Gratitud y reconocimiento

Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no entregarlo (W.A.Ward). Tras leer esto quedé absolutamente convencida de que no quería dejar ni un regalo envuelto sin entregar. Antes o después, quiero entregar siempre todos mis regalos.

Poner en valor al otro

Si dar las gracias es una manera de demostrar educación; agradecer es además un modo de reconocimiento, de poner en valor lo realizado por el otro, y por extensión poner en valor al otro; de hacerle saber el mérito que tiene para nosotros. Por eso, agradecer tiene un considerable peso personal y emocional, ya lo decía Lao Tse con mucha poesía: el agradecimiento es la memoria del corazón.

Estoy convencida que si nos entrenáramos en reconocer las pequeñas-grandes cosas que la vida nos proporciona cada segundo, haríamos más felices a quienes nos rodean y eso repercutiría en nosotros. Sí, también esas pequeñas-grandes cosas que a veces por repetidas se funden en lo cotidiano convirtiéndose en “normales” y pasan desapercibidas.

Necesitamos que se nos valore

Me gusta pensar que cuando hacemos algo por los demás no esperamos “la devolución”, y que si confiamos en el universo, es éste quien nos lo devuelve. Intuyo que algo tendrá que ver con el karma. Con todo, creo que lo que en nuestro fuero interno requerimos es que de algún modo se nos valore, mediante el reconocimiento de ese cuidado, tiempo y energía que hemos puesto en el otro.

Con el cierre de ciclo y la llegada de la Navidad nos hemos enfocado en la gratitud y los beneficios del reconocimiento. En todas las personas a las que desearíamos agradecer, y en los mil y un modos de dar las gracias desde el corazón. Poniendo en ello el acento hemos decorado frágiles lámparas de papel de arroz con delicadas pinturas al agua.

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