Entornos seguros

Me gusta llegar con tiempo a las sesiones, preparar tranquilamente los materiales, conformar el espacio. En esos momentos, siempre hay algún chaval que se anticipa, y casi de manera inmediata empieza a comentarme algo que le ha resultado curioso o significativo, algo en muchas ocasiones íntimo, que podría ser que mas tarde quisiera compartir con el grupo… o no. Cuanto antes llego, antes aparece alguien. Es una especie de ley de Murphy en positivo “Si algo bueno puede pasar, pasará”.

Un espacio de confianza

Esto tan orgánico y natural, me lo he tomado como parte de la actividad. Ese encuentro a dos, con un peso específico diferente que el encuentro con el grupo; es algo que recibo con agradecimiento. Es hermoso percibir que esa espontaneidad puede darse porque se ha creado un entorno seguro, en el que no se juzga, se confía, se expresa; y que hoy incluso l@s chic@s, han verbalizado como tal. Algo que sería genial que ocurriera en muchos más espacios, y que echo de menos.

Apertura y complejidad

Si bien es cierto que en los primeros años de la infancia se pone mucha atención en la generación de estos entornos, me apena muchísimo que en primaria se abandonen. Es como tener unas plantitas con las que se puso un gran amor al principio, y luego se dejaron de cuidar.

Al lado de todo ello, la realidad que nos coloca ante los chavales con más dificultad en abrirse, y los que cuando se abren, se topan con lo complicado que les resulta expresar lo que tienen dentro. Algo bastante común también entre adultos.

Escuchar a los otros

Hoy l@s chic@s irrumpieron con muchas ganas de conocer los resultados de una de las dinámicas de la  anterior sesión. Escuchar a los otros, muchas veces con realidades muy similares, es un modo de propiciar la empatía, la aproximación y la calma.

Entre diferentes estímulos (una vez más apoyándonos en el trabajo corporal, plásticamente con elementos naturales como base, y la ingenuidad de la propia piel), hemos propiciado la apertura de cada cual en relación al ejercicio de autoconocimiento de la semana pasada. Es significativo como la necesidad de seguridad de la adolescencia encuentra uno de los mayores refrendos en la aprobación de los “iguales”, en el reconocimiento y la escucha de sus compañer@s.

 

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