La sensación sentida

En paralelo a la iniciada construcción de vínculo -en esta ocasión, mediante el uso de situaciones recreadas a partir de objetos simbólicos-, hoy nos hemos adentrado en un proceso de interiorización personal para hallar la sensación sentida y poder trabajar con ella de modo concreto.

Puesta la inspiración en el focusing de Eugene Gendlin, hacemos un ejercicio de introspección  centrándonos en detectar la sensación que sentimos bajo nuestra piel, para atender y comprender el significado de lo que nuestro cuerpo nos dice. A partir de un hecho significativo, tratamos de recordar en qué lugar lo sentimos (¿en el pecho, en el estómago, en el corazón…?). Y desde ahí, prestamos atención a lo que nos pasa, a su significado.

Los pasos del focusing

– Colócate en una postura cómoda.Toma consciencia de los ruidos, de la temperatura… Ordena y abre tu espacio externo y después encamínate al interno.
– Cierra los ojos y respira. Déjate sentir, dirige tu atención a tu vientre y a tu pecho, observa el aire entrar y salir.
-Repasa tu cuerpo, relájate y suelta.
-Obsérvate: Preocupaciones, tensiones, incomodidades, lo que te impide estar bien y centrad@; tan solo percibe y reconoce la sensación sentida. Crea un espacio, mantén una distancia entre lo que sucede y tú. Escoge y lleva tu atención a una sensación. Fíjate en que parte de tu cuerpo surge. Quédate ahí y siéntela.
Concrétala, ¿a qué se parece? Si tuviese un sonido, un movimiento, un color, una palabra, una frase…
-Quédate con la sensación sentida el tiempo necesario hasta que algo traiga un cambio en esa sensación. Mira si eso te alivia.
– Pasado un tiempo, permítete recibir eso, deja que la sensación a la que has llegado te acompañe. Siéntela. Presta atención a tu sentir global.

Interacción, escucha y comunicación

Un equipo es un grupo de personas con un mismo objetivo. Su unión permite combinar y complementar sus fortalezas para conseguir lo que se han propuesto. Dicho lo cual, no tengo muy claro que sea fácil hacer equipo. De hecho, hay personas que no son muy partidarias del trabajo en equipo, creo que la mayor parte de las veces el rechazo es por ignorancia (la derivada del propio desconocimiento de cómo conformar un buen equipo), otras veces no se aprecian las bondades de trabajar de forma conjunta, y finalmente está la huella de las malas experiencias.

Trabajar en plural

Una de las claves, y posiblemente un primer paso, sea la voluntad de hacerlo, de trabajar en plural. Otro de los pasos será determinar las habilidades de cada participante para poder repartir tareas que desemboquen en la consecución del objetivo común.

El valor añadido y la riqueza que diferencia a un grupo de otro vendrán de la diversidad de lo que cada uno de los integrantes aporta. Todo ello generará sinergia y enriquecimiento, lo cual también contribuye a consolidar el vínculo.

Juego y narrativa

Hoy en la sesión nos hemos servido de diversos ejercicios de creación de equipo desde el juego y la narrativa, activando diferentes modos de comunicación. Partiendo de la creación de 2 equipos, cada uno ha tenido como misión construir una historia, a partir de la utilización de imágenes y recursos visuales y plásticos. Cada equipo ha diseñado su camino, jugando con la forma y la expresión; y después ha propuesto al otro recorrer su itinerario invitándoles a descifrar la historia pensada.

Al final, además de comprobar la consecución del objetivo, nos hemos centrado en cómo nos hemos sentido a lo largo del proceso, en cómo se han tenido en cuenta mis ritmos, en cómo me he sentido escuchado y cómo he escuchado y respetado a los demás, y cómo he expresado mis necesidades. Interacción, talentos, escucha y comunicación.

Generando vínculo

Esta semana iniciamos el taller de Arteterapia y Educación Emocional de Casa San Cristobal. Ha resultado un comienzo muy emocionante, los chicos y chicas del año pasado volvían con sus mochilas cargadas de historias y narrativas vitales, y los nuevos participantes se mostraban expectantes y con la natural timidez de los primeros momentos. Una mezcla intensa de emociones: la excitación y la alegría del reencuentro, “el corte” de la primera vez, el pudor de abrirse al grupo, ganas de aprender, dibujar, construir, saltar, jugar… Hemos arrancado poniendo el acento en generar vínculo entre los nuevos participantes y los del curso pasado.

La necesidad de vínculo

Según Pichon-Riviere: “el vínculo es la forma en que una persona se relaciona con las demás, estableciendo una estructura relacional entre ambos comunicantes que va a ser única entre ellos dos”.

