Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del MIEDO que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

Si sientes un miedo irracional puntual, y poco a poco evitas la actividad que lo provoca. Si llevas un tiempo con esa actitud, se podría considerar que tienes una fobia.

Entre las fobias más típicas están: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir, irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedo para ir perdiéndolo. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: relajación progresiva, mindfullness, visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -vértigo-,  y el temor a los insectos. Hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. Después nos hemos apoyado en otra aplicación virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Además, hemos enlazado lo vivido con lo analógico, sirviéndonos de las posibilidades del juego y distintas dinámicas corporales.

 

El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

Mi recuerdo al despertar

La sesión anterior despertó una gran curiosidad. Las incógnitas en torno al significado de los sueños estaba servida, preguntas del tipo:

¿Porqué olvidamos los sueños? ¿Cómo podemos recordarlos? ¿Porqué tenemos sueños que se repiten? ¿Qué son los sueños, como se forman?

El recuerdo al despertar, fugaz, borroso, inexistente… o claro y nítido, generaba muchos interrogantes.

Nuestra máquina de soñar

Los sueños son una necesidad fisiológica de nuestro cerebro que permite al subconsciente tener en cuenta, organizar y procesar lo que ocurre cuando estamos despiertos. Nuestros problemas y preocupaciones influyen en nuestro estado anímico, lo que en parte, el cerebro expresa a través de los sueños, trayendo nuestro subconsciente a nuestro consciente.

Cada noche, la mayor parte de las personas tenemos al menos unos cuatro sueños, en ocasiones más. Cada un@, tenemos nuestra personal máquina de soñar que conforma nuestro psiquismo.

Recordar los sueños

Hay diferentes explicaciones de porqué no nos acordamos de los sueños, desde la profundidad de los mismos, a las autorrepresiones de las que habla Freud.

Cada uno de nuestros sueños se configura a través de los pensamientos que como soñadores conformamos. No es fácil interpretarlos, habría que conocer al soñante, sus antecedentes, su realidad. Existen diccionarios de sueños, pero son solo guías mas o menos acertadas para ayudarnos a pensar, a introducirnos en nuestra particular realidad, a conectar símbolos y situaciones, y en definitiva a conocernos un poco más a nosotr@s mism@s.

Recordar los sueños precisa de un compromiso con un@ mism@, de despertar y recuperar lo recordado a través de un trazo, unas líneas, unas palabras… un día y otro, hasta construir nuestro personal puzzle y desentrañar las piezas que faltan.

Nuevos iconos y posibilidades

Hoy hemos intercalado varias técnicas. Los dibujos y símbolos bordados de la anterior sesión han enlazado con nuevos iconos y posibilidades, haciendo emerger: el repetido sueño de la infancia, la pesadilla, la preocupación por los estudios, el omnipresente sentimiento amoroso de la adolescencia… todo ello en línea con nuevos campos a explorar.

La frontera de mis sueños

El tema de los sueños, recurrente en el taller, forma parte de la narrativa cotidiana de muchas personas. En esta ocasión, la demanda llega a través de una de las participantes del grupo, quien a raíz de una película (Si no despierto) nos traslada sus  interrogantes.

Planteo al grupo visionar la película en casa, y utilizamos ese detonador cinematográfico para adentrarnos en senderos de tránsito innabitual:

¿Dónde se traza la frontera entre mis sueños y mi realidad?

¿Qué quiero que ocurra, qué parte es de mi inconsciente y qué de mi consciente?

¿Qué margen de elección tengo en ello?

¿Qué puedo cambiar cuando me despierto?

Perder la esperanza para encontrarla de nuevo

Hay un trasfondo en la película en el que se plantea la importancia de nuestras acciones, lo que es verdaderamente significativo, y lo que podemos hacer (o no), al respecto.

La diferencia entre lo qué haríamos si fuera el último día de nuestra vida (algo que solemos reprimir en nuestro cotidiano), y lo que realmente hacemos. El Día de la marmota apuntaba también una reflexión interesante al respecto, abriendo la puerta a múltiples interpretaciones: ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿qué da sentido a mi vida?

En ambas películas “el punto” es que cuando una secuencia de lo cotidiano se repite una y otra vez, nos hace pensar. Puede ocurrir que empecemos por modificar ciertas acciones y/o comportamientos en un sentido, y nos demos cuenta que eso no nos lleva a la felicidad, lo que puede impulsarnos a variar el rumbo. En cierto modo, un perder la esperanza para poder encontrarla de nuevo.

