Cronos, el valor del tiempo

Hace unas semanas, en una de las sesiones, una de las chicas del grupo comentó: “me gustaría que alguna vez habláramos de como organizar mejor el tiempo y como no estresarme porque no hago todo lo que quiero hacer…”

Tiempo circular, tiempo lineal

El concepto de tiempo y del tránsito de la vida es algo consustancial al ser humano. Me fascina como pueblos tan lejanos como los mayas y los aztecas, tenían una concepción circular del tiempo, manejándose dentro de lo conocido como tiempo cíclico, lo que fue la primera noción de tiempo desarrollada en la historia de la humanidad.

Y es que todas estas culturas antiguas imaginaron el tiempo en función de leyes naturales, de las estaciones y el clima, de las épocas de grandes lluvias y sequías, de los diferentes fenómenos atmosféricos; Lo cual entiendo, les facilitaba la organización de todo lo que ellos tenían que prever en base al paso de su tiempo: rituales y ceremonias de todo tipo y actos significativos de la comunidad.

Frente a ello, nuestra concepción occidental del tiempo lineal me resulta pobre y limitada. Nos movemos en un tiempo que tiene un único sentido y se compone de acontecimientos contiguos que no pueden restablecerse.

Cronos

De ahí a Cronos dios del “tiempo humano”, fuerza voraz y destructiva, quien se hizo con el poder del cosmos devorando a sus hijos. Una inmensa alegoría de cómo el tiempo todo lo engulle. Y es que: actividad, rapidez y acumulación no solo de objetos sino de acciones, conforman un modo de entender la vida “moderna” que hace que se equipare el valor del tiempo con el valor del oro, como si el tiempo fuera intercambiable… Y no, el tiempo es mucho más, el tiempo es vida con todo lo que la vida conlleva; por eso, cómo llenemos nuestra vida hará que nuestra experiencia vital sea más o menos valiosa. De ahí que frente a la burda acumulación de actividad, sea más importante hacer lo que se tenga que hacer a conciencia, hacerlo bien, con presencia plena y equilibrio armónico.

Nuestra sesión

Hoy, desde la consciencia depositada en el juego de y con las manos con todas las posibilidades que ello ofrece, hemos transitado por el cuerpo y aterrizado en la mente. Desgranando lo que hacemos en nuestra cotidianidad y cómo nos organizamos para hacerlo.

De menos a más; dando pautas para estructurarnos mejor, para saber discriminar, para pensar en grande y hacer en pequeño, visualizando pequeños logros y objetivos, articulando mecanismos de recuerdo y de arbitraje para ayudarnos a lograr lo que mas nos cuesta.

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