Mi propia escultura

Prueba 2.

Crear algo nuevo a partir de algo ya “creado” y conocido no resulta para todo el mundo una circunstancia fácil o habitual. Generar un nuevo objeto a partir de otros, puede dar lugar a una obra de arte, un ejercicio creativo, un divertimento,  o sencillamente una forma de compartir el tiempo y las ideas.

En esta ocasión, el “trabajo” propuesto ha partido de los objetos que habitualmente están en casa, y que en esta ocasión sirven al propósito de crear una particular escultura, más o menos permanente, estable o no, la mayor parte de las veces efímera… da igual, todo sirve a nuestra intención, y a los objetivos de:

  • Colaborar en familia
  • Aprender
  • Hacer algo con y para los demás
  • Distraerse/divertirse.

LOS TRABAJOS DE HÉRCULES. ON LINE-anti viral es una propuesta que surge como alternativa en remoto, ante la interrupción de las actividades presenciales de Arteterapia y Educación Emocional que desarrollamos con adolescentes, en el espacio de la Fundación montemadrid en CASA SAN CRISTOBAL. En San Cristobal de los Ángeles. Madrid.

Estas son las originales esculturas de nuestr@s chic@s:

Mi rincón preferido

Prueba 1.

Siempre me ha resultado fascinante en arteterapia el universo de la  tercera piel, ese lugar que habitamos y en el que cuando aportamos nuestra huella se transforma, convirtiéndose en algo propio que te acoge, te calma, te sostiene y te impulsa.

Ese espacio es el que construyes cada vez que adaptas y delimitas tu rincón preferido.

Y es en estos momentos, que reconocerlo y venerarlo se convierte en algo significativo y poderoso.

LOS TRABAJOS DE HÉRCULES. ON LINE-anti viral es una propuesta que surge como alternativa en remoto, ante la interrupción de las actividades presenciales de Arteterapia y Educación Emocional que desarrollamos con adolescentes, en el espacio de la Fundación montemadrid en CASA SAN CRISTOBAL. En San Cristobal de los Ángeles. Madrid.

Estos son los rincones preferidos de nuestr@s chic@s:

Los trabajos de Hércules

ON LINE-anti viral.

 

Propuesta que surge como alternativa en remoto, ante la interrupción de las actividades presenciales de Arteterapia y Educación Emocional que desarrollamos con adolescentes, en el espacio de la Fundación montemadrid en CASA SAN CRISTOBAL. En San Cristobal de los Ángeles. Madrid.

Objetivos:

– colaborar en familia
– aprender
– hacer algo con y para los demás
– distraerse/divertirse.

Conocernos mejor

La reflexión de la anterior sesión acerca del cambio abrió muchas preguntas sobre nosotros mismos. Cuestiones sobre ¿cómo soy realmente?, ¿Qué es lo que prima en mí?, ¿Cuál es mi esencia?. Desde ahí nos hemos centrado en empezar a conocernos mejor, en acercarnos a nuestro yo verdadero, para poder averiguar: ¿qué necesitamos? ¿qué nos hace bien?. Y fundamental: lo que NO es bueno para nosotros.

Lo que nos define

Siempre que abordo el tema del autoconocimiento me parece que hay dos variables imprescindibles: Como te ves tú a ti mism@, y como te ven los demás. Si ese ejercicio se hace desde la sinceridad más absoluta, con la intención puesta en sumar; podremos empezar a averiguar qué es realmente lo que nos define, lo que nos diferencia, lo que nos mueve. Y a partir de ahí podremos decidir qué hacer con ello.

Lo ideal es conformar un contexto seguro donde preguntar a las personas que te conocen bien. Siendo conscientes de que lo que nos dicen los demás se hace desde la aportación, y en ningún momento será para hundirte ni hacerte daño, incluso si algunas cosas pueden doler.

Con lo que nos gusta escuchar sobre nosotros mismos no hay problema. Pero ¿qué pasa cuando me dicen algo que no me gusta, algo que han visto en mí y yo no percibo, o lo veo pero no lo quiero ver... ? ¿Cuándo siento la “injusticia” del otro? porque: ¿soy demasiado generoso conmigo, demasiado ciego? o ¿me estoy autoengañando?

Procesos humanos de interacción

Para hacer este ejercicio hay que estar en disposición abierta, prescindir del juicio, con una autoescucha activa muy sincera, ganas de tomar nota de todo; reflexionarlo, contrastarlo y desde la coherencia, abordarlo.

Después de una aproximación plástica con cuentas y pastas de colores moldeables, la dinámica principal se ha basado en la Ventana de Johari, una herramienta de psicología cognitiva para ilustrar los procesos humanos de interacción. Nosotros la hemos adaptado.

