Procesos de evolución

 Los cierres de curso abarcan muchas emociones y sentimientos encontrados: la alegría del fin de la actividad académica, la perspectiva de las vacaciones… y la pena por interrumpir el encuentro en este espacio en el que el vínculo ha generado miles de pequeños procesos de evolución y crecimiento. Hoy, teniendo en cuenta todo ello, nos hemos centrado en lo que ha supuesto este último ciclo y el consiguiente desarrollo personal de cada un@.

Resulta gratificante que sean l@s propi@s chic@s quienes soliciten trasladar a sus compañer@s:

“como hemos evolucionado a partir que hemos llegado al grupo”

Para articularlo, tras nuestra habitual “Rueda del sentir” hemos propuesto un ejercicio plástico a base de pinturas con silicona y elementos naturales, creando una pieza significativa en torno a una palabra que nos haya hecho avanzar :

Amor, confianza, generosidad, amistad, lealtad, respeto…

Después lo hemos compartido con el grupo. Entre los testimonios, transcribo algunas narrativas llenas de metáfora y autenticidad:

“Creo que debemos de poder visitar nuevos universos… visitando un solo sitio no es suficiente para la vida, hay que ir a muchos sitios y disfrutar de ese lugar… en cada sitio hay un ambiente diferente… eso nos permite conocer y respetar…”

“… recuerdo cuando llegué, no sé cuanto dolor llevaba mi pecho, no sé cuantos moratones tenía mi alma… desaparecí y volví, con un poco de azul en mi sentir… queriéndome quitar parte de ese año el dolor en mi garganta… quitarme el parche que tenía atado a mi corazón… después encontré fuerzas donde no tenía… busqué mar en un desierto donde queda mi alma… el grupo de mitoARTfue mi sorbito de agua, mi sombra en el desierto…  la fuerza del agua y las olas en mi corazón… gracias por ser mi fuerza” 

 

Fobias

Las fobias son miedos irracionales y exagerados a algo que nos está produciendo sufrimiento. Algo que nos está limitando, que nos está haciendo que dejemos de hacer cosas. Hay un punto de descontrol y una tremenda dificultad en la gestión del MIEDO que nos genera la fobia, lo que desemboca en algo excesivo y desproporcionado.

Cómo detectarlas

Si sientes un miedo irracional puntual, y poco a poco evitas la actividad que lo provoca. Si llevas un tiempo con esa actitud, se podría considerar que tienes una fobia.

Entre las fobias más típicas están: miedo a las alturas -vértigo-, miedo a los insectos, miedo a volar, miedo a los lugares cerrados…

Cómo abordarlas

Los expertos recomiendan la desensibilización automática, es decir, irse aproximando poco a poco a lo que provoca ese miedo para ir perdiéndolo. Según la persona funcionarán mejor unas técnicas u otras: la distracción para algunos, para otros detener la mente, en ciertos casos la concentración… Mecanismos diferentes según el modo que tenga cada uno de afrontar sus miedos.

En paralelo, será necesario proveerse de recursos que nos den seguridad: relajación progresiva, mindfullness, visualización… para poder ir avanzando.

Realidad Virtual

Hoy hemos utilizado el poder del sonido y de las imágenes en movimiento, mediante una nueva herramienta, la Realidad Virtual, para hacer una aproximación a dos fobias muy habituales, el miedo a las alturas -vértigo-,  y el temor a los insectos. Hemos utilizado simulaciones que han recreado situaciones verosímiles. Después nos hemos apoyado en otra aplicación virtual, esta vez para dar forma y color a lo experimentado.

Además, hemos enlazado lo vivido con lo analógico, sirviéndonos de las posibilidades del juego y distintas dinámicas corporales.

 

Sentir el miedo y ser valiente

Todo lo que tiene que ver con la emoción del miedo supone un gran capítulo en nuestras vidas. Tenemos miedos y vamos a seguir teniéndolos, forman parte de nuestra naturaleza humana. El miedo nos permite ser cautos y cuidadosos, nos impulsa al reto, nos hace evolucionar; pero cuando se convierte en algo demasiado grande, que nos inmoviliza y nos sobrepasa, algo a lo que no sabemos enfrentarnos, llega a ser un problema.

