Prestar atención

Una de las características comunes a la mayoría de los adolescentes con los que trato es su dispersión. Nos guste o no, es una realidad el hecho de que les cuesta prestar atención. Resulta una proeza que se concentren y mantengan la atención ante casi cualquier cosa, incluso si el asunto les interesa. Cuando algo no les interesa se pierden desde el principio; y cuando les interesa, divagan, se despistan, vuelven al punto inicial, y pierden cosas por el camino.

Modos de enfocar nuestra atención

Atención global: consiste en una visión de conjunto. Te separas mentalmente de la escena y buscas información. Es como si miraras desde arriba con atención plena y curiosidad, como si estuvieses en la cúspide de una montaña. Miras en derredor y ves cosas que antes no veías. Es la visión que los aztecas llamaban del condor.

Atención bifocal: es cuando vemos de cerca y de lejos apreciando lo positivo y lo negativo.  Apreciamos el siguiente paso, y si el camino está despejado vemos un poquito más. Es la visión que los antiguos pueblos indígenas identificaban con el puma.

Atención enfocada: es la que se caracteriza por descubrir cada detalle. Tenemos todos nuestros sentidos atentos y concentrados en lo inmediato, es una visión de proximidad que detecta hasta lo más diminuto. Esta sería la visión de la serpiente.

Atención plena

Para observar algo con nitidez hemos de enfocar nuestra mirada. Nuestro ángulo es mayor de lo que podemos abarcar, y la visión nítida precisa del movimiento casi continuo de nuestros ojos. Por eso es preciso practicar, entrenando la atención conseguiremos centrarnos.

Para ello, dirige tu curiosidad hacia donde estés interesado, o donde en ese momento sea preciso que estés atento. Si eres observador, solo mirando a los ojos detectaras mucho de lo que hay tras los demás. Se trata de ejercitar la atención plena. Estar en el presente dejando a un lado el pasado, sin escapar hacia el futuro

Hoy en la sesión hemos abordado la importancia de prestar atención, de centrarse en el aquí y ahora, enfocando la energía en lo que tenemos delante y aislando el ruido que nos distrae. Nos hemos apoyado en la relajación, la respiración consciente, los juegos de palabras, el trabajo corporal, y el zentangle, en algunos lugares conocido como arte meditativo; una manera de dibujar consistente en crear dibujos con la inspiración de formas abstractas.

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