Necesaria arteterapia

Recientemente me preguntaron que era la Arteterapia… Estoy tan sumergida en ella, que a veces viene bien una parada que permita reflexionar y resituar conceptos. Lo primero que diría es que la Arteterapia es un trabajo de mucha escucha, grupal e individual, escucha de cada uno de los integrantes del grupo, de lo evidente y lo sutil. De lo que pasa ahora y lo que ocurre después. Una acción que requiere de un espacio para que la intervención terapeútica pueda desarrollarse, donde se dote a cada persona del tiempo necesario que requiera para acometer su proceso.

Es una labor que supone prestar atención a los cambios, a los pequeños movimientos, a las cosas micro que pasan. Y poder recogerlas y colocarlas en el lugar adecuado. Una invitación latente para hacer que los interrogantes emerjan, que la expresión tome forma y se libere.

También implica un trabajo de registro. Las fichas de seguimiento, la memoria viva del proceso, las imágenes que  ayudan a detenerse en el detalle de la producción, y en ocasiones los vídeos de situaciones significativas aportando sonido y movimiento.

Unido a la labor de revisar, contrastar, y buscar la mirada externa; que el otro te devuelva lo que en un momento dado quizás tú no puedas ver.

El continuo proceso de crecer

Con los más pequeños se tiene muy claro el proceso evolutivo y los cambios naturales, el sistema prevé una guía y un acompañamiento. Sin embargo, según vamos creciendo el apoyo en nuestro proceso vital va diluyéndose hasta desparecer. Con ello: plasticidad, flexibilidad, creatividad (y otro montón de aptitudes), se atrofian. Perdemos la capacidad de jugar, de imaginar, de ser arriesgados y apostar. Nos encogemos y dejamos de crecer. Cuando resulta que crecer es un proceso continuo sin fin.

Me rebelo cuando constato todo esto, unido a la dificultad en aceptar los cambios, y a la escasez de espacios y personas que apoyen y faciliten el curso de nuestros recorridos vitales. Por eso pienso que necesitamos iniciativas y espacios donde se pueda realizar un buen  trabajo terapéutico, junto a profesionales que acompañen las transformaciones de manera amable y amorosa, pequeños oasis de referencia a los que poder acudir cuando es necesario.

Acuarela de R.S. (14a.)

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