Encerrada adolescencia

Si vivir la adolescencia en tiempos normales es complicado, imaginemos ahora. Si los 13, 14, 15… reclaman: expansión, locura y libertad; pensemos en lo que puede significar estar encerradas. Dejar de ver a tus amigos -a tus mayores y a veces únicos cómplices-, dejar de salir, de bailar, de hacer “locuras”.

La adolescencia es ese sensible periodo del desarrollo en que los niños pasan a ser adultos. Es una etapa en pleno proceso de cambio en la que se conforma la personalidad, en la que hay una saludable oposición al adulto encaminada a definirse, lo que puede generar tensiones. Más aún en una situación como la actual.

Los/as  jóvenes, los grandes olvidados

En esta crisis se ha hablado de los niños, de los mayores… siento que los jóvenes han sido los grandes olvidados y lo están pasando realmente mal. Andan preocupadas por el curso, por la situación laboral de los padres. Ansiedad, apatía, incertidumbre, tristeza, frustración, rabia, insomnio, miedo…  son algunos de los síntomas más habituales que, en algunos casos, (contexto familiar, aprendizajes previos, problemas psicológicos), se ven agravados. Sumada a la escasa privacidad en muchas circunstancias y al aislamiento de sus amigos.

Conecta con tu hija/o

Haber dejado de ir a clase, haber perdido las rutinas, y muchas veces el espacio de intimidad genera mucho malestar. Por eso es habitual que se encierren en sí mismos, y que se expongan a las pantallas. Están perdidos en medio de un mundo plaqado de interrogantes. Por eso, es más que nunca el momento de estar a su lado, de darles espacio, de propiciar el encuentro, de hacer cosas juntos que permitan generar esas situaciones de intercambio y enriquecimiento mutuo, de escucha y conexión. Así que sí, inventa lo que sea para aprovechar este tiempo para acercarte a tu hija/o, todas saldremos fortalecidas.

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