Preocupaciones

Arrancamos la sesión con nuestro  habitual “círculo del sentir”. Los relatos y confidencias se entretejen y simultanean con la propuesta de construir una estructura para albergar nuestras inquietudes; lo que más tarde nos lleva al dibujo. Partiendo de la premisa de: “tu mayor preocupación en este momento” surgen expresiones que difícilmente se habrían dado en primera instancia a través de la palabra, y que los trazos y las formas permiten visibilizar, y propician la verbalización. Un cúmulo de interioridades arraigadas en lo más profundo.

Problemas y dificultades

La preocupación es -yo diría que inherente al ser humano-, una reacción ante las dificultades y los problemas que nos rodean, algo que de manera natural debería impulsarnos a resolverlos, a ocuparnos de ellos, pero… no siempre es así.

A veces nos preocupamos por acontecimientos que raramente tienen lugar, y en muchas ocasiones mareamos los problemas sin llegar a resolverlos.

Puede que esto se deba a nuestra dificultad para aceptar la incertidumbre inherente a la vida, o quizás a nuestra necesidad de justificarnos cuando no resolvemos un problema y así, al menos aparentemente, creer que reducimos nuestra ansiedad.

La preocupación patológica

Cuando la preocupación rebasa lo que podríamos considerar “razonable”, es decir no salimos de ella, se convierte en patológica. En estos casos, la ansiedad aumenta y nos sumerge en un pozo profundo del que cada vez resulta más complicado zafarse.

Muchas veces, la ansiedad generada por la preocupación hace que, al focalizarnos en sucesos  poco probables, rehuyamos problemas apremiantes más complejos de afrontar. En esos casos, es cierto que en un primer momento se reduce la ansiedad, PERO al no resolver el verdadero problema, volverá a generarse la inicial situación de inquietud y desasosiego.

Estrategias para afrontarla

  • Acepta la incertidumbre.
  • Maneja tus emociones, sentimientos y pensamientos, observándolos pero tomando distancia de ellos.
  • Escúchate (La meditación es muy eficaz para esto).
  • Desarrolla una conciencia plena (aquí también la meditación es una herramienta excelente).
  • Afronta lo que te preocupa y empieza a ocuparte, empieza por lo pequeño y ves avanzando.

Pánico escénico

Vari@s chic@s habían comentado la dificultad con la que se encontraban al hablar ante un conjunto de personas, especialmente cuando en el cole tenían que hacen una presentación. Propusieron trabajarlo en el taller; y preparamos una sesión en la que abordamos: El pánico escénico, ese trastorno de ansiedad caracterizado por el temor a hablar en público.

Síntomas

Entre las señales más evidentes que nos anuncian este “miedo” están: el aumento del sudor y la temperatura, los pequeños temblores y taquicardias, la sequedad en la boca, la dificultad para tragar, una desagradable sensación de parálisis

Técnicas para resolverlo

Hemos utilizado dos sesiones para aplicar diferentes dinámicas individuales, en parejas y en grupo; Recurriendo al trabajo corporal, y a diversas técnicas conductuales, de relajación y concentración. Plásticamente nos hemos servido de: cuentas, botones, arenas y conchas.

Nuestra pequeña “guía de actuación” ha sido la siguiente:

ANTES de HABLAR:
– Preparar lo que se va a decir. Hacer un pequeño guión.
– Ensayar antes con alguien. Controlar el tiempo.
– Ir cómod@s.
– Ir con tiempo.
– Prever agua; papel y lápiz para tomar notas.

EN LA SALA:
– Respirar profundo. Hacer incluso una mini-relajación.
– Entrar tranquil@ y despacio, sonreír, hacer un barrido visual por la sala.
– Mejor de pie que sentado, proyectar la voz.
– Tener un reloj a mano o alguien para controlar el tiempo.
– Centrar la mirada en una o dos personas que nos inspiren confianza.
– Hablar despacio y haciendo pausas. Es mejor decir poco y bien que mucho y mal.
– Sonreír si te quedas en blanco, no darle importancia.
– Al acabar si hay preguntas, escuchar y tomar nota, organizarlas y responderlas con brevedad. No tratar de justificarte solo explícarte, sé humilde. Agradecer al público su atención y escucha.

Y recuerda: comunicas no lo que cuentas, sino lo que transmites.

Sombra y oscuridad

Leyendo La princesa manca volví a conectar con la idea que maneja G. Martin Garzo, de enfrentar a l@s niñ@s con su parte oscura, algo que me parece esencial y lamentablemente poco frecuente. Me enerva este continuo cotidiano (tan presente en las Redes), evitando la realidad menos bonita, y revistiéndola de una aparente felicidad que al final desvela el engaño.

