Bullying y acoso

Las anteriormente abordadas relaciones difíciles en nuestro entorno, anticiparon los problemas de los chicos en el colegio y en el instituto. Dificultades que en algunos casos llegaban al acoso o al “bullying” de diferente forma e intensidad. Más o menos evidente, obvio o sofisticado, en muchos casos muy en función de la vulnerabilidad de la persona que lo sufre. El acoso escolar es fuente de una cantidad enorme de consecuencias que pueden alargarse en el tiempo, muchas de las cuales se nos escapan.

Consecuencias del acoso

De hecho, hay casos en los que las consecuencias del acoso son tan profundas que se instalan hasta llegar a la edad adulta. Ansiedad generalizada, depresión, abuso de sustancias… hasta el suicidio. Y es que afecta a todos: a víctimas, espectadores y maltratadores. Altera la respuesta fisiológica del stress poniendo al individuo en mayor riesgo de enfermedades físicas. Daña en modo de stress tóxico aumentando el cortisol y trastornando las respuestas de las personas que lo sufren, provocando significativos problemas de salud.

A ello añadirle el efecto de continuidad, los maltratadores tienen mayor tendencia a elaborar actitudes criminales, unido a los subsidiarios problemas de alcoholismo y drogadicción. De ahí la importancia de tomar muy en consideración la necesidad de apoyo social, medios y recursos que reduzcan los riesgos. En definitiva educar en casa, en la escuela, en la calle.

Darnos cuenta y actuar

Hoy tras la inicial expresión con pintura a base de ceras grasas sobre soportes de papel no convencional, hemos dado rienda suelta a la energía corporal con el movimiento, y después hemos dramatizado la experiencia del acoso grabándola en 360º desde diferentes miradas.

No es lo mismo estar a un lado que al otro, y darse cuenta de lo que pasa enfrente, ayuda a ser mas empáticos y comprensivos, a ser tribu en el mejor sentido del término, implicándonos cuando vemos que tiene lugar una situación de acoso, y actuando.

Replicar, reportar, rechazar

No hay soluciones ni inmediatas, ni mágicas. Educar es una espiral que nunca acaba. No obstante, manejarnos con algunas herramientas puede contribuir a poner distancia física y emocional.

Partiendo de la obviedad del alejamiento emocional, “trabajarnos a nosotros mismos” para que lo que está pasando nos afecte lo menos posible, hemos insistido en la importancia de hacer frente al acosador (Replicar), plantarle cara. Aliarse con la autoridad -el adulto y el grupo- (Reportar, contar qué ocurre), e impulsar el aislamiento de los desagradables y acosadores (Rechazar).

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