Equivocarse

Tratar de evitar la equivocación es una constante en el ser humano. Intentar no «meter la pata», hacer las cosas correctamente, hacer «bien» las cosas. Pero aunque esa sea la intención, no es algo tan sencillo ni tan lineal. A veces por descuido o desconocimiento, otras porque la situación nos desborda… nos equivocamos.

Volver a empezar

Equivocarse está a la orden del día. Y no pasa nada, se vuelve a empezar, se vuelve a intentar. La otra opción es quedarse sin hacer nada, así está claro que no puedes equivocarte, pero entonces ¿dónde está el logro? y sobre todo ¿dónde el aprendizaje? 

El mantra ensayo-error tiene mucho que decirnos de los procesos en los que nos equivocamos y volvemos a intentarlo hasta llegar a conseguirlo.

Me sorprende gratamente la perspectiva de los países anglosajones sobre la equivocación, frente a las culturas mediterráneas. En el mundo anglosajón lo importante es probar, lanzarse, intentarlo. Si no sale bien es que aún no has terminado. Eso es aprendizaje incluso si son necesarias muchas caídas para lograr el objetivo.

Temor irracional

Sin llegar a la «atiquifobia» (el miedo paralizante a tomar una decisión que pueda suponer una equivocación), no son pocos los ejemplos de formas de hacer y actuar que evitan pasos arriesgados ante el temor al fallo o al error, y es que como dice el refrán «quien tiene boca se equivoca».

En ocasiones podemos encontrarnos ante situaciones en las que existe la posibilidad de equivocarnos, eso nos puede bloquear, convirtiéndose en un temor irracional que si se repite de manera exagerada puede llegar a transformarse en fobia. Y sin embargo, el solo hecho de intentarlo, de hacerlo, mejor o peor, es en sí un logro, y parte del  éxito.

Inténtalo

Es decir; si haces algo puedes meter la pata, pero si no lo haces, si ni siquiera lo intentas, «ni meterás la pata», ni podrás averiguar cómo sacarla, y nunca podrás seguir avanzando porque te quedarás varado en el lugar de la indecisión.

Hoy en la sesión hemos abordado la equivocación desde la corporalidad, haciendo, deshaciendo y rehaciendo. Nos hemos sumergido en lo que significa equivocarse y cómo nos posicionamos ante nuestros tropiezos. Plásticamente lo  hemos trabajado desde el garabato y las pinturas acuarelables, delicadas láminas de color al agua necesitadas de un trato cuidadoso y atento.

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