de cada familia, las prioridades de cada momento, las urgencias, las situaciones marcadas mayoritariamente por las imposiciones profesionales de última hora, los compromisos familiares -muchas veces imprevisibles-, y la demandante realidad de los hogares con niños pequeños y sin ayuda.

Una sesión para familias

Me entristece que una sesión preparada con mimo y cariño, pensada para familias, no cuente con los adultos; pero bien es cierto que hay ocasiones en que las cosas son como son y lo único que nos queda es adaptarnos a lo que hay, aceptarlo, y continuar. Y si seguimos creyendo en lo que hacemos -lo que es el caso-, volver a intentarlo, poniendo toda la energía e implementando lo aprendido ante cada nueva ocasión.

Tener alternativas

Queridas mamis, deciros que desde aquí me hago cargo de la enormidad de tareas y compromisos, frente a la limitación de cada día, frente a las situaciones que nos sorprenden y nos descuadran, y ante las que tenemos que reposicionarnos. Así que gracias por ser y estar, por continuar en ese otro lado, por la confianza y la apuesta. Desde mi lugar, la experiencia me ha enseñado a prever, a tener siempre una alternativa y a seguir bregando ante la incertidumbre.

Autoconocimiento

Uno de los modos que tengo de visualizar todo esto es un enorme «mapa» para aprender a conocernos. Un mapa que nos permita saber quienes somos, dónde estamos; que nos ayude a detectar nuestras limitaciones, determinar a qué podemos comprometernos… en definitiva a conocernos mejor.

Por eso hoy, en nuestro taller, hemos abordado el autoconocimiento; desde la relajación, el movimiento corporal, el juego y la representación plástica. Gracias a quienes lo habéis hecho posible. Namasté

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