Desde el grupo hemos propuesto una serie de características con el fin de facilitar la identificación de las mismas. Los chicos y chicas se han distribuido por el espacio de modo arbitrario, con los conceptos comentados, la observación del otro, la sinceridad y la garantía de que la expresión de cada uno estaba protegida por el anonimato. Entonces, han realizado un ejercicio de introspección sobre la propia percepción de un@ mismo y de cada uno de los demás. Tomando nota de modo independiente.

Me he llevado los papelitos para organizarlos y poderlos devolver en la próxima sesión. Me ha impresionado lo centrados que han estado, el interés que se han tomado. El silencio mientras reflexionaban. Al acabar ha sido unánime el querer saber qué opinaban los demás de cada uno. Esto será la próxima vez.

¿Podemos cambiar?

¿Se puede cambiar, yo puedo cambiar, para qué quiero cambiar?

Cuando ni siquiera sé quien soy, cuando no tengo claro lo que quiero… ¿Cómo puedo pensar en cambiar?

¿Quiero cambiar para mí, para los demás, un poco para mí y otro para el resto…?

A lo largo de mi trayectoria me he encontrado con personas que hablan de cambiar, con adultos que no están contentos con algo que les conforma y quieren modificarlo. A veces el deseo de cambio se queda en eso, en intención. En otras ocasiones hay un duro trabajo para alterar lo que no nos gusta.

Un caos difícil de ordenar

Cuando los sujetos son adolescentes, la cuestión se torna más compleja. Los chicos y chicas con los que interactúo están viviendo momentos muy marcados de transformación más allá de sus decisiones personales, y eso les hace dudar mucho más que al resto. Viven un caos difícil de ordenar, que les hace caminar a tientas y no tener muy claro ni lo que quieren, ni lo que les conviene.

Hay situaciones en las que te das cuenta que tu intención de cambio responde a expectativas ajenas. Entonces, conviene preguntarte: ¿Quién quiere que cambies y por qué?. Puede ser una cuestión que responda a las necesidades del otro y no a las tuyas. Es importante darte cuenta de esto. Puedes negociar con tu entorno, pero no sentirte presionad@ a cambiar radicalmente, eso sería caer en el autoengaño y no va a funcionar. Cuando seas capaz de darte cuenta de lo que está pasando, no habrás perdido tu tiempo, si logras aprender de lo vivido y eres resiliente, habrás dado un gran salto en tu crecimiento personal.

La esencia de la persona

Mi propio recorrido me ha enseñado que hay algo que tiene que ver con la esencia de la persona, con lo que nos conforma a cada un@, y eso tan consustancial no se puede modificar. Creo que hay que incorporar la conciencia para saber quienes somos, para conectar uno mismo.

Conocerte, aceptarte, y a partir de ahí averiguar lo que puedes y no puedes hacer. Hallar el modo de adaptarte a lo que te toca vivir, descubrir que es lo que te hace estar bien, enfocarte en cosas pequeñas, con método, incorporando nuevos hábitos y comenzar a transformarte.

Hoy hemos abordado todo esto desde el movimiento corporal, permitiendo que la energía fluyera. También nos hemos detenido en una dinámica muy especial de introspección personal, intercalando la mirada con un juego de espejos donde el tiempo se ha ralentizado: mindfullness, presencia y conciencia plena; Para después, compartir lo vivido enlazando palabras y cuentas de colores.

Bullying y acoso

Las anteriormente abordadas relaciones difíciles en nuestro entorno, anticiparon los problemas de los chicos en el colegio y en el instituto. Dificultades que en algunos casos llegaban al acoso o al “bullying” de diferente forma e intensidad. Más o menos evidente, obvio o sofisticado, en muchos casos muy en función de la vulnerabilidad de la persona que lo sufre. El acoso escolar es fuente de una cantidad enorme de consecuencias que pueden alargarse en el tiempo, muchas de las cuales se nos escapan.

Consecuencias del acoso

De hecho, hay casos en los que las consecuencias del acoso son tan profundas que se instalan hasta llegar a la edad adulta. Ansiedad generalizada, depresión, abuso de sustancias… hasta el suicidio. Y es que afecta a todos: a víctimas, espectadores y maltratadores. Altera la respuesta fisiológica del stress poniendo al individuo en mayor riesgo de enfermedades físicas. Daña en modo de stress tóxico aumentando el cortisol y trastornando las respuestas de las personas que lo sufren, provocando significativos problemas de salud.

A ello añadirle el efecto de continuidad, los maltratadores tienen mayor tendencia a elaborar actitudes criminales, unido a los subsidiarios problemas de alcoholismo y drogadicción. De ahí la importancia de tomar muy en consideración la necesidad de apoyo social, medios y recursos que reduzcan los riesgos. En definitiva educar en casa, en la escuela, en la calle.