Sentir miedo y ser valiente

Y es cuando tenemos ese problema que toca actuar. Quizás el primer paso sea aceptar la naturaleza del miedo. Y a continuación, identificarlo y seccionarlo para poder abordarlo desde lo más pequeño, e ir aprovechando la satisfacción de superarlo para enfrentar miedos mayores.

Uno de los aprendizajes que más me ha aportado radica en el hecho de detectar el miedo ante algo y aún así lanzarte “a ello”. Como ejemplo, el miedo a conducir (cuando es extremo se conoce como amaxofobia), y no obstante coger el coche cuando es necesario. Eso demuestra tu valor, por lo tanto puedes sentir miedo y ser valiente.

Miedos pequeñitos y grandes miedos

Hoy utilizamos el poder evocador del mito del laberinto y la simbología de los miedos presentes en la historia. A partir de ahí hemos identificado “miedos pequeñitos”: el examen de mañana, el hablar en público delante de mis compañeros… –hemos dejado a un lado las fobias-; y hemos localizado “grandes miedos”: el que no me acepten mis amigos, el que en casa no me quieran.

Ha sido divertido y estratégicamente efectivo el uso del garabato de Winnicott, y las narrativas surrealistas que se han producido. Finalmente nos hemos centrado en cómo abordar esas sensaciones que nos genera la emoción de miedo, dando pautas para superar los estados a los que nos somete, impulsando nuestro lado mas valeroso.

 

 

El influjo de mis creencias

Tengo la impresión que la mayoría de los jóvenes no son practicantes de ningún credo, más allá de la costumbre de estar inmersos en una cultura cristiana. De hecho, creo que una gran parte de los ritos que se mantienen, responden más a convencionalismos sociales que a verdaderas manifestaciones de espiritualidad.

Sin embargo, para otros chicos y chicas, el tema de la religión forma parte de su cotidiano, lo viven en casa, lo echan de menos en la escuela; y está presente en la familia (biológica y la familia en la fé). Es un universo que queda bastante lejos de los otros jóvenes y que en ocasiones genera aislamiento y rechazo, muchas veces por puro desconocimiento.

Interrogantes: mitos, creencias y no-creencias

El trabajar con chicos y chicas de una de las zonas de mayor población musulmana de Madrid, propicia el que en el taller se planten preguntas, e invita a generar un espacio en el que se puedan aclarar algunos interrogantes relativos a mitos, creencias y no-creencias.

Y es desde ese lugar común del que emerge la pregunta: ¿en qué crees?, ¿porqué crees? ¿para qué crees? desde el que nos hemos aproximado a las bases espirituales de cada uno, y la expresión de las mismas. Hemos utilizado el juego para desvelar conceptos relacionados con la aceptación y la tolerancia para después plasmarlos en un trabajo plástico con técnica mixta.

Lo que me impregna

Por educación, siento que como gran parte de mi entorno albergo muchas cosas de la religión católica; Las que me gustan me conectan con lo esencialmente humano, y cuando me doy cuenta trato de potenciarlas. Pero hay otro montón de cosas, sobre todo las relacionadas con los tabúes sin sentido mantenidos a través de los tiempos, y las relativas a la intolerancia, que me enferman, y trato de desmontarlas cada vez que tengo oportunidad. Algo complicado, porque percibo que estoy muy impregnada, y porque siento que la aceptación de los otros está en juego. Se desata así una lucha entre mí yo original, “ser bueno por naturaleza” de Rousseau, y lo que voy, (y cada uno) va incorporando. Capas que cuando eres consciente intentas gestionar, decidir con qué te quedas y con lo que no.

Si a eso le añades que me apasionan los mitos, y de ellos devienen las religiones… me fascina todo lo que movilizan. De cualquier modo, en el momento que las religiones dogmatizan, me parecen insanas y tóxicas. Por otra parte, y dado que existen, me atrae conocerlas, buscar los puntos que las unen, los lugares comunes, evitando el juicio. Creo que finalmente todos buscamos las mismas cosas, lo que nos separa es el modo de acceder a ellas.