Zonas de sombra

Además de lo dulce y lo suave, el centro de todos los cuentos maravillosos ha de albergar el horror, la vida y la muerte; la idea de lo que somos, y por supuesto, tener un final feliz. Y es que nuestr@s hij@s  también viven entre zonas de sombra, de horrores infantiles y adolescentes, que han de experimentar y superar. Ocultarlo no lo diluye, retrasa su aparición y agudiza el problema.

Miedo y amor, variables eternas

Chesterton decía “Los cuentos de hadas son la verdadera literatura realista… el que quiera saber lo que hay en el corazón de un niño, lo descubrirá abriendo uno de estos cuentos narrados desde hace años.”

Los relatos de Andersen, Grimm, Perrault… son universales, atemporales y no tienen edad; recogen el cosmos de chic@s y chic@s, reflejan sus miedos, su anhelo de amor, su temor a ser abandonados… MIEDO y AMOR, son dos variables eternas. Emociones y sentimientos primarios, que tienen su origen en la niñez y se alargan a la adolescencia llegando en no pocas ocasiones a la vida adulta.

La expresión de estas necesidades fundamentales a través de estas historias, permite conectar con el desasosiego y la propia realidad. Narraciones maravillosas planteando problemas, mostrando dificultades y modos de solución, para que el/la receptor se haga cargo y venza la situación planteada, “regresando” con un nivel de conciencia y superación mayor.

Los bestiarios

En las dos últimas sesiones nos hemos inspirado en los bestiarios y libros de criaturas fantásticas para, sumergirnos en estas profundas zonas de sombra. Hemos imaginado monstruos, los hemos invocado, y los hemos construido.

Hemos hablado de nuestras particulares oscuridades, de lo que nos hacen sentir, y de cómo nos enfrentamos a ellas. Hemos creado y compartido nuestra propia historia y escuchado las ajenas. El dibujo y el collage han dado forma y color a la fantasía, profundizando en el significado de lo que para cada un@representaba, averiguando rasgos de personalidad, sentimientos, deseos y preferencias.

 

Interacción, escucha y comunicación

Un equipo es un grupo de personas con un mismo objetivo. Su unión permite combinar y complementar sus fortalezas para conseguir lo que se han propuesto. Dicho lo cual, no tengo muy claro que sea fácil hacer equipo. De hecho, hay personas que no son muy partidarias del trabajo en equipo, creo que la mayor parte de las veces el rechazo es por ignorancia (la derivada del propio desconocimiento de cómo conformar un buen equipo), otras veces no se aprecian las bondades de trabajar de forma conjunta, y finalmente está la huella de las malas experiencias.

Trabajar en plural

Una de las claves, y posiblemente un primer paso, sea la voluntad de hacerlo, de trabajar en plural. Otro de los pasos será determinar las habilidades de cada participante para poder repartir tareas que desemboquen en la consecución del objetivo común.

El valor añadido y la riqueza que diferencia a un grupo de otro vendrán de la diversidad de lo que cada uno de los integrantes aporta. Todo ello generará sinergia y enriquecimiento, lo cual también contribuye a consolidar el vínculo.

Juego y narrativa

Hoy en la sesión nos hemos servido de diversos ejercicios de creación de equipo desde el juego y la narrativa, activando diferentes modos de comunicación. Partiendo de la creación de 2 equipos, cada uno ha tenido como misión construir una historia, a partir de la utilización de imágenes y recursos visuales y plásticos. Cada equipo ha diseñado su camino, jugando con la forma y la expresión; y después ha propuesto al otro recorrer su itinerario invitándoles a descifrar la historia pensada.

Al final, además de comprobar la consecución del objetivo, nos hemos centrado en cómo nos hemos sentido a lo largo del proceso, en cómo se han tenido en cuenta mis ritmos, en cómo me he sentido escuchado y cómo he escuchado y respetado a los demás, y cómo he expresado mis necesidades. Interacción, talentos, escucha y comunicación.

Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del MIEDO que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

Si sientes un miedo irracional puntual, y poco a poco evitas la actividad que lo provoca. Si llevas un tiempo con esa actitud, se podría considerar que tienes una fobia.

Entre las fobias más típicas están: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir, irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedo para ir perdiéndolo. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: relajación progresiva, mindfullness, visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -vértigo-,  y el temor a los insectos. Hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. Después nos hemos apoyado en otra aplicación virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Además, hemos enlazado lo vivido con lo analógico, sirviéndonos de las posibilidades del juego y distintas dinámicas corporales.

