La voluntad de sentido

Nuestra sesión del 8 de Diciembre coincidía con un “festivo”, (noción que a algunos se nos ha desdibujado últimamente). Por temas familiares no todos los chavales estaban seguros de su disponibilidad, para otros sería un día más.

Yo quería que fuera un día mas y también un día diferente, un día con otro sentido, y también con tanto sentido como todos y cada uno. Desde hacía unos meses tenía muy presente a Viktor Frank y a su “Hombre en búsqueda de sentido”. Resonaba con su certeza de que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano.

Así que propuse una sesión en torno a unos Cortos en los que se abordaban temáticas que venían saliendo de modo reiterado. Hace poco me preguntaron que cómo construía las sesiones, precisamente una de las claves reside en detectar las necesidades y recoger los interrogantes que van surgiendo a lo largo del recorrido del grupo.

Distopias

Entre la consciencia de nuestra absoluta pequeñez ante el mundo que vivimos, y el sentimiento de soledad, tan propio de la adolescencia y tan recurrente en los tiempos que corren, aterrizamos en la distopia, extraño concepto que hasta hace poco formaba parte más de nuestra fantasía que de nuestra realidad. Busqué la definición: “Una sociedad ficticia indeseable en sí misma”.

Las/os chicas/os activaron su escucha, e hicieron sus aportaciones: ¿Vivimos un momento distópico? ¿Nos acercamos a un futuro no deseable? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de ser y estar ante lo inevitable, ante lo que no podemos decidir, ante lo que se nos impone?

Y aquí he vuelto a Frank, a los valores y al sentido de la vida, a la importancia de la motivación. Al convencimiento de que cuando no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos. Y es que, lo que hacemos, las decisiones, no las condiciones, determinan quienes somos.

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