 

 

El sentido de la muerte

Una de las chicas sugirió: “Hablemos en un taller de la muerte, por favor”. Las demás se mostraron curiosas y asintieron, y yo les tomé la palabra.

El tema de la muerte es algo cada vez más presente en mi universo -el sentido de la muerte-, al menos desde la consciencia. Quiero decir, estamos vivos y en continuo cambio y evolución, perdemos unas cosas, ganamos otras… para mí la muerte tiene que ver con la transformación, dejar de ser lo que eres para convertirte en algo diferente. Simple, y sin embargo escasamente abordado en occidente, donde envejecimiento y desgaste resultan conceptos tabús.

Ser valiente no es no tener miedo

En cierta ocasión leí que para hablar de la muerte hay que ser valiente. Y algo que me impactó: Ser valiente no es no tener miedo, el miedo forma parte de los estados emocionales naturales que nos transitan, la cuestión es saber qué hacer con ese miedo.

Yo creo que ese miedo hay que visibilizarlo y transformarlo, reconocerlo, hacerle frente, reírse de él; en ese sentido no deja de maravillarme el “Cuaderno de Nippur” de Maria Vázquez, y su afirmación de: nada dura para siempre. Ni el helado. Ni las películas. Ni lo feo. Ni lo lindo. Ni las hojas de los árboles…

El lugar eterno

Y es desde ese lugar que se transforma en eterno cuando viajamos al corazón de las personas que amamos para quedarnos allí para siempre, desde donde ha surgido la reflexión: ¿Dónde surge la curiosidad por la muerte? ¿Qué es la muerte? ¿Qué te provoca la muerte?

La dispar visión según las culturas y la educación hace que las perspectivas y el modo de abordarla sea muy diferente. Los enfoques religiosos del grupo despiertan muchos interrogantes. Con ello y con todo hemos transitado desde la expresión plástica y la palabra por nuestro modo de estar cuando las personas queridas se van. Y la reflexión profunda e individual de que nos gustaría trasladar a las personas amadas antes de marcharnos.

Al principio con escaso interés, al poco decididamente volcad@s, cada un@ en su espacio de confort, con su papel, su lápiz y/o sus pinturas se han zambullido en uno, dos, tres pliegos de papel, expresando lo que quizás hasta ahora no se habían parado a exteriorizar.

Después, con cintas de colores han creado su pequeño paquetito que junto con los demás, ha conformado el centro del gran mandala de pétalos de rosas. Un ritual de cierre y liberación, para los mensajes que luego se han llevado.

 

Equilibrio interior

Cuanto más pasa el tiempo, más preciso experimentar el mundo aquí y ahora para vivir en el presente. Lo que los antiguos maestros zen sintetizaban de modo tan poético en: abrazar la vida sin miedo, sabiendo que después del invierno llegaría la primavera.

Algo que asocio con la absoluta necesidad de “equilibrio interior”, de claridad y serenidad a la hora de abordar cada momento y circunstancia, tratando de dar importancia a lo que verdaderamente la tiene, ocupándome de lo que puedo, y despreocupándome de lo que escapa a mi hacer, y que por otro lado, es fácil que nunca llegue a ocurrir.

La apuesta por el proceso

En el taller nos servimos de diferentes lenguajes e inteligencias para expresar el sentir del grupo de modo no convencional y creativo; dando importancia al proceso, al cómo, a lo que ocurre mientras tanto…  El acabado final por lo tanto, no es el objetivo.

Con esto y con todo, hay sesiones y actividades en las que el propio proceso abre puertas y visibiliza demandas unánimes que se concretan en “querer continuar la actividad plástica iniciada y ver el producto terminado”. Lo que nuevamente convierte la actividad en parte del proceso.

Mandalas y haikus

Los mandalas iniciados cobraron significado en sí mismos, y al quedar apenas esbozados despertaron el interés en su consecución. La invitación inicial a la acuarela y la témpera se vio enriquecida por el rotulador y las tradicionales pinturas de madera, con curiosas explicaciones de porque se optaba por un material u otro.