 

El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

Mi recuerdo al despertar

La sesión anterior despertó una gran curiosidad. Las incógnitas en torno al significado de los sueños estaba servida, preguntas del tipo:

¿Porqué olvidamos los sueños? ¿Cómo podemos recordarlos? ¿Porqué tenemos sueños que se repiten? ¿Qué son los sueños, como se forman?

El recuerdo al despertar, fugaz, borroso, inexistente… o claro y nítido, generaba muchos interrogantes.

Nuestra máquina de soñar

Los sueños son una necesidad fisiológica de nuestro cerebro que permite al subconsciente tener en cuenta, organizar y procesar lo que ocurre cuando estamos despiertos. Nuestros problemas y preocupaciones influyen en nuestro estado anímico, lo que en parte, el cerebro expresa a través de los sueños, trayendo nuestro subconsciente a nuestro consciente.

Cada noche, la mayor parte de las personas tenemos al menos unos cuatro sueños, en ocasiones más. Cada un@, tenemos nuestra personal máquina de soñar que conforma nuestro psiquismo.

Recordar los sueños

Hay diferentes explicaciones de porqué no nos acordamos de los sueños, desde la profundidad de los mismos, a las autorrepresiones de las que habla Freud.

Cada uno de nuestros sueños se configura a través de los pensamientos que como soñadores conformamos. No es fácil interpretarlos, habría que conocer al soñante, sus antecedentes, su realidad. Existen diccionarios de sueños, pero son solo guías mas o menos acertadas para ayudarnos a pensar, a introducirnos en nuestra particular realidad, a conectar símbolos y situaciones, y en definitiva a conocernos un poco más a nosotr@s mism@s.

Recordar los sueños precisa de un compromiso con un@ mism@, de despertar y recuperar lo recordado a través de un trazo, unas líneas, unas palabras… un día y otro, hasta construir nuestro personal puzzle y desentrañar las piezas que faltan.

Nuevos iconos y posibilidades

Hoy hemos intercalado varias técnicas. Los dibujos y símbolos bordados de la anterior sesión han enlazado con nuevos iconos y posibilidades, haciendo emerger: el repetido sueño de la infancia, la pesadilla, la preocupación por los estudios, el omnipresente sentimiento amoroso de la adolescencia… todo ello en línea con nuevos campos a explorar.

La frontera de mis sueños

El tema de los sueños, recurrente en el taller, forma parte de la narrativa cotidiana de muchas personas. En esta ocasión, la demanda llega a través de una de las participantes del grupo, quien a raíz de una película (Si no despierto) nos traslada sus  interrogantes.

Planteo al grupo visionar la película en casa, y utilizamos ese detonador cinematográfico para adentrarnos en senderos de tránsito innabitual:

¿Dónde se traza la frontera entre mis sueños y mi realidad?

¿Qué quiero que ocurra, qué parte es de mi inconsciente y qué de mi consciente?

¿Qué margen de elección tengo en ello?

¿Qué puedo cambiar cuando me despierto?

Perder la esperanza para encontrarla de nuevo

Hay un trasfondo en la película en el que se plantea la importancia de nuestras acciones, lo que es verdaderamente significativo, y lo que podemos hacer (o no), al respecto.

La diferencia entre lo qué haríamos si fuera el último día de nuestra vida (algo que solemos reprimir en nuestro cotidiano), y lo que realmente hacemos. El Día de la marmota apuntaba también una reflexión interesante al respecto, abriendo la puerta a múltiples interpretaciones: ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿qué da sentido a mi vida?

En ambas películas “el punto” es que cuando una secuencia de lo cotidiano se repite una y otra vez, nos hace pensar. Puede ocurrir que empecemos por modificar ciertas acciones y/o comportamientos en un sentido, y nos demos cuenta que eso no nos lleva a la felicidad, lo que puede impulsarnos a variar el rumbo. En cierto modo, un perder la esperanza para poder encontrarla de nuevo.

La reflexión sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro, nos hace conscientes de cómo podemos hacernos cargo, de cómo tenemos una capacidad de maniobra que facilita que contribuyamos a cambiar el ritmo de las cosas en línea con lo que queremos. El libre albedrío es posible.

