Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del miedo que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

La forma de detectarlas es cuando se siente un miedo irracional puntual, y poco a poco se evita esa actividad que lo provoca. Cuando se lleva un tiempo con esa actitud, se considera que se tiene una fobia.

Entre las fobias más típicas encontramos: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedos para ir perdiéndolos. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: la relajación progresiva, el mindfullness, la visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -el vértigo-,  y el temor a los insectos. Cada participante ha indicado cuál era su mayor fobia, y hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. También nos hemos servido de las posibilidades del juego y dinámicas corporales. Y finalmente nos hemos apoyado en otra aplicación plástica y virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Sentir el miedo y ser valiente

Todo lo que tiene que ver con la emoción del miedo supone un gran capítulo en nuestras vidas. Tenemos miedos y vamos a seguir teniéndolos, forman parte de nuestra naturaleza humana. El miedo nos permite ser cautos y cuidadosos, nos impulsa al reto, nos hace evolucionar; pero cuando se convierte en algo demasiado grande, que nos inmoviliza y nos sobrepasa, algo a lo que no sabemos enfrentarnos, llega a ser un problema.

Sentir miedo y ser valiente

Y es cuando tenemos ese problema que toca actuar. Quizás el primer paso sea aceptar la naturaleza del miedo. Y a continuación, identificarlo y seccionarlo para poder abordarlo desde lo más pequeño, e ir aprovechando la satisfacción de superarlo para enfrentar miedos mayores.

Uno de los aprendizajes que más me ha aportado radica en el hecho de detectar el miedo ante algo y aún así lanzarte “a ello”. Como ejemplo, el miedo a conducir (cuando es extremo se conoce como amaxofobia), y no obstante coger el coche cuando es necesario. Eso demuestra tu valor, por lo tanto puedes sentir miedo y ser valiente.

Miedos pequeñitos y grandes miedos

Hoy utilizamos el poder evocador del mito del laberinto y la simbología de los miedos presentes en la historia. A partir de ahí hemos identificado “miedos pequeñitos”: el examen de mañana, el hablar en público delante de mis compañeros… –hemos dejado a un lado las fobias-; y hemos localizado “grandes miedos”: el que no me acepten mis amigos, el que en casa no me quieran.

Ha sido divertido y estratégicamente efectivo el uso del garabato de Winnicott, y las narrativas surrealistas que se han producido. Finalmente nos hemos centrado en cómo abordar esas sensaciones que nos genera la emoción de miedo, dando pautas para superar los estados a los que nos somete, impulsando nuestro lado mas valeroso.

 

 

El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

El sentido de la muerte

Una de las chicas sugirió: “Hablemos en un taller de la muerte, por favor”. Las demás se mostraron curiosas y asintieron, y yo les tomé la palabra.

El tema de la muerte es algo cada vez más presente en mi universo -el sentido de la muerte-, al menos desde la consciencia. Quiero decir, estamos vivos y en continuo cambio y evolución, perdemos unas cosas, ganamos otras… para mí la muerte tiene que ver con la transformación, dejar de ser lo que eres para convertirte en algo diferente. Simple, y sin embargo escasamente abordado en occidente, donde envejecimiento y desgaste resultan conceptos tabús.

Ser valiente no es no tener miedo

En cierta ocasión leí que para hablar de la muerte hay que ser valiente. Y algo que me impactó: Ser valiente no es no tener miedo, el miedo forma parte de los estados emocionales naturales que nos transitan, la cuestión es saber qué hacer con ese miedo.

Yo creo que ese miedo hay que visibilizarlo y transformarlo, reconocerlo, hacerle frente, reírse de él; en ese sentido no deja de maravillarme el “Cuaderno de Nippur” de Maria Vázquez, y su afirmación de: nada dura para siempre. Ni el helado. Ni las películas. Ni lo feo. Ni lo lindo. Ni las hojas de los árboles…

El lugar eterno

Y es desde ese lugar que se transforma en eterno cuando viajamos al corazón de las personas que amamos para quedarnos allí para siempre, desde donde ha surgido la reflexión: ¿Dónde surge la curiosidad por la muerte? ¿Qué es la muerte? ¿Qué te provoca la muerte?

La dispar visión según las culturas y la educación hace que las perspectivas y el modo de abordarla sea muy diferente. Los enfoques religiosos del grupo despiertan muchos interrogantes. Con ello y con todo hemos transitado desde la expresión plástica y la palabra por nuestro modo de estar cuando las personas queridas se van. Y la reflexión profunda e individual de que nos gustaría trasladar a las personas amadas antes de marcharnos.