Darnos cuenta y actuar

Hoy tras la inicial expresión con pintura a base de ceras grasas sobre soportes de papel no convencional, hemos dado rienda suelta a la energía corporal con el movimiento, y después hemos dramatizado la experiencia del acoso grabándola en 360º desde diferentes miradas.

No es lo mismo estar a un lado que al otro, y darse cuenta de lo que pasa enfrente, ayuda a ser mas empáticos y comprensivos, a ser tribu en el mejor sentido del término, implicándonos cuando vemos que tiene lugar una situación de acoso, y actuando.

Replicar, reportar, rechazar

No hay soluciones ni inmediatas, ni mágicas. Educar es una espiral que nunca acaba. No obstante, manejarnos con algunas herramientas puede contribuir a poner distancia física y emocional.

Partiendo de la obviedad del alejamiento emocional, “trabajarnos a nosotros mismos” para que lo que está pasando nos afecte lo menos posible, hemos insistido en la importancia de hacer frente al acosador (Replicar), plantarle cara. Aliarse con la autoridad -el adulto y el grupo- (Reportar, contar qué ocurre), e impulsar el aislamiento de los desagradables y acosadores (Rechazar).

Relaciones difíciles en nuestro entorno

Nos rodean personas que elegimos y que no elegimos, con algunas tenemos buenas relaciones pero en ocasiones, el pasar por circunstancias “incómodas” hace que nuestra vida sea más complicada. Otras veces, convivimos con personas con las que tenemos serios problemas para conectar. Cuando la relación es fácil y fluida todo va bien, pero en los casos en que las relaciones son complejas y “saltan chispas continuamente” ¿qué hacer para acercarnos a algo menos doloroso y más armónico?

Partiendo de que lo ocurre fuera suele ser en gran medida una consecuencia de lo que pasa dentro. Es decir, que si estamos mal es más fácil tropezar con estas situaciones; en consecuencia, tratar de estar bien por y para nosotros mismos, y por y para los demás, ayudará a propiciar ese deseado estado de paz y equilibrio. Hoy hemos abordado la complejidad de las relaciones difíciles en nuestro entorno.

Hemos utilizado plumas, plastilina, y diversos elementos naturales construyendo originales esculturas, mientras desgranábamos situaciones complicadas y estrategias para abordarlas.

Estrategias para reducir la dificultad relacional

NO TE ENFRENTES
Cuando alguien nos envía mensajes negativos si nosotros también lo hacemos solo logramos estrellarnos. En vez de enfrentarnos vamos a tratar de situarnos a su lado (empatizando) y tratar de que nos entiendan y comprendan (siendo asertiv@s).

NO UTILICES LA LÓGICA, HABLA DE TU DOLOR
Haz que el otro comprenda tu dolor emocional. Cambia el marco. Cuando activas la lógica y el razonamiento despiertas el Ego de tu interlocutor y la relación se convierte en una lucha de poder, de quién tiene la razón. Huye de eso y trasládale como te afecta lo que pasa, sin tratar de demostrar que tienes razón, recuerdas que tú tendrás tú razón y el otro la suya.

ROMPE EL PATRON TÓXICO
Cuando haces o no haces algo que incomoda al otro, solemos enredarnos en una espiral. Lo que propicia una serie de reproches que van más allá de lo que lo originó, generando en ambos nuevos reproches que suben de tono… Trata de trasladar la conversación a un nuevo nivel: con un golpe de humor, admitiendo que te rindes, parando y formulando el ¿esto tiene sentido?…

RECONOCE LO BUENO DEL OTRO
Si piensas todo el rato que te llevas mal, una parte de ti se va a alejar de modo automático. Trata de pensar que esas personas también tienen cosas buenas, que tienen su corazoncito, reconóceselo.

 

Gratitud y reconocimiento

Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no entregarlo (W.A.Ward). Tras leer esto quedé absolutamente convencida de que no quería dejar ni un regalo envuelto sin entregar. Antes o después, quiero entregar siempre todos mis regalos.

Poner en valor al otro

Si dar las gracias es una manera de demostrar educación; agradecer es además un modo de reconocimiento, de poner en valor lo realizado por el otro, y por extensión poner en valor al otro; de hacerle saber el mérito que tiene para nosotros. Por eso, agradecer tiene un considerable peso personal y emocional, ya lo decía Lao Tse con mucha poesía: el agradecimiento es la memoria del corazón.

Estoy convencida que si nos entrenáramos en reconocer las pequeñas-grandes cosas que la vida nos proporciona cada segundo, haríamos más felices a quienes nos rodean y eso repercutiría en nosotros. Sí, también esas pequeñas-grandes cosas que a veces por repetidas se funden en lo cotidiano convirtiéndose en “normales” y pasan desapercibidas.