Símbolos bordados

Sobre todo esto, hoy hemos hecho un ejercicio de introspección, identificando símbolos sencillos que recogieran la conexión con el mundo soñado de cada un@. Técnicamente, las chicas han dibujado y/o elegido iconografías asociadas a sus sueños, las hemos trasladado al papel y de ahí a la tela, para finalmente recorrerlas con hilos de bordar.

 

Figuras de dependencia

Me llama la atención las veces que escucho opinar con ligereza respecto a las relaciones de los demás, poniendo el acento en las que se consideran modos de dependencia emocional… ¿con qué criterio, con qué conocimiento, desde qué punto de vista?

Existen muchas figuras de dependencia en nuestro entorno, al fin y al cabo somos gregarios, sociales e irremisiblemente dependientes del otro; siento que en ocasiones de manera orgánica y saludable, otras de modo enfermizo.

¿Te has parado a pensar de quién dependes realmente ¿por qué? ¿de qué modo? 

¿Te has detenido a analizar cómo son tus vínculos, tus apegos, tus dependencias y si fuera el caso tus codependencias?

Hoy nos hemos sumergido en este apasionante territorio desde varios enfoques; mediante ejercicios de visualización y presencia plena, construcciones de madera, dinámicas de grupo y expresión plástica con pinturas al agua.

Tipos de vínculo

Partiendo del concepto de vínculo (relación inmaterial entre personas), hemos continuado con el apego (aprecio o inclinación especial por algo o alguien), hemos llegado a la dependencia (situación de quién depende de otr@s).

Nos hemos centrado en los diferentes modos de llamar al vínculo, y la expresión de lo que hay tras ello:
vínculo afectivo adecuado: el dar y recibir equilibrado, propio del “amor sano”.
vínculo afectivo deficiente: cuando se es incapaz de establecer lazos con otras personas.
vínculo afectivo exagerado: también conocido como “dependencia emocional“, expresada en una excesiva necesidad del otr@, en la búsqueda de compensar carencias afectivas, que puede desembocar en codependencia: una desproporcionada preocupación por el otr@, que nos hace estar fuera de nosotros mismos.

Dependemos emocionalmente

Todos ellos, estados difíciles de identificar, porque “la vara” que utilizamos para medir nuestras implicaciones emocionales es diferente a la que utilizan los demás, porque no es lo mismo ser parte, que observar las vida de l@s otr@s desde la atalaya.

Con todo, creo que en una u otra medida, a lo largo de nuestra vida, todos dependemos emocionalmente de una o varias personas (si no viviríamos en islas desiertas). La clave es mantener el equilibrio interno, directamente relacionado con las necesidades, la voluntad, la dependencia propia y ajena.

 

La expresión más allá de la palabra

Expresar lo que tenemos en la cabeza, lo que realmente queremos trasladar, mostrar, comunicar… es algo que para algunas personas sigue suponiendo un desafío diario. La conexión entre lo que siento y lo que pienso, y en tercer lugar la expresión de ello, es algo que no siempre se corresponde.

El darnos cuenta y el contar con el feedback del otro respecto a lo que ha entendido es fundamental para tener una buena comunicación. Hoy hemos trabajado con la expresión mas allá de la palabra, con todos esos modos que tenemos de comunicar y trasladar lo que de verdad tenemos dentro y queremos exteriorizar.

Aprendiendo a expresar

Y lo hemos hecho desde la respiración consciente, la vocalización pautada, el juego de los trabalenguas, la visualización positiva enfocando lo que queremos que ocurra (que el receptor entienda perfectamente nuestro mensaje). Hemos grabado las diferentes formas de expresar y hemos escuchado con atención y con sentido crítico, situándonos en el otro lado. Hemos abordado la organización de las ideas, la escucha activa… todo ello elementos con los que seguir practicando.

Hemos expresado con el gesto, la mirada, la corporalidad y la plástica. Nuestros soportes han sido carcasas de CDS, y nuestras herramientas: pinceles, esponjas y muñequillas expresando con colores y texturas, en un ejercicio de extensión de la comunicación más allá de la palabra.

Claves

Y recuerda, cuando tengas que comunicar:

  • Cuida tu presencia: postura erguida, estar en el aquí y el ahora.
  • Muestra  cercanía, interactúa, busca el contacto visual. Genera confianza, siente aprecio por los que te escuchan. No ocultes tu vulnerabilidad y posibilita la identificación.
  • Entrena tu seguridad, ensaya, muestra aplomo y confianza. Huye de lo perfecto. Habla de cosas que conoces, cosas en las que crees. Prepárate. Ve con calma, llega a tiempo, habla despacio y no tengas prisa por salir corriendo.