Enlazamos con la palabra puesta en las diferentes formas de entender el equilibrio interior por parte de l@s chic@s, y la importancia que esto tiene en sus vidas:

Paz

serenidad

tranquilidad

buenas “vibras”

tener “buen aura”…

Mientras intercalando con el color, incorporamos breves Haikus de M. Benedetti. Un modo de dar forma al equilibrio interior visibilizándolo desde lo poético y lo visual.

 

Recurrente ansiedad

Que hables de ella, que la representes, que trates de “manejarla”… no significa que la elimines del todo. Y es que la ansiedad suele ser recurrente. Por eso hoy hemos retomado este estado mental tan incómodo y habitual, al menos entre adolescentes.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es algo común; to@s la hemos “sufrido” en alguna ocasión. Como mecanismo adaptativo puede resultar funcional, y hasta ser positiva. Sin embargo, cuando se activa de modo alterado, genera problemas de salud, lo que en vez de adaptarnos, nos incapacita.

En tanto mecanismo positivo hablamos de un sistema de alerta ante situaciones amenazantes que nos activa, mejorando nuestra capacidad de anticipación y respuesta. Es entonces cuando nos impulsa a tomar medidas frente a riesgos y amenazas, evitándolas o reduciendo las consecuencias.

Suele aparecer:

  • Ante la pérdida (perder lo que tenemos nos genera ansiedad).
  • Ante los obstáculos (cuando algo dificulta el alcance de nuestros deseos).

La “mala” ansiedad

– TAG,Trastorno de Ansiedad Generalizada: preocupación excesiva y recurrente ante cosas o circunstancias.

– TOC, Trastorno Obsesivo-Compulsivo: pensamientos, ideas o imágenes intrusivas que obsesionan haciendo que la persona realice “acciones compulsivas” para reducir el malestar.

– Trastorno de pánico, sensación de muerte o de quedarse sin aire.

– TEPT, Trastorno por Estrés Postraumático: estrés psicológico provocado por una situación traumática.

– Fobias:

   … Fobia social: miedo irracional ante situaciones de interacción social.

   … Agorafobia: miedo irracional a estar en espacios abiertos.

   … Fobias específicas: miedos irracionales a estímulos, situaciones, objetos, insectos…

Como abordarla

  • Transforma tus pensamientos negativos, tus miedos irracionales. Aprende a identificarlos (suelen ser automáticos y poco conscientes). Identifica tus “pensamientos trampa”, y recoge en paralelo tus “pensamientos salvadores” (racionales y realistas), como antídoto de los otros.
  • Acepta tu ansiedad, ríndete y transfórmala en vez de luchar contra ella, porque eso genera más ansiedad. Presta atención a los síntomas y no juzgues. Práctica la meditación, mindfulness, diferentes formas de relajación. Expresa con otros lenguajes, cambia el foco. Recuerda que tu aumento de tolerancia a las emociones negativas supone un aumento en tu calidad de vida.
  • Enfrenta y supera tus miedos. Exponte, prueba, juega, no te rindas. La exposición es parte fundamental para superar la ansiedad. Solo cuando te demuestras a ti mism@ que eres capaz de enfrentar las situaciones, tendrás la seguridad y la confianza para sentirte bien.

En la sesión de hoy, utilizamos plastilina para expresar diferentes modos de ansiedad. Hicimos un trabajo con la prosa, e iniciamos unos mandalas transformadores.

 

Mi recuerdo al despertar

La sesión anterior despertó una gran curiosidad. Las incógnitas en torno al significado de los sueños estaba servida, preguntas del tipo:

¿Porqué olvidamos los sueños? ¿Cómo podemos recordarlos? ¿Porqué tenemos sueños que se repiten? ¿Qué son los sueños, como se forman?

El recuerdo al despertar, fugaz, borroso, inexistente… o claro y nítido, generaba muchos interrogantes.