Al principio con escaso interés, al poco decididamente volcad@s, cada un@ en su espacio de confort, con su papel, su lápiz y/o sus pinturas se han zambullido en uno, dos, tres pliegos de papel, expresando lo que quizás hasta ahora no se habían parado a exteriorizar.

Después, con cintas de colores han creado su pequeño paquetito que junto con los demás, ha conformado el centro del gran mandala de pétalos de rosas. Un ritual de cierre y liberación, para los mensajes que luego se han llevado.

 

Equilibrio interior

Cuanto más pasa el tiempo, más preciso experimentar el mundo aquí y ahora para vivir en el presente. Lo que los antiguos maestros zen sintetizaban de modo tan poético en: abrazar la vida sin miedo, sabiendo que después del invierno llegaría la primavera.

Algo que asocio con la absoluta necesidad de “equilibrio interior”, de claridad y serenidad a la hora de abordar cada momento y circunstancia, tratando de dar importancia a lo que verdaderamente la tiene, ocupándome de lo que puedo, y despreocupándome de lo que escapa a mi hacer, y que por otro lado, es fácil que nunca llegue a ocurrir.

La apuesta por el proceso

En el taller nos servimos de diferentes lenguajes e inteligencias para expresar el sentir del grupo de modo no convencional y creativo; dando importancia al proceso, al cómo, a lo que ocurre mientras tanto…  El acabado final por lo tanto, no es el objetivo.

Con esto y con todo, hay sesiones y actividades en las que el propio proceso abre puertas y visibiliza demandas unánimes que se concretan en “querer continuar la actividad plástica iniciada y ver el producto terminado”. Lo que nuevamente convierte la actividad en parte del proceso.

Mandalas y haikus

Los mandalas iniciados cobraron significado en sí mismos, y al quedar apenas esbozados despertaron el interés en su consecución. La invitación inicial a la acuarela y la témpera se vio enriquecida por el rotulador y las tradicionales pinturas de madera, con curiosas explicaciones de porque se optaba por un material u otro.

Enlazamos con la palabra puesta en las diferentes formas de entender el equilibrio interior por parte de l@s chic@s, y la importancia que esto tiene en sus vidas:

Paz

serenidad

tranquilidad

buenas “vibras”

tener “buen aura”…

Mientras intercalando con el color, incorporamos breves Haikus de M. Benedetti. Un modo de dar forma al equilibrio interior visibilizándolo desde lo poético y lo visual.

 

La memoria afectiva. IntrepidART

 

 

El proyecto con el que hemos contribuido al III Encuentro Multidisciplinar de Arte Digital IntrepidART, focalizado en ”La memoria”, ha propiciado el que estableciéramos un puente entre parte de los objetivos del ciclo (abordaje de las emociones desde el pensamiento creativo), y la MEMORIA, centrándonos en la parte AFECTIVA, surgiendo así “La memoria afectiva“.

Los chicos y chicas han explorado el cuerpo propio y el ajeno, la mirada más y menos condicionada, la distancia, la huella… y han expresado desde la más rica gestualidad lo que les mueve y conmueve, lo que les hizo vibrar, lo que la memoria rescata desde la afectividad para seguir conectados y conectadas a la vida y al momento presente. Han volcado su sentir desde la palabra, desde la poesía, desde la auto-fotografía y la fotografía al otro, resignificando la “otredad”. Generando un proyecto de arte comunitario con componentes sociales y afectivos significativos.

Lo que me está pasando

Iniciamos este nueva “Rueda del Sentir” de un modo muy espontáneo y natural. L@s chic@as piden que hagamos un círculo para “hablar de sus cosas”, de lo que les está pasando, de asuntos importantes que quieren comentar en el grupo… Es un ejercicio que con el transcurrir de las sesiones ha cobrado peso y significado y que facilita el diálogo, la escucha y la interacción, abriendo puertas a las mil situaciones que a cad@ una se le plantean en esta etapa de la vida.

La actitud ante el conflicto

El relato de cada participante encierra los diferentes focos en los que hay debilidad o titubeo; conflictos en casa, sobre todo con las madres, con las hermanas, con los profesores, con l@s amig@s… y especialmente con l@s NO amig@s. Una niña expresa una situación que las demás identifican como acoso en la escuela, devuelvo la pregunta al grupo de ¿cómo harías ante una circunstancia similar?  Las respuestas son muy diferentes, las hay que ponen el acento en la importancia del diálogo y la comunicación, mientras que  otras manifiestan actitudes de debilidad y reacciones de poder, incluso desde la violencia. Una niña explica algo del tipo:  “las personas nos dividimos en: leones o ratones, los primeros atacan, devoran; los segundos se encogen y se esconden, ¿qué prefieres ser? yo elijo ser león”.

