Familia que evoluciona

La familia es una estructura variable que evoluciona del mismo modo que evoluciona la sociedad. En nuestro mundo occidental y sin la debida perspectiva, pareciera que nos hemos quedado anclados en el conocido modelo teórico de familia monogámica; y sin embargo, con el paso del tiempo y los acontecimientos, la familia sigue su curso sin dejar de cambiar.

Tipos de organización familiar

A grosso modo los cuatro modelos históricos más significativos de organización familiar han sido:

Las primeras familias, las consanguíneas, construidas para responder a las necesidades sexuales. Podían darse relaciones entre padres e hijos, entre hermanos… algo absolutamente lejos de cualquiera de las modalidades familiares de hoy en día, pero que en su momento llegó a sostener imperios.

Las familia punalúa, consideradas el primer paso en el progreso de la organización familiar. Prohibieron las relaciones sexuales entre padres e hijos, después entre hermanos… a cambio fomentaron las relaciones entre los miembros de la tribu. El matrimonio era por grupos, y existía un modo colectivo de ocuparse de los hijos y de los mayores.

Más tarde se pasó a la familia sindiásmica en la que se contemplaba la convivencia entre un hombre y una mujer, estando abiertos a otras relaciones.

Con la aparición de la propiedad privada y la necesidad de saber la paternidad (para poder trasmitir la herencia), surge la la familia monogámica junto con el concepto de matrimonio.

Hasta hoy, en que resulta que la familia constituida por el papá, la mamá, los hermanos y hermanas ya no es la única; pudiendo haber una mamá o un papá (familia monoparental), y también dos mamás, dos papás…

Me gustaba cuando la presencia de los abuelos era más acentuada en las estructuras familiares; creo que el alargamiento de la vida ha hecho que los abuelos estén cada vez más lejos de nuestras familias… Y me sigue pareciendo maravilloso los vínculos que en ocasiones se generan entre abuelos y nietos.

El valor de la familia

Lo cierto es que la familia es el pilar más cercano sobre el que nos asentamos social y afectivamente, constituye el espacio por excelencia para el desarrollo de la identidad y es la primera fuente de socialización del individuo. Es en la familia donde adquirimos nuestras experiencias, valores, concepción del mundo; ese, en el que podemos reflejarnos, apoyarnos, crecer y también devolverle lo que nos ha dado… Aunque a veces no sea fácil; por mil razones, como cuando hay demasiadas ausencias, silencios, incomprensión, o  la comunicación es demasiado difícil… y también cuando no sabemos acercarnos suficientemente al otro cuando nos necesita.

¿Hasta qué punto elegimos la familia que tenemos? ¿Hasta qué punto ocupamos el lugar que queremos ocupar, el lugar en el que no sentimos a gusto? ¿Hasta qué punto podemos cambiar ese lugar? ¿Hasta qué punto podemos hacer algo al respecto?

¿Elegimos a nuestros padres?

Una antigua leyenda japonesa venía a decir que cada niño y cada niña elegía a sus padres. Me recuerdo contándoselo a mi hijo cuando era pequeño y agradeciéndole que me hubiera elegido como su mamá. Mi hijo siempre me respondía dándome las gracias por elegirle a a él. Supongo que algo le llegó cuando presentía que yo hacía lo mismo con su abuela.

Hoy en la actividad online, nos hemos sumergido en la familia de cada uno, en como la percibimos, en el lugar que ocupamos. En la importancia que tienen los demás para mí y yo para los demás y cómo gestiono todo ello. Sabiendo que la familia biológica puede verse aumentada por las personas que nos rodean, nos resultan próximas y forman parte de nosotros.

 

 

 

 

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