Los vínculos resultan esenciales para la supervivencia y la adaptación al medio, permiten influir en el entorno, a la vez que el entorno es influido por éste. Hoy nos hemos apoyado en esta capacidad para una sesión en la que hemos utilizado varias formas de conexión y comunicación.

Cuidado, tejido del vínculo y asentamiento del grupo

Nos hemos apoyado en el Movimiento corporal para soltar, aplacar la energía y situarnos en un lugar común. Nos hemos servido del ovillo de lana que ha tejido red y comunidad, y hemos recurrido a las postales que estimulan recuerdos, proyectan sueños, enlazan afectos… y que con la ayuda de la pintura han traído a la mente lo que nos resulta significativo facilitando su representación.

Procesos de evolución

 Los cierres de curso abarcan muchas emociones y sentimientos encontrados: la alegría del fin de la actividad académica, la perspectiva de las vacaciones… y la pena por interrumpir el encuentro en este espacio en el que el vínculo ha generado miles de pequeños procesos de evolución y crecimiento. Hoy, teniendo en cuenta todo ello, nos hemos centrado en lo que ha supuesto este último ciclo y el consiguiente desarrollo personal de cada un@.

Resulta gratificante que sean l@s propi@s chic@s quienes soliciten trasladar a sus compañer@s:

“como hemos evolucionado a partir que hemos llegado al grupo”

Para articularlo, tras nuestra habitual “Rueda del sentir” hemos propuesto un ejercicio plástico a base de pinturas con silicona y elementos naturales, creando una pieza significativa en torno a una palabra que nos haya hecho avanzar :

Amor, confianza, generosidad, amistad, lealtad, respeto…

Después lo hemos compartido con el grupo. Entre los testimonios, transcribo algunas narrativas llenas de metáfora y autenticidad:

“Creo que debemos de poder visitar nuevos universos… visitando un solo sitio no es suficiente para la vida, hay que ir a muchos sitios y disfrutar de ese lugar… en cada sitio hay un ambiente diferente… eso nos permite conocer y respetar…”

“… recuerdo cuando llegué, no sé cuanto dolor llevaba mi pecho, no sé cuantos moratones tenía mi alma… desaparecí y volví, con un poco de azul en mi sentir… queriéndome quitar parte de ese año el dolor en mi garganta… quitarme el parche que tenía atado a mi corazón… después encontré fuerzas donde no tenía… busqué mar en un desierto donde queda mi alma… el grupo de mitoARTfue mi sorbito de agua, mi sombra en el desierto…  la fuerza del agua y las olas en mi corazón… gracias por ser mi fuerza” 

 

Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del MIEDO que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

Si sientes un miedo irracional puntual, y poco a poco evitas la actividad que lo provoca. Si llevas un tiempo con esa actitud, se podría considerar que tienes una fobia.

Entre las fobias más típicas están: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir, irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedo para ir perdiéndolo. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: relajación progresiva, mindfullness, visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -vértigo-,  y el temor a los insectos. Hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. Después nos hemos apoyado en otra aplicación virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Además, hemos enlazado lo vivido con lo analógico, sirviéndonos de las posibilidades del juego y distintas dinámicas corporales.

 

Sentir el miedo y ser valiente

Todo lo que tiene que ver con la emoción del miedo supone un gran capítulo en nuestras vidas. Tenemos miedos y vamos a seguir teniéndolos, forman parte de nuestra naturaleza humana. El miedo nos permite ser cautos y cuidadosos, nos impulsa al reto, nos hace evolucionar; pero cuando se convierte en algo demasiado grande, que nos inmoviliza y nos sobrepasa, algo a lo que no sabemos enfrentarnos, llega a ser un problema.

Sentir miedo y ser valiente

Y es cuando tenemos ese problema que toca actuar. Quizás el primer paso sea aceptar la naturaleza del miedo. Y a continuación, identificarlo y seccionarlo para poder abordarlo desde lo más pequeño, e ir aprovechando la satisfacción de superarlo para enfrentar miedos mayores.

Uno de los aprendizajes que más me ha aportado radica en el hecho de detectar el miedo ante algo y aún así lanzarte “a ello”. Como ejemplo, el miedo a conducir (cuando es extremo se conoce como amaxofobia), y no obstante coger el coche cuando es necesario. Eso demuestra tu valor, por lo tanto puedes sentir miedo y ser valiente.

Miedos pequeñitos y grandes miedos

Hoy utilizamos el poder evocador del mito del laberinto y la simbología de los miedos presentes en la historia. A partir de ahí hemos identificado “miedos pequeñitos”: el examen de mañana, el hablar en público delante de mis compañeros… –hemos dejado a un lado las fobias-; y hemos localizado “grandes miedos”: el que no me acepten mis amigos, el que en casa no me quieran.

