Estar sola y sentirse sola

Estar solo y sentirse solo, cuan diferente es. Tanto como la distancia entre la soledad buscada y deseada, frente a la soledad obligada y excesiva. Curiosa sensación, estado y necesidad, que especialmente en los últimos tiempos está tan presente, imponiéndose o acompañando.

Creo que todo en exceso genera desequilibrio, y por lo tanto perturbación; de ahí que nuestra salud emocional se vea afectada ante la soledad en exceso y ante la compañía en demasía. La clave: aprender a estar con uno mismo, a disfrutar de lo pequeño y de lo grande, a estar con los demás, a propiciar el aislamiento cuando lo necesitamos, y a encajar los momentos no elegidos de obligada soledad, tratando de crecer con todo ello.

Autoconocerse

Y claro, entender que es bueno saber estar solo, es muy diferente a sentirse cómoda estando sola. En primer lugar requiere mucho autoconocimiento, saber qué es lo que me gusta y lo que no, qué puedo plantearme, qué me cuesta más; cuales son mis límites, cómo me relaciono y como me comunico, qué necesito, cómo es mi ritmo… Escucharme y probar. Y para todo esto es necesario estar sola y contrastar con los demás.

Nacemos solos, morimos solos

El sentimiento de soledad es algo que forma parte de nosotros desde el origen de los tiempos. Nacemos solas, morimos solas y entre medias hay muchas veces que estamos muy a gusto solas, otras en las que desearíamos estar acompañados, y otras tantas en las que estamos rodeados de gente pero nos sentimos solos de solemnidad, creo que esa es la peor forma de soledad, la paradoja de no querer estar solo, aparentemente no estarlo, y aún así sentirse muy solo, o lo que es lo mismo sentirte muy lejos de quienes te rodean. Cuando me pasa eso trato de cambiar de lugar. Prefiero estar sola del todo (estar sola y sentirme sola), a sentirme sola estando “acompañada”.

Pautas para estar mejor

Hoy en la sesión hemos mirado tras mil prismas posibles la circunstancia de estar solo, estar sola y cómo se siente. La realidad de los introvertidos y sus diferentes necesidades, lo que ocurre cuando “me da vergüenza ir al encuentro del otro” y cómo lo podemos abordar. Entre todos hemos desgranado pautas para estar mejor cuando estamos solos y no queremos estarlo:

Dejar de echarme la culpa 

Bailar, correr, saltar, cantar… (segregando endorfinas me sentiré mucho mejor)

Crear (con lo que tenga a mano)

Desplazarme o pensar en un lugar que me haga sentir bien

Pensar en cosas que me hagan sentir bien y hacerlas, descubrir nuevas cosas

Conectar con alguien con quien esté a gusto

Ayudar (a alguien que lo necesite)

Cuando lo que siento no me gusta, recordar que eso pasará (y la próxima vez será menos duro)

Mi sensación de soledad. Lápiz sobre papel.

 

 

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