Gracias a las historias (utilizamos el mundo simbólico de las fábulas), devuelvo la pregunta al grupo, y planteo el interrogante de ¿cómo podemos hacerlo MEJOR?

La expresión desde los lenguajes creativos, en esta ocasión la fusión de cuerpo y pintura, aporta un caleidoscopio de puntos de vista.

Deconstruir para construir

La mayor parte de las veces que hemos abordado la relajación en grupo, nos hemos encontrado con una resistencia inicial, una oposición a ceder el control, que comenzaba con el rechazo a cerrar los ojos, o el permiso para que fueran cubiertos; Un temor bastante común a lo desconocido. Y es que el ejercicio de detenerse, escuchar el silencio, dejarse traspasar por la oscuridad, y aparentemente “no hacer nada”, es algo a lo que no estamos acostumbrados, y choca de manera frontal con los mensajes del hacer de cada día, con la consigna de “aprovechar el tiempo” que algun@s tenemos grabada hasta la médula.

Resulta que, cuando hay poco espacio para construir, hace falta deconstruir, y ese ejercicio necesita de calma, de respirar de manera consciente, de dejarse llevar por lo aparentemente intrascendente para aterrizar en lo profundo.

Darse permiso para probar y “soltar

En casi todas las ocasiones, también ha ocurrido que muy despacito, el grupo ha ido accediendo al intento, a darse permiso para probar y “soltar”. L@s chic@s han ido avanzando en este propósito de manera gradual y también desigual, algunos venciendo a la desconfianza, otros con curiosidad.

Hay personas que se dejan traspasar más que otras, que se dejan “permear” tanto por lo agradable, como por lo menos placentero, con lo que en primera instancia gusta y con lo que no.

Lo que nos ocurre nos conforma y nos delata, permitiendo desde el misterio del “no hacer” la transformación en posibilidad; y eso es precisamente lo que ha emergido de este espacio seguro donde cerrar los ojos, aspirar un aroma, recibir una caricia, escuchar una leyenda, hilarla con el recuerdo, y a partir de ahí construir la propia historia. Lo que luego ha tomado forma en un ejercicio plástico con ceras grasas sobre telas de colores.

Machismo y toma de consciencia

Para esta nueva aportación, hemos estableciendo un puente entre parte de los objetivos del ciclo (abordaje de las emociones desde el pensamiento creativo), y toma de consciencia sobre machismo y violencia de género, que cobrará forma en la elaboración de un vídeo.

Expresar y visibilizar

Dado que el hacer que nos acompaña parte de la importancia del consenso y del compromiso, se trasladó al grupo la invitación a participar en la realización de un vídeo sobre este tema. Como educadora y arteterapeuta, lo vi como una oportunidad de concienciación desde la creatividad, una posibilidad para expresar y visibilizar una realidad que en ocasiones parece lejana, pero que en todo caso, forma parte de lo cotidiano. La respuesta del grupo fue desigual. La mayor parte de l@s adolescentes de nuestro tiempo están tan sobrecargad@s de actividad, que reclaman descanso y/juego.

Lenguajes creativos

Buscando la manera de incentivarles, de activar el motor que les permitiera emprender este proyecto con ilusión, recurrimos a los lenguajes creativos, un excelente estímulo que propició el que durante las sesiones, l@s chic@s hayan: dibujado, pintado, fotografiado, editado, elegido imágenes, recortado, buscado y recreado frases, escrito, reflexionado, bailado y expresado su rechazo al machismo y a la violencia de género desde la toma de consciencia, la propia afirmación, el empoderamiento y el mensaje positivo de construcción en igualdad de derechos y deberes ¡Hasta escribieron una canción!

Más allá de la elaboración del vídeo -que pronto publicaremos-, todo lo que ha ocurrido mientras tanto es lo que propicia el verdadero cambio, en definitiva un caminar continuo y en comunidad.

Alucina, vecina

contigo y con tu prima

Cero al machismo y diez a la alegría

Porque la vida, no es para estar amargado

Hay que estar, alegre y animado

Se buscan machistas, ey, ey

Se buscan machistas, ey, ey

Para hacerles frente, ey, ey

Fuera machistas, ey, ey

Que son muy mala gente, ey, ey

Se buscan personas, que sepan lo que sientes

Se buscan seres, que aprendan y defiendan a la gente

No tenemos paz, no tenemos alegría

Nosotras no tenemos porque sufrir, porque vosotros os vais

que yo me quedo aquí

Se buscan machistas, ey, ey

Se buscan machistas, ey, ey

Para hacerles frente, ey, ey

Fuera machistas, ey, ey

Que son muy mala gente, ey, ey