Sembrando esperanza

Cada día que despunta es una aventura, o puede serlo… cada inmediato minuto que tenemos por delante puede ser la promesa de algo maravilloso, siempre irrepetible, y una oportunidad para evolucionar… En medio de todo conviven las temporadas mas calmadas, más parecidas entre sí, y también las menos recordadas… por supuesto; y de nuevo, atravesando y traspasando  esa calma, la nueva posibilidad.

Con todo ello hemos arrancado una nueva edición del Taller de Arteterapia y educación emocional de Casa San Cristobal, en San Cristobal de los Ángeles. Gracias una vez más a la confianza de la fundación montemadrid y a todas esas personas que lo hacen y lo hacéis posible.

Primera sesión

Esta primera sesión ha sido presencial, era importante percibir lo tangible desde la cercanía física, sentir la energía, percibir el aroma del otro, traspasar la barrera de la mascarilla y más allá de lo visible, dejarnos impregnar por todo lo imperceptible y subyacente que se cuela en los encuentros más próximos…

Un taller salpicado de antiguos y nuevos participantes, con todo el pudor de los principios, la timidez ante lo desconocido, las inevitables expectativas y muchas ganas de hacer cosas… Una sesión para trasladar lo que es arteterapia y lo que no es… Para poner el acento en el recorrido, en los procesos, en lo que pasa mientras tanto, en la necesidad de exteriorizar lo que ocurre dentro, en la posibilidad de dar forma con el lenguaje con el que cada quien se sienta más cómodo… Sin interpretar al otro, impulsando el darse cuenta… Para sentirse y estar mejor, aumentando el bienestar personal y social.

El valor de la carencia

La carencia nos hace conscientes de lo que hemos perdido, y cuando lo volvemos a recuperar podemos volver a ponerlo en valor, prestando más atención, siendo más cuidadosos, dando mas importancia… Eso es lo que nos ha ocurrido con los nuevos modos de estar presentes. 

Y la carencia también os impulsa a ser creativos, a indagar en nuevas formas que cubran esas necesidades que antes estaban cubiertas y ahora no… y que necesitan alternativas; por eso el online ha sido y es una ventana en el renovado horizonte que se nos ha dibujado.

Y así, esta temporada, vamos a articular un ciclo en el que lo presencial y lo virtual se vayan entretejiendo. Aprovechando diferentes formas de relación, comunicación y conexión nos serviremos de las virtudes de cada posibilidad, mirando al futuro y sobre todo viviendo intensamente los momentos presentes.

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