Necesitamos que se nos valore

Me gusta pensar que cuando hacemos algo por los demás no esperamos “la devolución”, y que si confiamos en el universo, es éste quien nos lo devuelve. Intuyo que algo tendrá que ver con el karma. Con todo, creo que lo que en nuestro fuero interno requerimos es que de algún modo se nos valore, mediante el reconocimiento de ese cuidado, tiempo y energía que hemos puesto en el otro.

Con el cierre de ciclo y la llegada de la Navidad nos hemos enfocado en la gratitud y los beneficios del reconocimiento. En todas las personas a las que desearíamos agradecer, y en los mil y un modos de dar las gracias desde el corazón. Poniendo en ello el acento hemos decorado frágiles lámparas de papel de arroz con delicadas pinturas al agua.

Preocupaciones

Arrancamos la sesión con nuestro  habitual “círculo del sentir”. Los relatos y confidencias se entretejen y simultanean con la propuesta de construir una estructura para albergar nuestras inquietudes; lo que más tarde nos lleva al dibujo. Partiendo de la premisa de: “tu mayor preocupación en este momento” surgen expresiones que difícilmente se habrían dado en primera instancia a través de la palabra, y que los trazos y las formas permiten visibilizar, y propician la verbalización. Un cúmulo de interioridades arraigadas en lo más profundo.

Problemas y dificultades

La preocupación es -yo diría que inherente al ser humano-, una reacción ante las dificultades y los problemas que nos rodean, algo que de manera natural debería impulsarnos a resolverlos, a ocuparnos de ellos, pero… no siempre es así.

A veces nos preocupamos por acontecimientos que raramente tienen lugar, y en muchas ocasiones mareamos los problemas sin llegar a resolverlos.

Puede que esto se deba a nuestra dificultad para aceptar la incertidumbre inherente a la vida, o quizás a nuestra necesidad de justificarnos cuando no resolvemos un problema y así, al menos aparentemente, creer que reducimos nuestra ansiedad.

La preocupación patológica

Cuando la preocupación rebasa lo que podríamos considerar “razonable”, es decir no salimos de ella, se convierte en patológica. En estos casos, la ansiedad aumenta y nos sumerge en un pozo profundo del que cada vez resulta más complicado zafarse.

Muchas veces, la ansiedad generada por la preocupación hace que, al focalizarnos en sucesos  poco probables, rehuyamos problemas apremiantes más complejos de afrontar. En esos casos, es cierto que en un primer momento se reduce la ansiedad, PERO al no resolver el verdadero problema, volverá a generarse la inicial situación de inquietud y desasosiego.

Estrategias para afrontarla

  • Acepta la incertidumbre.
  • Maneja tus emociones, sentimientos y pensamientos, observándolos pero tomando distancia de ellos.
  • Escúchate (La meditación es muy eficaz para esto).
  • Desarrolla una conciencia plena (aquí también la meditación es una herramienta excelente).
  • Afronta lo que te preocupa y empieza a ocuparte, empieza por lo pequeño y ves avanzando.

Expresar el aliento

Realizar un trabajo procesual con un colectivo en constante evolución, conlleva una actitud de previsión y continua adaptación al cambio. Te lo puedes tomar como una dificultad o como un reto, como casi todas las circunstancias de la vida.

El taller de arteterapia y educación emocional de Casa San Cristobal precisa de un vínculo que se construye poco a poco, experiencia a experiencia, entretejiendo lo que ocurre dentro con lo que pasa fuera… Planificando la intervención, y al mismo tiempo, estando abiertos y receptivos a la realidad del entorno, a esa cotidianidad del barrio en constante transformación que no deja de ser una metáfora de la vida.

Conectar desde lo primario

Hoy esperábamos la incorporación de un nuevo participante, eso nos activa actitudes de acogida y cuidado, de integración e inclusión. De conectar desde lo mas primario, para luego pasar a niveles más complejos. Hemos arrancado con la respiración, con la consciencia de la conexión que supone compartir el mismo aire, desde la individualidad consciente de cada un@, al trabajo grupal. De la búsqueda en un@ mism@ a la apertura al otro.

Expresar el aliento

Nos hemos centrado en la respiración consciente y en cómo influye en el rendimiento de nuestro cuerpo, nuestra condición mental y nuestra capacidad de comunicación. La respiración, algo que hacemos todos sin excepción, todo el día, todos los días, supone la realización de ejercicios experimentales y conceptuales, que al hacerse conscientes permiten que el conocimiento teórico y práctico converjan.

Pensando en el Breathe with me de Jeppe Hein, que sencillamente es una invitación a la expresión plástica del aliento de cada uno, hemos realizado un ejercicio de introspección y concentración, con la atención puesta en mi inspirar, mi sostener, mi exhalar, acompañado de su expresión plástica.

También hemos hecho un trabajo corporal, y una plasmación sobre tela a base de ceras de toda la experiencia vivida.