La reflexión sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro, nos hace conscientes de cómo podemos hacernos cargo, de cómo tenemos una capacidad de maniobra que facilita que contribuyamos a cambiar el ritmo de las cosas en línea con lo que queremos. El libre albedrío es posible.

Símbolos bordados

Sobre todo esto, hoy hemos hecho un ejercicio de introspección, identificando símbolos sencillos que recogieran la conexión con el mundo soñado de cada un@. Técnicamente, las chicas han dibujado y/o elegido iconografías asociadas a sus sueños, las hemos trasladado al papel y de ahí a la tela, para finalmente recorrerlas con hilos de bordar.

 

Figuras de dependencia

Me llama la atención las veces que escucho opinar con ligereza respecto a las relaciones de los demás, poniendo el acento en las que se consideran modos de dependencia emocional… ¿con qué criterio, con qué conocimiento, desde qué punto de vista?

Existen muchas figuras de dependencia en nuestro entorno, al fin y al cabo somos gregarios, sociales e irremisiblemente dependientes del otro; siento que en ocasiones de manera orgánica y saludable, otras de modo enfermizo.

¿Te has parado a pensar de quién dependes realmente ¿por qué? ¿de qué modo? 

¿Te has detenido a analizar cómo son tus vínculos, tus apegos, tus dependencias y si fuera el caso tus codependencias?

Hoy nos hemos sumergido en este apasionante territorio desde varios enfoques; mediante ejercicios de visualización y presencia plena, construcciones de madera, dinámicas de grupo y expresión plástica con pinturas al agua.

Tipos de vínculo

Partiendo del concepto de vínculo (relación inmaterial entre personas), hemos continuado con el apego (aprecio o inclinación especial por algo o alguien), hemos llegado a la dependencia (situación de quién depende de otr@s).

Nos hemos centrado en los diferentes modos de llamar al vínculo, y la expresión de lo que hay tras ello:
vínculo afectivo adecuado: el dar y recibir equilibrado, propio del “amor sano”.
vínculo afectivo deficiente: cuando se es incapaz de establecer lazos con otras personas.
vínculo afectivo exagerado: también conocido como “dependencia emocional“, expresada en una excesiva necesidad del otr@, en la búsqueda de compensar carencias afectivas, que puede desembocar en codependencia: una desproporcionada preocupación por el otr@, que nos hace estar fuera de nosotros mismos.

Dependemos emocionalmente

Todos ellos, estados difíciles de identificar, porque “la vara” que utilizamos para medir nuestras implicaciones emocionales es diferente a la que utilizan los demás, porque no es lo mismo ser parte, que observar las vida de l@s otr@s desde la atalaya.

Con todo, creo que en una u otra medida, a lo largo de nuestra vida, todos dependemos emocionalmente de una o varias personas (si no viviríamos en islas desiertas). La clave es mantener el equilibrio interno, directamente relacionado con las necesidades, la voluntad, la dependencia propia y ajena.

 

La expresión más allá de la palabra

Expresar lo que tenemos en la cabeza, lo que realmente queremos trasladar, mostrar, comunicar… es algo que para algunas personas sigue suponiendo un desafío diario. La conexión entre lo que siento y lo que pienso, y en tercer lugar la expresión de ello, es algo que no siempre se corresponde.

El darnos cuenta y el contar con el feedback del otro respecto a lo que ha entendido es fundamental para tener una buena comunicación. Hoy hemos trabajado con la expresión mas allá de la palabra, con todos esos modos que tenemos de comunicar y trasladar lo que de verdad tenemos dentro y queremos exteriorizar.

Aprendiendo a expresar

Y lo hemos hecho desde la respiración consciente, la vocalización pautada, el juego de los trabalenguas, la visualización positiva enfocando lo que queremos que ocurra (que el receptor entienda perfectamente nuestro mensaje). Hemos grabado las diferentes formas de expresar y hemos escuchado con atención y con sentido crítico, situándonos en el otro lado. Hemos abordado la organización de las ideas, la escucha activa… todo ello elementos con los que seguir practicando.