Ha sido divertido y estratégicamente efectivo el uso del garabato de Winnicott, y las narrativas surrealistas que se han producido. Finalmente nos hemos centrado en cómo abordar esas sensaciones que nos genera la emoción de miedo, dando pautas para superar los estados a los que nos somete, impulsando nuestro lado mas valeroso.

 

 

El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

El sentido de la muerte

Una de las chicas sugirió: “Hablemos en un taller de la muerte, por favor”. Las demás se mostraron curiosas y asintieron, y yo les tomé la palabra.

El tema de la muerte es algo cada vez más presente en mi universo -el sentido de la muerte-, al menos desde la consciencia. Quiero decir, estamos vivos y en continuo cambio y evolución, perdemos unas cosas, ganamos otras… para mí la muerte tiene que ver con la transformación, dejar de ser lo que eres para convertirte en algo diferente. Simple, y sin embargo escasamente abordado en occidente, donde envejecimiento y desgaste resultan conceptos tabús.

Ser valiente no es no tener miedo

En cierta ocasión leí que para hablar de la muerte hay que ser valiente. Y algo que me impactó: Ser valiente no es no tener miedo, el miedo forma parte de los estados emocionales naturales que nos transitan, la cuestión es saber qué hacer con ese miedo.

Yo creo que ese miedo hay que visibilizarlo y transformarlo, reconocerlo, hacerle frente, reírse de él; en ese sentido no deja de maravillarme el “Cuaderno de Nippur” de Maria Vázquez, y su afirmación de: nada dura para siempre. Ni el helado. Ni las películas. Ni lo feo. Ni lo lindo. Ni las hojas de los árboles…

El lugar eterno

Y es desde ese lugar que se transforma en eterno cuando viajamos al corazón de las personas que amamos para quedarnos allí para siempre, desde donde ha surgido la reflexión: ¿Dónde surge la curiosidad por la muerte? ¿Qué es la muerte? ¿Qué te provoca la muerte?

La dispar visión según las culturas y la educación hace que las perspectivas y el modo de abordarla sea muy diferente. Los enfoques religiosos del grupo despiertan muchos interrogantes. Con ello y con todo hemos transitado desde la expresión plástica y la palabra por nuestro modo de estar cuando las personas queridas se van. Y la reflexión profunda e individual de que nos gustaría trasladar a las personas amadas antes de marcharnos.

Al principio con escaso interés, al poco decididamente volcad@s, cada un@ en su espacio de confort, con su papel, su lápiz y/o sus pinturas se han zambullido en uno, dos, tres pliegos de papel, expresando lo que quizás hasta ahora no se habían parado a exteriorizar.

Después, con cintas de colores han creado su pequeño paquetito que junto con los demás, ha conformado el centro del gran mandala de pétalos de rosas. Un ritual de cierre y liberación, para los mensajes que luego se han llevado.

 

Equilibrio interior

Cuanto más pasa el tiempo, más preciso experimentar el mundo aquí y ahora para vivir en el presente. Lo que los antiguos maestros zen sintetizaban de modo tan poético en: abrazar la vida sin miedo, sabiendo que después del invierno llegaría la primavera.

Algo que asocio con la absoluta necesidad de “equilibrio interior”, de claridad y serenidad a la hora de abordar cada momento y circunstancia, tratando de dar importancia a lo que verdaderamente la tiene, ocupándome de lo que puedo, y despreocupándome de lo que escapa a mi hacer, y que por otro lado, es fácil que nunca llegue a ocurrir.

La apuesta por el proceso

En el taller nos servimos de diferentes lenguajes e inteligencias para expresar el sentir del grupo de modo no convencional y creativo; dando importancia al proceso, al cómo, a lo que ocurre mientras tanto…  El acabado final por lo tanto, no es el objetivo.

Con esto y con todo, hay sesiones y actividades en las que el propio proceso abre puertas y visibiliza demandas unánimes que se concretan en “querer continuar la actividad plástica iniciada y ver el producto terminado”. Lo que nuevamente convierte la actividad en parte del proceso.

Mandalas y haikus

Los mandalas iniciados cobraron significado en sí mismos, y al quedar apenas esbozados despertaron el interés en su consecución. La invitación inicial a la acuarela y la témpera se vio enriquecida por el rotulador y las tradicionales pinturas de madera, con curiosas explicaciones de porque se optaba por un material u otro.

Enlazamos con la palabra puesta en las diferentes formas de entender el equilibrio interior por parte de l@s chic@s, y la importancia que esto tiene en sus vidas:

Paz

serenidad

tranquilidad

buenas “vibras”

tener “buen aura”…

Mientras intercalando con el color, incorporamos breves Haikus de M. Benedetti. Un modo de dar forma al equilibrio interior visibilizándolo desde lo poético y lo visual.