Pánico escénico

Vari@s chic@s habían comentado la dificultad con la que se encontraban al hablar ante un conjunto de personas, especialmente cuando en el cole tenían que hacen una presentación. Propusieron trabajarlo en el taller; y preparamos una sesión en la que abordamos: El pánico escénico, ese trastorno de ansiedad caracterizado por el temor a hablar en público.

Síntomas

Entre las señales más evidentes que nos anuncian este “miedo” están: el aumento del sudor y la temperatura, los pequeños temblores y taquicardias, la sequedad en la boca, la dificultad para tragar, una desagradable sensación de parálisis

Técnicas para resolverlo

Hemos utilizado dos sesiones para aplicar diferentes dinámicas individuales, en parejas y en grupo; Recurriendo al trabajo corporal, y a diversas técnicas conductuales, de relajación y concentración. Plásticamente nos hemos servido de: cuentas, botones, arenas y conchas.

Nuestra pequeña “guía de actuación” ha sido la siguiente:

ANTES de HABLAR:
– Preparar lo que se va a decir. Hacer un pequeño guión.
– Ensayar antes con alguien. Controlar el tiempo.
– Ir cómod@s.
– Ir con tiempo.
– Prever agua; papel y lápiz para tomar notas.

EN LA SALA:
– Respirar profundo. Hacer incluso una mini-relajación.
– Entrar tranquil@ y despacio, sonreír, hacer un barrido visual por la sala.
– Mejor de pie que sentado, proyectar la voz.
– Tener un reloj a mano o alguien para controlar el tiempo.
– Centrar la mirada en una o dos personas que nos inspiren confianza.
– Hablar despacio y haciendo pausas. Es mejor decir poco y bien que mucho y mal.
– Sonreír si te quedas en blanco, no darle importancia.
– Al acabar si hay preguntas, escuchar y tomar nota, organizarlas y responderlas con brevedad. No tratar de justificarte solo explícarte, sé humilde. Agradecer al público su atención y escucha.

Y recuerda: comunicas no lo que cuentas, sino lo que transmites.

Sombra y oscuridad

Leyendo La princesa manca volví a conectar con la idea que maneja G. Martin Garzo, de enfrentar a l@s niñ@s con su parte oscura, algo que me parece esencial y lamentablemente poco frecuente. Me enerva este continuo cotidiano (tan presente en las Redes), evitando la realidad menos bonita, y revistiéndola de una aparente felicidad que al final desvela el engaño.

Zonas de sombra

Además de lo dulce y lo suave, el centro de todos los cuentos maravillosos ha de albergar el horror, la vida y la muerte; la idea de lo que somos, y por supuesto, tener un final feliz. Y es que nuestr@s hij@s  también viven entre zonas de sombra, de horrores infantiles y adolescentes, que han de experimentar y superar. Ocultarlo no lo diluye, retrasa su aparición y agudiza el problema.

Miedo y amor, variables eternas

Chesterton decía “Los cuentos de hadas son la verdadera literatura realista… el que quiera saber lo que hay en el corazón de un niño, lo descubrirá abriendo uno de estos cuentos narrados desde hace años.”

Los relatos de Andersen, Grimm, Perrault… son universales, atemporales y no tienen edad; recogen el cosmos de chic@s y chic@s, reflejan sus miedos, su anhelo de amor, su temor a ser abandonados… MIEDO y AMOR, son dos variables eternas. Emociones y sentimientos primarios, que tienen su origen en la niñez y se alargan a la adolescencia llegando en no pocas ocasiones a la vida adulta.

La expresión de estas necesidades fundamentales a través de estas historias, permite conectar con el desasosiego y la propia realidad. Narraciones maravillosas planteando problemas, mostrando dificultades y modos de solución, para que el/la receptor se haga cargo y venza la situación planteada, “regresando” con un nivel de conciencia y superación mayor.

Los bestiarios

En las dos últimas sesiones nos hemos inspirado en los bestiarios y libros de criaturas fantásticas para, sumergirnos en estas profundas zonas de sombra. Hemos imaginado monstruos, los hemos invocado, y los hemos construido.