Hemos expresado con el gesto, la mirada, la corporalidad y la plástica. Nuestros soportes han sido carcasas de CDS, y nuestras herramientas: pinceles, esponjas y muñequillas expresando con colores y texturas, en un ejercicio de extensión de la comunicación más allá de la palabra.

Claves

Y recuerda, cuando tengas que comunicar:

  • Cuida tu presencia: postura erguida, estar en el aquí y el ahora.
  • Muestra  cercanía, interactúa, busca el contacto visual. Genera confianza, siente aprecio por los que te escuchan. No ocultes tu vulnerabilidad y posibilita la identificación.
  • Entrena tu seguridad, ensaya, muestra aplomo y confianza. Huye de lo perfecto. Habla de cosas que conoces, cosas en las que crees. Prepárate. Ve con calma, llega a tiempo, habla despacio y no tengas prisa por salir corriendo.

Querer bien

Hemos arrancado la sesión tomando como referentes grandes mujeres de la historia que han sufrido desamor, algo que pienso, es consustancial al ser humano: Zenobia Camprubi, Camille Claudel, Emilie du Chatelet, Elena Garro, Martha Gellhorn, Lee Krasner, Hedy Lamarr, Mileva Maric, Mary Moffat, Gabriele Munter, Zelda Sayre…

A partir de ahí, alternando corazones enteros y corazones rotos, hemos plasmado lo que cada un@ ha identificado como: “amor” (querer bien), ausencia de amor y “desamor” (apego/querer mal) en base a situaciones expuestas mediante palabras, frases y dibujos.

Después, las chicas han expresado unos cuantos modos de entrenar prácticas sanas en nuestras relaciones afectivas:

Ser clar@ y transparente. Se trata de expresar abiertamente el sentimiento y el pensamiento. Evitar lanzar indirectas. Verificar que el otro me ha entendido. Debería de prevalecer la escucha sin juicio y el apoyo ante los problemas de la persona a la que queremos.

Mi sentir es mío y también mi responsabilidad. Evita la culpa contigo y con el otro. La culpa es un veneno que nos han inoculado malsano y que solo hace daño. Frente a ello: asume tu responsabilidad y ten cuidado con la idea de sacrificio.

Controlar los “celos amorosos”. Los celos existen, son parte del ser humano. Venimos de una historia que nos enseñó que podían significar una muestra de afecto, PARA NADA. De ahí hemos pasado a negarlos y crucificarlos. La propuesta: aceptarlos y manejarlos, que no nos dominen, que no nos nublen el pensamiento, que sean un motor y una oportunidad. La confianza es la base de cualquier relación.

Evita reprochar continuamente. Los problemas han de abordarse individualmente a menos que estén realmente conectados. Entiende, acepta, perdona, olvida. Lo que pasó, pasó.

Atención al chantaje emocional consciente e inconsciente. Activa alarmas para que si caes en él no te arrastre. No estar de acuerdo con algún aspecto del otro es normal, hasta puede ser positivo. Cada mujer y cada hombre debe decidir cambiar o no, y si fuera el caso decidir lo que cambia y lo que no. Las personas cambiamos, pero no estamos aquí para cambiar a nadie.

Cuidado con comprar el bienestar de la relación. Los regalos son bienvenidos, pero no pueden ser una vía de escape a las dificultades.

Recuerda que es estupendo querer mucho, más lo primero, es QUERER BIEN.

Metolerate. Educación para la convivencia en un mundo intercultural

Metolerate ha sido un Campamento urbano educativo en el que a partir de la vivencia y el juego, hemos desarrollado conceptos de los que se habla mucho y, pocas veces tenemos ocasión de experimentar desde la práctica y la consciencia: apertura a la diferencia, respeto, aceptación, hospitalidad, pluralidad, comprensión, convivencia y mucho más que tolerancia.

La idea, que surge de las carencias relacionales entre los adolescentes de hoy en día en un mundo de numerosos estímulos visuales y tecnológicos, ha acompañado y conducido a los chicos y chicas del barrio de San Cristóbal de los Ángeles en el entendimiento de nuestra relación con el otro, y en la construcción de relaciones más abiertas, respetuosas y enriquecedoras. 

Hemos jugado y aprendido en las instalaciones de Casa San Cristóbal, y también hemos salido del recinto interactuando con el entorno. Muchas horas y experiencias compartidas, con los chicos y chicas, y con profesionales de la educación y la psicología; haciendo: actividades plásticas, performance, nuevas tecnologías, movimiento corporal, narrativas visuales y sonoras, juegos de conocimiento… y mucho aprendizaje.

