Potenciar la autoestima

Hoy hemos vuelto a abordar el tema de la autoestima, como en el día a día se puede potenciar o erosionar.

¿Sabes qué distancia hay entre lo que “eres” en este momento y lo que “te gustaría ser”?

Cuanto mayor es esa distancia, más pequeña es tu autoestima. Tener una autoestima sana significa aceptar lo que eres en este momento, y mucho de ella tiene que ver con cómo te tratas. También es cierto que te tratas de una u otra manera, gran parte de las veces influenciada/o ó condicionada/o por los demás. En esta sesión, nos hemos enfocado en cómo se trata cada una/o a sí misma/a.

A vosotros adultos, os propongo una serie de pistas para mejorar nuestro trato con los adolescentes.

Auto-concepto

Al sugerir hacer una lista de fortalezas y debilidades, los chicos arrancan considerando qué tienen más debilidades que fortalezas. Como adultos, hemos construido un concepto de adolescente tan poco realista, con un nivel de exigencia tan alto que hace que los chicos se vengan abajo. Muchos de ellos y ellas tratan de ser perfectos, de obtener las mejores notas, ser los más listos, los más “guapos”, los más simpáticos… Y se ven frustrados al considerar que “no llegan” ante los niveles de perfección que les estamos imponiendo.

→ Os propongo, tratar de ayudar con lo negativo, evitando “el asedio”constante; y sobre todo, reforzar lo positivo.

Auto-imagen

En función de cómo te ves, así te sientes. Cuando los patrones de imagen que se toman son “los perfectos”, se genera una sensación de “no dar la talla”, de estar siempre por debajo de los demás. Pero resulta que son otros quienes marcan esos patrones ¿te has preguntado en base a qué?
Tratemos de evitarlos, de cuestionarlos cuando surjan, y consideremos nuestra diferencia en tanto que peculiaridad y valor.

Atención a los mensajes que les trasladamos y a la manipulación de las redes (tan accesibles para los chicos y chicas de hoy en día).

Auto-respeto

¿Cómo saber que una persona se está respetando a sí misma? ¿Qué pasa cuando por agradar a los demás apartas lo que es importante para ti? ¿O cuándo sigues haciendo algo que sabes que es malo para ti, aunque podrías evitarlo?

→ Os propongo animar a los chicos a dejar de compararse en base a los estereotipos creados por los demás.

Auto- creencia

¿En qué medida creo que voy a conseguir esto o aquello? En general, cuando aparece algo nuevo que no sé hacer ¿cuánto me creo capaz de lograrlo?
Habitualmente, en vez de poner la atención en lograr tal o cual cosa, nos centramos en la emoción de incertidumbre, lo que desbarata nuestra percepción de logro.

→ La idea es que en vez de detenernos ante la sensación de miedo, miremos con retrospectiva todo lo que conseguimos hasta ahora y cómo es posible seguir avanzando. Poner el foco en lo logrado para abordar lo que va a venir.

Auto-aceptación

¿Qué haces con las partes de ti que te han dicho que son malas, pero no tienen por qué serlo… ? Y si… en vez de rechazarlas: las ves, las entiendes, averiguas cómo puedes manejarlas adecuadamente, y las abrazas?

Acompaña con tu mirada y tu percepción, ayuda a transformar lo que les hace daño.

Recuerda, cómo adulto:
Identificar tu propia autoestima, ayudar a identificar sus logros, huir de las comparaciones, trasladar que esto, la adolescencia es transitoria.

Nuestras/os chicas/os son muy valiosas/os, necesitan entornos de confianza y cuidado donde poder hablar y abordar todo esto de manera saludable.

Aprendiendo a quererme, autoestima y mucho más

La autoestima habita de tal modo nuestras vidas, y está tan en boca de la mayoría que es difícil no tenerla presente. Valor personal, necesidades, estabilidad emocional, salud mental, derechos… son lados amables que se dibujan desde el ideario común, y que cuentan con el aplauso del conjunto; Pero ¿qué ocurre cuando la diferencia acampa y nos salimos de las pautas establecidas…? ¿cuando queremos ser nosotr@s mism@s pero estamos tan influenciad@s por la “contaminación de lo ajeno” – tan presente en las redes-, que nos perdemos entre los patrones dominantes… ¿Cuando perdemos el norte de lo que realmente queremos porque buscamos desesperadamente la aceptación?

Es por eso que en el taller transitamos por un continuo aprender a conocernos mejor en paralelo a un aprender a querernos más, un ejercicio de complicado equilibrio porque vivimos invadidos por la imagen y la diferencia, esa que nos aportan quienes nos rodean y que supone un resituar miradas, aceptar realidades y desactivar culpas.

La adolescencia es una etapa en la que l@s chic@s sufren altas y bajas en su nivel de autoestima, y el ejercicio de reconocerse y aceptarse se convierte en algo cotidiano que precisa del apoyo del entorno: de los amigos y de los adultos de referencia. Por eso, las críticas de padres y compañeros pueden hacer mucho daño, las comparaciones son raramente constructivas, y el conflicto continuado que no reconoce méritos genera: enfrentamiento, tristeza y abandono.

Hoy desde nuestra propia representación, hemos recordado nuestros logros, identificado nuestros puntos fuertes, potenciado nuestras cualidades, impulsado el aprendizaje desde nuestros errores, recordado el estar atentos para no comparar, y la meta compartida de construir la propia felicidad evitando la culpa por la infelicidad ajena.

Autorreconocimiento y abrazo

Construcción personal

Enlazando con el trabajo realizado en base al autoconcepto, seguimos indagando en el autorreconocimiento tomando nota de la percepción ajena y la propia. Pasamos de las zonas de luz a las zonas de sombra. Lo que más nos gusta de nosotras mismas y lo que menos, lo que aceptamos y lo que decidimos empezar a cambiar. En esta ocasión el Mito de Narciso es un excelente hilo conductor que nos acompaña con todas sus connotaciones.

El mito de Narciso y Eco

De esta historia extraemos la figura protectora de la madre que trata de confundir al destino manteniendo al hijo al margen del entorno (error). El joven (Narciso) que se ama a sí mismo viendo exclusivamente sus partes de luz y que tan solo recoge las percepciones positivas de los demás respecto a su persona, (de ahí el concepto de Narcisismo). La ceguera del entorno que perdona la arrogancia del muchacho ante su belleza (atención a los halagos excesivos). El protagonista (Narciso) se quiere pero no se conoce realmente (alta autoestima y bajo autoconcepto), se estanca en sí mismo volviéndose cruel (arrincona a la vulnerable Eco), y se vuelve dependiente de los halagos de los demás.

El collage y el dibujo son la base para elaborar nuestro Cuaderno de luz y sombra, donde van tomando forma mis zonas oscuras y mis pequeños objetivos.

Al final, rescatamos la interpretación de que el amor solo florece en ámbitos en los que prevalece la entrega consciente de todas las partes. Y es que si no nos valoramos como auténticas personas no podremos confiar en el amor de los demás y tampoco ofrecerles el nuestro. Es preciso que sentirnos especiales y queridos en relación a quiénes realmente somos, no en base a fantasías idealizadas.