Hemos hablado de nuestras particulares oscuridades, de lo que nos hacen sentir, y de cómo nos enfrentamos a ellas. Hemos creado y compartido nuestra propia historia y escuchado las ajenas. El dibujo y el collage han dado forma y color a la fantasía, profundizando en el significado de lo que para cada un@representaba, averiguando rasgos de personalidad, sentimientos, deseos y preferencias.

 

De celos, “pelusa” y desconfianza

De algún modo, los celos son el resultado del miedo a perder, que es el que hace que realmente perdamos, y eso es muy triste, genera mucho desequilibrio y aleja de nosotros a las personas que queremos.

Aunque los celos son naturales, el sentimiento de celos desbordados no siempre se reconoce, el hacerlo, facilita que lo desmontemos.

Celos tóxicos

Todos tenemos celos, pero los celos en grado máximo, los que causan problemas, son los tóxicos: la celotipia.Tenemos celos patológicos cuando la necesidad de controlar al otro causa sufrimiento, cuando el deseo de que el otro esté solo pendiente de mí, se convierte en sufrimiento personal y hace sufrir al otro. Sufrimiento asociado a sentir que puedes perder lo que amas.

Reconocer los celos

¿Cómo saber si tenemos un problema con nuestros celos? Reconociéndolos.
Los celos relacionados con mi conducta, tienen que ver con lo que hago, (cosas que cambio en mi día a día por mis celos).
Los celos relacionados con mi comunicación, se refieren a la forma en que hablo a la persona causa de mis celos (cuando genero un sensación de interrogatorio, cuando “acoso” y desconfío del otro…)

Hoy, a partir de la sensación sentida de CELOS, los hemos identificado, localizado y expresado, trabajando en torno a lo representado: (¿cúando tienes celos? ¿de quién tienes celos? ¿porqué? ¿qué tienes miedo a perder?), desvelando las claves para desmontarlos.

Vencer los celos en 4 pasos

Voluntad: Querer abordarlos. Estar motivado para canalizarlos.
Tomar consciencia de lo que pasa, de lo destructivos que son para la persona que los vive.
Reconocerlos y verbalizarlos en contextos de confort y confianza.
– Aunque nos cueste, empezar a cambiar formas de funcionar (ser generosos). Que incluso si los celos siguen estando, NO TE PUEDAN.

 

La sensación sentida

En paralelo a la iniciada construcción de vínculo -en esta ocasión, mediante el uso de situaciones recreadas a partir de objetos simbólicos-, hoy nos hemos adentrado en un proceso de interiorización personal para hallar la sensación sentida y poder trabajar con ella de modo concreto.

Puesta la inspiración en el focusing de Eugene Gendlin, hacemos un ejercicio de introspección  centrándonos en detectar la sensación que sentimos bajo nuestra piel, para atender y comprender el significado de lo que nos dice nuestro cuerpo. A partir de un hecho relevante, tratamos de recordar en qué lugar lo sentimos (¿en el pecho, en el estómago, en el corazón…?). Y desde ahí, prestamos atención a lo que nos pasa, a su significado.

Los pasos del focusing

– Colócate en una postura cómoda.Toma consciencia de los ruidos, de la temperatura… Ordena y abre tu espacio externo y después encamínate a tu espacio interno.
– Cierra los ojos y respira. Déjate sentir, dirige tu atención a tu vientre y a tu pecho, observa el aire entrar y salir.
-Repasa tu cuerpo, relájate y suelta.
-Obsérvate: Preocupaciones, tensiones, incomodidades, lo que te impide estar bien y centrad@; tan solo percibe y reconoce la sensación sentida. Crea un espacio, mantén una distancia entre lo que sucede y tú. Escoge y lleva tu atención a una sensación. Fíjate en que parte de tu cuerpo surge. Quédate ahí y siéntela.
Concrétala, ¿a qué se parece? Si tuviese un sonido, un movimiento, un color, una palabra, una frase…
-Quédate con la sensación sentida el tiempo necesario hasta que algo traiga un cambio en esa sensación. Mira si eso te alivia.
– Pasado un tiempo, permítete recibir eso, deja que la sensación a la que has llegado te acompañe. Siéntela. Presta atención a tu sentir global.

