El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

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