Sentirse incómod@

Opino que en un contexto adecuado, entre adultos, a la pregunta de ¿qué es lo que te incomoda? resulta bastante fácil responder. Quizás por la gran cantidad de cosas (incómodas), que se van acumulando según nos vamos haciendo mayores.
Y sin embargo, entre la mayor parte de los adolescentes, las respuestas a esta cuestión no son tan inmediatas -salvo casos de existencias infelices y flagrantes-; o cuesta identificar la incomodidad, o hay reticencia a desvelarla, o sencillamente tienen vidas relativamente cómodas y confortables.

Fuera de mi zona de confort

Y sin embargo, está claro que por muy buena relación que tengamos con la vida -con nuestra vida-, antes o después será inevitable enfrentarnos a situaciones, personas, asuntos «incómodos». De modo que la clave sería aprender a gestionar lo que nos saca de nuestra zona de confort cuándo se da.

Cómo identificar que se aproxima aquello que me disgusta, la sensación corporal que percibo, cómo me hace sentir y cómo me hace estar, cómo evoluciona esa sensación, dónde queda ubicada dentro de mí, cómo la abordo, y cómo quizás puedo aprender a percibirla y evitarla en otra ocasión.

Inteligencias múltiples

Para ello, hoy en la sesión hemos trabajado desde el cuerpo y la mente generando situaciones claramente incómodas y abordándolas. Mediante el lenguaje kinestésico (movimiento y desplazamiento en el espacio); el lenguaje espacial  (dibujando con la mano izquierda los diestros y a la inversa los zurdos); el lenguaje de las palabras (repasando las cosas que nos molestan o nos hacen sentir incómodos), y el lenguaje intrapersonal, especialmente el que se evidencia a través de la mirada.

Para facilitar el abordaje hemos identificado varios ámbitos: mi casa, mi cole/insti, mis amigos, los demás… ¿qué es lo que depende -está- en el otro, y que es lo que depende – está- en mí? ¿Cuál es mi actitud? ¿Qué podría hacer para cambiarlo?

Hacerme cargo

Solemos hacer responsables a los demás de nuestras incomodidades… pero no siempre es así; a veces no lo son o sencillamente son solo co-responsables… De manera que si nos hacemos cargo de nuestra parte de responsabilidad (como podemos hacer frente a la incomodidad o a lo que nos molesta), podremos reducir la sensación de malestar que ello nos provoca, transformándola y generando un nuevo estado de confort.

 

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