Nuestra máquina de soñar

Los sueños son una necesidad fisiológica de nuestro cerebro que permite al subconsciente tener en cuenta, organizar y procesar lo que ocurre cuando estamos despiertos. Nuestros problemas y preocupaciones influyen en nuestro estado anímico, lo que en parte, el cerebro expresa a través de los sueños, trayendo nuestro subconsciente a nuestro consciente.

Cada noche, la mayor parte de las personas tenemos al menos unos cuatro sueños, en ocasiones más. Cada un@, tenemos nuestra personal máquina de soñar que conforma nuestro psiquismo.

Recordar los sueños

Hay diferentes explicaciones de porqué no nos acordamos de los sueños, desde la profundidad de los mismos, a las autorrepresiones de las que habla Freud.

Cada uno de nuestros sueños se configura a través de los pensamientos que como soñadores conformamos. No es fácil interpretarlos, habría que conocer al soñante, sus antecedentes, su realidad. Existen diccionarios de sueños, pero son solo guías mas o menos acertadas para ayudarnos a pensar, a introducirnos en nuestra particular realidad, a conectar símbolos y situaciones, y en definitiva a conocernos un poco más a nosotr@s mism@s.

Recordar los sueños precisa de un compromiso con un@ mism@, de despertar y recuperar lo recordado a través de un trazo, unas líneas, unas palabras… un día y otro, hasta construir nuestro personal puzzle y desentrañar las piezas que faltan.

Nuevos iconos y posibilidades

Hoy hemos intercalado varias técnicas. Los dibujos y símbolos bordados de la anterior sesión han enlazado con nuevos iconos y posibilidades, haciendo emerger: el repetido sueño de la infancia, la pesadilla, la preocupación por los estudios, el omnipresente sentimiento amoroso de la adolescencia… todo ello en línea con nuevos campos a explorar.

La frontera de mis sueños

El tema de los sueños, recurrente en el taller, forma parte de la narrativa cotidiana de muchas personas. En esta ocasión, la demanda llega a través de una de las participantes del grupo, quien a raíz de una película (Si no despierto) nos traslada sus  interrogantes.

Planteo al grupo visionar la película en casa, y utilizamos ese detonador cinematográfico para adentrarnos en senderos de tránsito innabitual:

¿Dónde se traza la frontera entre mis sueños y mi realidad?

¿Qué quiero que ocurra, qué parte es de mi inconsciente y qué de mi consciente?

¿Qué margen de elección tengo en ello?

¿Qué puedo cambiar cuando me despierto?

Perder la esperanza para encontrarla de nuevo

Hay un trasfondo en la película en el que se plantea la importancia de nuestras acciones, lo que es verdaderamente significativo, y lo que podemos hacer (o no), al respecto.

La diferencia entre lo qué haríamos si fuera el último día de nuestra vida (algo que solemos reprimir en nuestro cotidiano), y lo que realmente hacemos. El Día de la marmota apuntaba también una reflexión interesante al respecto, abriendo la puerta a múltiples interpretaciones: ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿qué da sentido a mi vida?

En ambas películas “el punto” es que cuando una secuencia de lo cotidiano se repite una y otra vez, nos hace pensar. Puede ocurrir que empecemos por modificar ciertas acciones y/o comportamientos en un sentido, y nos demos cuenta que eso no nos lleva a la felicidad, lo que puede impulsarnos a variar el rumbo. En cierto modo, un perder la esperanza para poder encontrarla de nuevo.

La reflexión sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro, nos hace conscientes de cómo podemos hacernos cargo, de cómo tenemos una capacidad de maniobra que facilita que contribuyamos a cambiar el ritmo de las cosas en línea con lo que queremos. El libre albedrío es posible.

Símbolos bordados

Sobre todo esto, hoy hemos hecho un ejercicio de introspección, identificando símbolos sencillos que recogieran la conexión con el mundo soñado de cada un@. Técnicamente, las chicas han dibujado y/o elegido iconografías asociadas a sus sueños, las hemos trasladado al papel y de ahí a la tela, para finalmente recorrerlas con hilos de bordar.