Interacción, escucha y comunicación

Un equipo es un grupo de personas con un mismo objetivo. Su unión permite combinar y complementar sus fortalezas para conseguir lo que se han propuesto. Dicho lo cual, no tengo muy claro que sea fácil hacer equipo. De hecho, hay personas que no son muy partidarias del trabajo en equipo, creo que la mayor parte de las veces el rechazo es por ignorancia (la derivada del propio desconocimiento de cómo conformar un buen equipo), otras veces no se aprecian las bondades de trabajar de forma conjunta, y finalmente está la huella de las malas experiencias.

Trabajar en plural

Una de las claves, y posiblemente un primer paso, sea la voluntad de hacerlo, de trabajar en plural. Otro de los pasos será determinar las habilidades de cada participante para poder repartir tareas que desemboquen en la consecución del objetivo común.

El valor añadido y la riqueza que diferencia a un grupo de otro vendrán de la diversidad de lo que cada uno de los integrantes aporta. Todo ello generará sinergia y enriquecimiento, lo cual también contribuye a consolidar el vínculo.

Juego y narrativa

Hoy en la sesión nos hemos servido de diversos ejercicios de creación de equipo desde el juego y la narrativa, activando diferentes modos de comunicación. Partiendo de la creación de 2 equipos, cada uno ha tenido como misión construir una historia, a partir de la utilización de imágenes y recursos visuales y plásticos. Cada equipo ha diseñado su camino, jugando con la forma y la expresión; y después ha propuesto al otro recorrer su itinerario invitándoles a descifrar la historia pensada.

Al final, además de comprobar la consecución del objetivo, nos hemos centrado en cómo nos hemos sentido a lo largo del proceso, en cómo se han tenido en cuenta mis ritmos, en cómo me he sentido escuchado y cómo he escuchado y respetado a los demás, y cómo he expresado mis necesidades. Interacción, talentos, escucha y comunicación.

Generando vínculo

Esta semana iniciamos el taller de Arteterapia y Educación Emocional de Casa San Cristobal. Ha resultado un comienzo muy emocionante, los chicos y chicas del año pasado volvían con sus mochilas cargadas de historias y narrativas vitales, y los nuevos participantes se mostraban expectantes y con la natural timidez de los primeros momentos. Una mezcla intensa de emociones: la excitación y la alegría del reencuentro, “el corte” de la primera vez, el pudor de abrirse al grupo, ganas de aprender, dibujar, construir, saltar, jugar… Hemos arrancado poniendo el acento en generar vínculo entre los nuevos participantes y los del curso pasado.

La necesidad de vínculo

Según Pichon-Riviere: “el vínculo es la forma en que una persona se relaciona con las demás, estableciendo una estructura relacional entre ambos comunicantes que va a ser única entre ellos dos”.

Los vínculos resultan esenciales para la supervivencia y la adaptación al medio, permiten influir en el entorno, a la vez que el entorno es influido por éste. Hoy nos hemos apoyado en esta capacidad para una sesión en la que hemos utilizado varias formas de conexión y comunicación.

Cuidado, tejido del vínculo y asentamiento del grupo

Nos hemos apoyado en el Movimiento corporal para soltar, aplacar la energía y situarnos en un lugar común. Nos hemos servido del ovillo de lana que ha tejido red y comunidad, y hemos recurrido a las postales que estimulan recuerdos, proyectan sueños, enlazan afectos… y que con la ayuda de la pintura han traído a la mente lo que nos resulta significativo facilitando su representación.

Procesos de evolución

 Los cierres de curso abarcan muchas emociones y sentimientos encontrados: la alegría del fin de la actividad académica, la perspectiva de las vacaciones… y la pena por interrumpir el encuentro en este espacio en el que el vínculo ha generado miles de pequeños procesos de evolución y crecimiento. Hoy, teniendo en cuenta todo ello, nos hemos centrado en lo que ha supuesto este último ciclo y el consiguiente desarrollo personal de cada un@.

Resulta gratificante que sean l@s propi@s chic@s quienes soliciten trasladar a sus compañer@s:

“como hemos evolucionado a partir que hemos llegado al grupo”

Para articularlo, tras nuestra habitual “Rueda del sentir” hemos propuesto un ejercicio plástico a base de pinturas con silicona y elementos naturales, creando una pieza significativa en torno a una palabra que nos haya hecho avanzar :

Amor, confianza, generosidad, amistad, lealtad, respeto…

Después lo hemos compartido con el grupo. Entre los testimonios, transcribo algunas narrativas llenas de metáfora y autenticidad:

“Creo que debemos de poder visitar nuevos universos… visitando un solo sitio no es suficiente para la vida, hay que ir a muchos sitios y disfrutar de ese lugar… en cada sitio hay un ambiente diferente… eso nos permite conocer y respetar…”

“… recuerdo cuando llegué, no sé cuanto dolor llevaba mi pecho, no sé cuantos moratones tenía mi alma… desaparecí y volví, con un poco de azul en mi sentir… queriéndome quitar parte de ese año el dolor en mi garganta… quitarme el parche que tenía atado a mi corazón… después encontré fuerzas donde no tenía… busqué mar en un desierto donde queda mi alma… el grupo de mitoARTfue mi sorbito de agua, mi sombra en el desierto…  la fuerza del agua y las olas en mi corazón… gracias por ser mi fuerza” 

 

Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del MIEDO que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

Si sientes un miedo irracional puntual, y poco a poco evitas la actividad que lo provoca. Si llevas un tiempo con esa actitud, se podría considerar que tienes una fobia.

Entre las fobias más típicas están: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir, irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedo para ir perdiéndolo. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: relajación progresiva, mindfullness, visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -vértigo-,  y el temor a los insectos. Hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. Después nos hemos apoyado en otra aplicación virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Además, hemos enlazado lo vivido con lo analógico, sirviéndonos de las posibilidades del juego y distintas dinámicas corporales.

 

Sentir el miedo y ser valiente

Todo lo que tiene que ver con la emoción del miedo supone un gran capítulo en nuestras vidas. Tenemos miedos y vamos a seguir teniéndolos, forman parte de nuestra naturaleza humana. El miedo nos permite ser cautos y cuidadosos, nos impulsa al reto, nos hace evolucionar; pero cuando se convierte en algo demasiado grande, que nos inmoviliza y nos sobrepasa, algo a lo que no sabemos enfrentarnos, llega a ser un problema.

Sentir miedo y ser valiente

Y es cuando tenemos ese problema que toca actuar. Quizás el primer paso sea aceptar la naturaleza del miedo. Y a continuación, identificarlo y seccionarlo para poder abordarlo desde lo más pequeño, e ir aprovechando la satisfacción de superarlo para enfrentar miedos mayores.

Uno de los aprendizajes que más me ha aportado radica en el hecho de detectar el miedo ante algo y aún así lanzarte “a ello”. Como ejemplo, el miedo a conducir (cuando es extremo se conoce como amaxofobia), y no obstante coger el coche cuando es necesario. Eso demuestra tu valor, por lo tanto puedes sentir miedo y ser valiente.

Miedos pequeñitos y grandes miedos

Hoy utilizamos el poder evocador del mito del laberinto y la simbología de los miedos presentes en la historia. A partir de ahí hemos identificado “miedos pequeñitos”: el examen de mañana, el hablar en público delante de mis compañeros… –hemos dejado a un lado las fobias-; y hemos localizado “grandes miedos”: el que no me acepten mis amigos, el que en casa no me quieran.

Ha sido divertido y estratégicamente efectivo el uso del garabato de Winnicott, y las narrativas surrealistas que se han producido. Finalmente nos hemos centrado en cómo abordar esas sensaciones que nos genera la emoción de miedo, dando pautas para superar los estados a los que nos somete, impulsando nuestro lado mas valeroso.