Dos intensas semanas en las que nos hemos apoyado en los Lenguajes creativos, tejidos con las lnteligencias múltiples, muy especialmente en la Inteligencia cultural y social, entrenando: la escucha, el diálogo, la comunicación, la percepción y la importancia del contexto, el intercambio, la apertura, el respeto, el no juicio, la comprensión, la tolerancia, la acogida y la hospitalidad. 

Gracias a todos y a todas por propiciarlo, por participar, por apoyarlo y conducirlo, y a quienes lo estáis leyendo, por darle visibilidad.

Lo que pasa cuando elijo 

El mito de Paris y todo lo que le rodea, nos sirve de arranque e inspiración para este nuevo taller. Como todas las historias míticas acoge gran cantidad de significados, ante los que es preciso desmadejar como si de un ovillo se tratara.

La historia abre la puerta a diferentes temáticas: la competición, los celos, las consecuencias de mis elecciones… Cuando en la vida nos toca elegir entre algo que nos gusta y algo que nos desagrada es muy-muy fácil. Personalmente me cuesta ocupar el concepto de elección en estos casos, porque lo que vamos a escoger está escogido “per se”. Ahora, cuando nos encontramos con circunstancias en las que tenemos que decidir entre opciones que nos agradan, o entre alternativas que nos disgustan, la cosa se pone complicada, porque hay que medir muy bien el peso de nuestra decisión, prever las consecuencias, asumir que vamos a ser capaces de aceptarlas y asumirlas; dejando un margen de incertidumbre difícil de gestionar. Cuando nos situamos en ese momento presente en el que lo que tenemos resulta insuficiente, nos colocamos en una situación de responsabilidad y madurez que requiere que podamos sostener lo que pasa cuando elijo. 

Dicho lo cual, considero el modo condicional como un gran aliado de la literatura, por eso cada vez que ante un hecho pasado escucho el “si hubieras hecho tal o tal cosa…”, me revuelvo ante la injusticia e inconsistencia de una afirmación de tal calibre, realizada con un conocimiento “a posteriori”, inexistente en el momento de la elección.

París distraído, Hermés meditabundo, Atenea desdoblada, racial Afrodita, Hera anfitriona, y Eros enredando.

Tras la narración mítica, hacemos pequeños grupos de dos y tres personas identificando situaciones ante las que me cuesta o me ha costado decidir. Conformamos un juego de personajes inspirado en el mito y su contemporaneidad, que luego plasmamos en un role playing, desgranando lo que pasó ante mis decisiones, y el aprendizaje que ha supuesto para procesos futuros.

Elijo que me critiquen como soy, a ser alguien que no soy
Elijo declararme al chico que me gusta y que me deje en la “friend line”, a quedarme con uno que no me gusta aunque yo le guste.
Prefiero quedarme sin móvil a quedarme sin mascota.
Entre dos personas a las que quiero mucho como mi mamá y mi papá, no puedo elegir.
Me da igual elegir (Elijo no elegir).

 

Actividades creativas y de ingenio

Para las actividades creativas y de ingenio hemos transitado por diferentes universos utilizando diversos materiales.

A lo largo de cuatro días, con un hilo conductor similar, pero con propuestas muy diferentes y complementarias, hemos puesto a prueba nuestra imaginación y nuestra creatividad.

Desde la plástica y el trabajo corporal, hemos construido en equipo, compartido e intercambiado ideas y propuestas, formas de hacer; hemos representado, dibujado, escenificado, jugado y bailado.

Hemos creado mandalas muy personales a base de flores secas, que luego han conformado un gran panel colectivo. 

Hemos hecho ejercicios de microteatro y representación, en los que l@s chic@s han conformado la historia que iban a contar, han imaginado personajes y creado una pequeña escenografía, luego han representado su obra ante los demás.

Hemos experimentado con nuestro cuerpo, con el abrazo y la mirada del otro y ante el otro. Expresando con palabras y dibujos que parte de nuestro cuerpo nos gustaría “regalar”.

Hemos jugado con plumas, con retazos de aire, con el color y la magia.

Ha sido muy hermoso el testimonio que los niños y niñas han plasmado sobre el papel, a propósito de lo que cada un@ “regalaría” de sí mismo: