Deshielo

Supongo que la tensión de los últimos días fue la que me provocó la infección con la que me estrené la segunda semana de Enero. Creo que en toda mi trayectoria de arteterapia solo dos veces tuve que buscar alguien que me sustituyera. Las dos coincidieron con mi paso por el hospital.

En general lamento mucho cuando tengo que posponer algo con lo que me he comprometido, aunque las razones me rebasen. Creo que tengo un sentido excesivo de la responsabilidad; no sé muy bien cuánto tiene esto que ver con el carácter y cuanto con la educación y circunstancias de cada persona.

Expectativas y realidad

Aplazar una sesión es complicado porque es difícil hacer coincidir disponibilidades. El hecho de que los/as chicos/as no siempre se disculpen por no poder asistir, lo hace todavía más complejo, aumentando la incertidumbre. Ésta última ocasión solo dos participantes disculparon su ausencia, pasados diez minutos me encontré sola ante una adolescente cuyas expectativas tenían que ver con estar en grupo.

Las mías en cierto modo también, es decir esperaba a un grupo… que sabía que también podía no aparecer. La falta de certeza de quien va a participar y cuando se va a incorporar, junto a los eventuales problemas técnicos derivados de los dispositivos o de la conexión a internet hace que la perspectiva de tenerte que adaptar a las contingencias que surjan sea algo habitual, algo que está muy alineado con los tiempos que corren. Así que de nuevo, mejor tomarlo como oportunidad.

Reajustar la sesión

El que esto ocurra hace que sea costoso arrancar. Diseñar una actividad para un grupo y que solo aparezca un participante supone que tengas que reajustar la sesión. De manera que te focalizas en lo que hay, y decides poner todo tu cuidado, atención y entrega al servicio de lo que tienes delante. Readaptas, y lo que iba a ser para un grupo lo transformas en lo que va a ser para una sola persona. Atemperas, escuchas, estás a  atenta a su sentir, a su historia reciente, primero desde la palabra envuelta en oscuridad (tu tienes abierto el vídeo, el otro no), y paulatinamente propones otras formas de expresión hasta que sonido y gesto se entrelazan y abren el camino a una nueva fase.

El deshielo del otro

Poco a poco comienza el deshielo del otro, y sus pequeños y grandes eventos van tomando forma. Lentamente se relaja hasta que baja muros y abre puertas. Logras establecer un nivel de aproximación e intimidad que en grupo no habría sido posible, y ese adolescente que está al otro lado, sigue avanzando. Hasta que al final, y contigo al lado, convierte en palabras aquello que le gustaría “trabajarse” este año: “dejar la timidez”,  fruto de lo cual da un primer paso que se traduce en algo tan simbólico como conectar el vídeo, empezando a exponerse y a hablar de ello.

Me gusta mucho el grupo y la sinergia que genera, más cuando la vida te coloca ante situaciones como la descrita, recuerdas y agradeces la importancia de los acompañamientos y los procesos individuales.

Retos

El concepto de “reto” es absolutamente diferente según se enfoque desde la perspectiva del adolescente o desde la del adulto. En el ámbito de la psicología los retos que suponen los cambios más significativos en el paso de la niñez a la adolescencia se suelen agrupar en:

1- Conformar la personalidad

2.- Alcanzar ciertas cotas de independencia

3.- Desarrollar una relación saludable con el propio cuerpo

4.- Experimentar la sexualidad

5.- Descubrir tu grupo de referencia

En algunos casos también se habla de “elegir pareja”, a mí me parece que esto último sería más un reto de adulto que de adolescente.

Y sin embargo, cuando de manera explícita las/os chicas/os plantean cuales son sus retos, las situaciones difíciles que tienen que abordar, se refieren a realidades que pudieran parecer sencillas y abarcables, y a ellos, en el momento presente les resultan complicadas:

Aprobar el curso, tener buenas notas, verme bien, tener novio, tener un perro… 

Retos que pasan a ser objetivos

Creo que el momento que a cada generación le toca vivir hace que la visión de reto pueda ser muy diferente. Por ejemplo, tras los meses absolutamente anormales que acabamos de transitar, en los que aún  seguimos, con las restricciones pasadas y actuales; Con la perspectiva de un año en el que nuestra cotidianidad se está viendo tan afectada, nuestro modo de vida ha dado un giro que ha hecho que muchos retos pasen a ser objetivos, y se enredan entre deseos y expectativas, aparentemente sencillos quizás para los adultos, y para muchos/as de las/os chicas/as abrumadores.

Un presente que parece detenido

Pienso que nuestras circunstancias nos han hecho y nos están haciendo vivir un presente que parece detenido y sin embargo está en continuo flujo. Por eso es importante darnos un respiro, detenernos, mirar, observar y empezar a identificar, ordenar  y priorizar lo que queremos. Pararnos a tomar tierra,  marcarnos una ruta y un itinerario y seguir caminando.

Nuestro último día de ciclo y año, el concepto de reto ha estado presente desde la individualidad de cada uno junto con las intervenciones de los/as demás compañeros/as. Nos hemos servido de una nueva herramienta tecnológica (pizarra compartida de G.meet), para dibujar en línea en tres planos compartidos. Retos de cada uno entretejidos entre el juego y lo plural.

Perdonar

Una de las necesarias partes de cualquier sesión de mitoart es el “aterrizaje”.  Cambiamos el universo de lo cotidiano por un universo especial, ese de lo intangible, conformado por y cada una de las  personas que acuden a la cita, su momento, su espacio, y todo lo que ocurre durante el tiempo que dura la sesión. Y para eso, para cambiar de “universos” nos servimos de la relajación, ese umbral que anticipa lo que vamos a abordar, que enlaza las vivencias de fuera con lo que pasa aquí dentro.

El anterior encuentro me había generado cierta “disonancia cognitiva”. Hablar en estos tiempos de “peleas” no es lo más habitual, y ni siquiera sé si es políticamente correcto. Y sin embargo, la vida -en paralelo a todos los mensajes de amor y paz que podamos dar y recibir estos días-, sigue su camino con todos sus resquicios y contradicciones.

El poder del perdón

Supongo que precisamente por eso, la última semana, la acción de perdonar estuvo absolutamente presente en mis pensamientos. Y así, indagando de manera más o menos consciente, de modo sincrónico e imagino que como una consecuencia; de los encontronazos y peleas, pasé al perdón. Me resultó inspirador utilizar extractos de “El mayor regalo”, una película-documental que trata sobre el perdón a través de testimonios de quienes lo han dado y quienes lo han recibido. La idea de que el perdón pueda con las situaciones más imperdonables siempre me pareció salvadora.

Pedir perdón y perdonar libera

Me entristece pensar que la mayor conexión que tenemos con el perdón sea a través de la religión, cuando perdonar es un valor universal, cómo mucho espiritual, pero no es patrimonio de ninguna doctrina. Y no, no siento que se nos eduque en el perdón. Me encuentro a menudo con cajas herméticamente cerradas en las que se encierran rencores y cuentas pendientes que no se llegaron a saldar. Y toda esa basura emocional arrastra otro montón de lastre entorpeciendo nuestro camino. Creo que si desde pequeñitos integráramos el perdón como parte sustancial de nuestra existencia, viajaríamos más ligeros. También he descubierto que cualquier momento es bueno para incorporarlo, pedir perdón y perdonar funciona en los dos sentidos y sobre todo libera. Con ello y con todo hay que querer hacerlo, hay que desear pedirlo o concederlo; lo que lo convierte en un acto de voluntad con el que conviene empezar a alinearse lo antes posible.

Hoy para dar forma a todo esto, hemos partido de la mancha. Hemos aplicado la pintura desde el aire. Una metáfora de lo poético que puede ser un acto tan naif como soplar pigmentos, y luego hemos aplicado pincel y conformado siluetas. Lo que a veces hago sin pensar y lo que luego pienso y ordeno… o no. Tomándonos el tiempo para valorar lo que pasó y lo que ahora está pasando.

Peleas

Todo lo que tiene que ver con la violencia y la agresividad en los seres humanos siempre me ha interesado. No sé si es generalizado, o mi natural sensibilidad me ha hecho y me hace ver ó sentir violencia en multitud de actitudes y comportamientos con los que quizás no todo el mundo sea igual de receptivo. Por otro lado, pienso que entre: Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre” y Rousseau “El hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad le corrompe” hay un sinfín de interpretaciones y posibilidades.

Violencia

La violencia en el mundo animal es intencional y consiste en causar daño o imponer una situación. Yo creo que esa es la acepción más precisa; incluso si en el mundo “humano” me consta que no es siempre “conscientemente intencional”. Además, el ser violento también implica: “tener mucha fuerza o intensidad”, “tener un efecto intenso sobre los sentidos”, “algo que se hace bruscamente o con intensidad”, “algo que resulta embarazoso o incómodo”. Siento que en nuestro día a día hay muchas situaciones en las que la violencia está presente, y en ocasiones se acepta y se incorpora como algo “normal”, aún no siéndolo para todo el mundo. Y también me parece que se ha asociado tanto el término a “violencia doméstica”, a “maltrato”, y a todas las cuestiones de género, que puede que cuando se hable de ser violento se asocie a algo mucho más recriminable socialmente que la connotación original del término.

Agresividad

Y luego está la agresividad. El ser agresivo implica provocación o ataque. De todos es conocido los estudios que consideran que aunque los seres humanos tienen una naturaleza agresiva, la sociedad y la cultura la moderan y la minimizan. Y es que en los primeros momentos de la Prehistoria el Hombre necesitaba de esta característica para poder defenderse y buscar alimento. Con el tiempo la agresividad ha dejado de ser necesaria para literalmente sobrevivir, y sin embargo se ha transformado en una herramienta más o menos elaborada para lograr y mantener el poder.

Me parecen muy inteligentes las culturas que conscientes de la existencia de estas características en la base del ser humano, para manejarlas, han utilizado estrategias más o menos sofisticadas con sus reglas y límites, como por ejemplo las artes marciales. Me pregunto que pasaría si mucha de esa violencia o agresividad (más acentuada en unos que en otros), no se canalizara convenientemente.

El respeto al otro

Una de los pilares de la educación es el respeto al otro. En casa, en la escuela, se educa -o se debería educar en ese sentido-; Entonces ¿qué pasa cuando las/os chicas/as te dicen que en su cole ha habido una pelea? ¿Cuándo comparten cómo -en alguna ocasión-, formaron parte en tanto que espectadores, jaleando la riña o incluso siendo parte activa? ¿Cuándo reconocen que eso no se lo confesarían a ningún adulto, y menos a sus progenitores? ¿Qué ocurre con los coles en los que sigue habiendo enfrentamientos que llegan a las manos en los patios? ¿Qué estamos haciendo como adultos y cómo educadores?

Cuándo en una sesión aparece todo esto, rodeado de: enfado, impotencia, rabia, resentimiento… Identificamos y desgranamos esas emociones, nos hacemos conscientes de cada una de ellas, de mi lugar y del lugar del otro, de lo que pasó y cómo lo percibimos en la distancia. Nos servimos del vídeo y la palabra, aportamos diferentes enfoques y perspectivas; y planteamos estrategias y formas de resolver el conflicto desde lugares más saludables que la “pelea”.

La voluntad de sentido

Nuestra sesión del 8 de Diciembre coincidía con un “festivo”, (noción que a algunos se nos ha desdibujado últimamente). Por temas familiares no todos los chavales estaban seguros de su disponibilidad, para otros sería un día más.

Yo quería que fuera un día mas y también un día diferente, un día con otro sentido, y también con tanto sentido como todos y cada uno. Desde hacía unos meses tenía muy presente a Viktor Frank y a su “Hombre en búsqueda de sentido”. Resonaba con su certeza de que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano.

Así que propuse una sesión en torno a unos Cortos en los que se abordaban temáticas que venían saliendo de modo reiterado. Hace poco me preguntaron que cómo construía las sesiones, precisamente una de las claves reside en detectar las necesidades y recoger los interrogantes que van surgiendo a lo largo del recorrido del grupo.

Distopias

Entre la consciencia de nuestra absoluta pequeñez ante el mundo que vivimos, y el sentimiento de soledad, tan propio de la adolescencia y tan recurrente en los tiempos que corren, aterrizamos en la distopia, extraño concepto que hasta hace poco formaba parte más de nuestra fantasía que de nuestra realidad. Busqué la definición: “Una sociedad ficticia indeseable en sí misma”.

Las/os chicas/os activaron su escucha, e hicieron sus aportaciones: ¿Vivimos un momento distópico? ¿Nos acercamos a un futuro no deseable? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de ser y estar ante lo inevitable, ante lo que no podemos decidir, ante lo que se nos impone?

Y aquí he vuelto a Frank, a los valores y al sentido de la vida, a la importancia de la motivación. Al convencimiento de que cuando no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos. Y es que, lo que hacemos, las decisiones, no las condiciones, determinan quienes somos.

Conflictos y mucho más

Tras haberme encontrado con los chicos la semana anterior, no sabía muy bien lo que depararía la siguiente sesión. Había insistido en que el grupo era algo de todos/as, y solo tenía sentido mantenerlo si de verdad estaban interesados; y el interés tenía que venir de su participación, de su implicación explícita.

Cuando trasladas tu sentir, y del otro lado recibes asentimiento, solo te queda esperar y ver que ocurre, confiando en que el compromiso del otro sea real y sincero.

De modo que arranqué sin demasiadas expectativas y con mucha calma. Puse una gran atención en mi escucha activa, estuve muy atenta a la actitud, a la forma de hablar, a los silencios, a las gotas de información que se destilaban entre los gestos y las palabras de cada una/o. Con lo que estaban cómodos y con lo que no.

Como venía siendo habitual arrancaron sin activar el vídeo, las resistencias a las pantallas seguían siendo muy altas, pero en esta ocasión no les animé a conectarse. Dejé que cada uno se sintiera a gusto con su forma de “estar”, ya habría otros momentos de incomodidad necesarios. También decidí que no iba a dar mucho margen de espera. Los puntuales son siempre los que “penan” por los que llegan tarde, algo que me parece totalmente injusto y quería evitar que se perpetuara.

Mi caja de Pandora

Tras una pequeña relajación y toma de contacto, abrimos nuestra CAJA DE PANDORA. Os dejamos un resumen de las aportaciones mas relevantes.

1.- El chico que me gusta casi no me hace caso, ¿Qué puedo hacer? 

2.- Me gusta mi prima ¿cómo hago?

3.- Me gusta una persona y no sé como atraerla

— Depende, puede ser por muchas razones… Tienes que saber porqué no te hace caso alguien que te gusta. Puede ser porque le da vergüenza… Si alguien te gusta tienes que intentar hablar con esa persona, acercarte… Si te cuesta mucho directamente puedes hacerlo a través de alguien… Dale un tiempo (¿un semana?) y sigue acercándote.

4.- ¿Qué hago cuando estoy muy triste?

— Escuchar música (algunos prefieren meterse de lleno en la tristeza y escuchar música triste y otros música alegre y “salir” de ella), cantar, bailar, hacer deporte, hablar con los amigos…

5.- Con mi madre discuto casi todos los días. Me siento fatal y no sé que hacer.

— Antes de enfadarte cuenta hasta diez. Espera a estar calmada para hablar con ella. Dile que para ti es importante buscar un momento para hablar con ella y cuéntale como te sientes.

-Este consejo vale para todas las personas con las que una/o se enfada-.

Conflictos

Esta cuestión nos ha permitido entrar en el conflicto y las formas de abordarlo. Os dejo unas cuantas preguntas interesantes para todas/os:

  • Cuando tengo un conflicto. ¿Voy de frente? ¿Lo rehuyo? ¿Cuál fue mi último conflicto? ¿Aún estoy en él? ¿Es importante para mí la persona con la que lo tuve? ¿Qué emociones me generó?
  • Pistas para resolverlo:
    a- Quiero hablar contigo
    b- Me siento triste por lo que ha pasado, quiero arreglarlo
    c- ¿Qué piensas de lo que te digo?
    d- ¿Qué soluciones se te ocurren?
    e- ¿Hemos resuelto o necesitamos ayuda?
Resolviendo conflictos. Plastilina y sartén. Juego simbólico perteneciente al conjunto de piezas realizadas en el taller.

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6.- Si el dinero no da la felicidad ¿porqué en los cuentos, películas o series los protagonistas acaban con una mansión, herencia, empresa…?

— Es todo mentira… El dinero no da la felicidad… Pero necesitas un poco, si no, no puedes ser feliz… Hay mucha gente que no tiene dinero y es muy feliz…

7.-  ¿Cómo puedo tener una mentalidad fuerte?

Esta última pregunta ha generado mucho debate. La dejamos para otra sesión.

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Según avanzábamos, ocurrían pequeños “milagros”, como el hecho de que de manera espontánea  hayan ido activando los vídeos. Cada persona, cada situación requiere un tiempo diferente, por eso los procesos son tan necesarios, para poder: escuchar, proponer, fluir…

Emociones contenidas

Esta semana propiciamos el encuentro físico. Quería facilitar material para las sesiones; pero sobre todo, sentía la necesidad de acercarme a los chicos, de percibir cómo estaban. Escuchar en la distancia corta, utilizar la mirada directa, sentir la energía de la presencia corporal, me parecían una buena manera.

Fue algo nuevo y extraño, medidas de seguridad y prevención, distancia física, emociones variadas y contenidas, con poco tiempo para desgranarlas. Al irme,  fui rememorando como había sido cada instante con cada participante. Uno de ellos me habló de su dificultad en transmitir a otra persona su sentir, eso me hizo reflexionar sobre la importancia en seguir trabajando la expresión de las emociones.

Inteligencia emocional

La inteligencia emocional abarca la totalidad nuestro cerebro. Las emociones lo impregnan TODO. Durante años no se les dio importancia, de ahí que no se estudiaran. Hoy día sabemos que la emoción interfiere con la razón, y la razón influye y cambia la emoción, son inseparables.

Otro elemento importante a tener en cuenta es la plasticidad del cerebro, las experiencias, las emociones, los pensamientos, todo está continuamente modificando las conexiones neuronales. A lo largo de TODO nuestro proceso vital podemos aprender y desaprender, hasta nuestras emociones pueden moldearse, de ahí el concepto de educación emocional con todo el conjunto de procesos para entrenar y mejorar nuestra inteligencia emocional.

Adolescencia y emoción

En la pubertad, más o menos de los 12 a los 15 años, cambia la percepción de las emociones del otro. Es habitual confundir los estados emocionales, e interpretar (por ejemplo), una expresión de preocupación como una de enfado. Lo cual genera una actitud y un comportamiento que puede hacer que el adulto  que está frente al adolescente crea que no tiene empatía.

No siempre es fácil entender las emociones, en ocasiones vienen mezcladas, lo que hace que nos confundamos en su interpretación. A veces exteriorizamos emociones visibles de manera directa: “estoy muy triste”, sin aclarar las emociones que tenemos “por debajo” (también estoy preocupada, ansiosa…).

Es una etapa en la que es más difícil de lo normal interpretar los estados anímicos del otro. De ahí la importancia de aprender a decodificar correctamente las emociones para mejorar la capacidad de conectar y de empatizar con los demás.

Autocuidado e interrogantes

Tras un ejercicio de auto-cuidado y escucha interior, de atender a cada una de las partes de mi cuerpo, de repasar mi cabeza, mi pecho, mis brazos, mis articulaciones… De prestar atención a las zonas más olvidadas. De estirar músculos, detenerme en el cuello, en los hombros, en el trapecio, y poner especial atención en las áreas más castigadas por el sedentarismo al que últimanente me abandono… Me he entregado al auto-abrazo, algo que en muchos casos resulta desconocido o pareciera olvidado, y que cuando traspasas, te das cuenta de la conexión con tu parte más sensitiva y sensible.

Interrogantes

Resulta inquietante la dificultad que a veces tenemos en trasladar lo que nos preocupa. Todos esos persistentes interrogantes que no nos dan tregua conviven con la necesidad de exteriorizar, y la contradicción al pensar que no contamos con interlocutores válidos. Todo lo cual hace que nos encerremos y sigamos “enredados” en pensamientos alienantes y destructivos que nos impiden avanzar.

Salvando las veces en que sí contamos con ese interlocutor. Para todas las ocasiones en que nos resulta imposible ser capaces de abrir la puerta de nuestra intimidad y compartirla, hemos creado: MI CAJA DE PANDORA, una herramienta de la que ya veníamos hablando y que nos va ayudar a expresar y dar forma a nuestras inquietudes.

Aquí os dejamos las respuestas y comentarios a vuestra primeras aportaciones:

1.- ¿Creéis que es buena idea mudarme a otra parte de España para estudiar en la uni?

— Depende, si tienes familia, si vas a saber independizarte y estar sola. Tienes que pensarlo muy bien y ver pros y contras antes de decidirte.

— Depende de los problemas que tengas.

— Si te apetece mucho estudiar eso y tu familia te va a apoyar, pues sí.

2.- Una chica dice que me quiere pero “pasa” de mí ¿qué hago?

— Puede que no sea verdad…

— O que le gustes de verdad y le dé vergüenza… entonces estaría bien que trates de hablar tú con esa persona más veces para que pierda la vergüenza…

3.- ¿Qué hago si no me van a “coger” en la carrera que quiero?

— Buscar una parecida.

— Buscar una con asignaturas parecidas para que me las puedan convalidar.

4.- Qué opinas de esto: Me preocupa que la mayoría de los jóvenes estén ciegos

— Creo que es verdad, con todo esto que está pasando estamos parados

— No sé si se puede hacer algo, casi todos son estúpidos…

— Creo que es muy difícil que una generación entera cambie su ideología…

MI CAJA DE PANDORA, entra en ella cuando quieras, publicaremos semanalmente las respuestas y comentarios.

 

Poder interno

Después de nuestra habitual relajación, hemos realizado un viaje sensorial utilizando un ingrediente fácil de localizar en la cocina de cada cual. Así: el cacao, el café, el azúcar, la sal, el harina, el arroz…  han sido  protagonistas de nuestro ejercicio sensitivo a partir de ingredientes naturales. Ello nos ha permitido conectar con nuestro poder interno, nuestro yo más profundo y luminoso.

Mi viaje sensorial

… de todos los materiales orgánicos posibles me centro en uno… estiro la mano, lo alcanzo… lo palpo, (sería deseable continuar con los ojos cerrados, eso me permitirá conectar mejor…) Poco a poco voy sintonizando con mi material… me lo acerco, lo huelo, lo toco, ¿lo puedo incluso saborear?, me lo acerco al oído… ¿Qué despierta en mí? Mi memoria emocional y afectiva se activan… ¿Qué otra cosa podría ser?…  ¿A qué me recuerda?…  ¿A qué otra cosa se parece…? Estoy atenta a su color, a su textura, a sus posibilidades… ¿Qué haría yo con esto aparte de lo que normalmente hago? Juego, lo deslizo entre mis manos… son unos minutos sensitivos con el ingrediente que he elegido. Suave, áspero, rugoso, intenso… ¿qué me dice el material de mí?…

Hemos continuado el viaje hasta realizar una representación en conexión con un elemento natural: animales, vegetales y minerales han estado presentes en la plasmación simbólica, dando paso al siguiente “juego”.

Mostrar lo que somos

Cuando nos preguntan cómo somos, no siempre decimos la verdad. La mayoría de las veces respondemos de manera políticamente correcta, y solo en algunas ocasiones profundizamos. O no nos conocemos suficientemente bien, o nos da pudor decir cosas bonitas de nosotros mismos. A veces incluso nos limitamos a sacar a la luz lo que más nos disgusta, haciéndonos incluso de menos…

Nuestro ejercicio de “Poder interno” ha apelado al subconsciente, ese discreto y sincero compañero que tiene la capacidad de mostrar de verdad lo que somos. Lo que está y a veces ocultamos u olvidamos.

En este caso, sólo nos hemos centrado en lo positivo. Y eso es lo que ha visibilizado parte de nuestra esencia; y es que igual que en los demás somos incapaces de ver lo que no tenemos, también vemos características de nosotros mismos, y por lo tanto lo que de manera subconsciente adjudicamos al otro, también nos lo estamos adjudicando a nosotras mismas.

YO SOY

Lo que tanto me cuesta

Lo que tanto me cuesta… y me preocupa. Lo que me da vergüenza expresar… Lo que prefiero ocultar porque no sé como abordarlo… De lo que no hablo porque no sé ni cómo hacerlo ni con quién… y aún así está ahí, SIGUE AHÍ… 

Todo eso, y lo que hay detrás, lo que veladamente sale en tantas ocasiones, aunque puede que no te des cuenta. Porque somos muy diferentes pero también tenemos muchas similitudes, y nuestras preocupaciones nos humanizan y nos igualan.

Expresar lo que nos inquieta nos alivia

Nuestra naturaleza se desliza entre lo visible y lo invisible, y expresar lo que nos inquieta de algún modo, alivia; y escuchar lo que le pasa al otro (que puede ser muy parecido a lo que me pasa a mí), reduce la tensión, despersonaliza, y permite normalizar, naturaliza y da forma a nuestros desvelos, nos hace tomar perspectiva; y situar adecuadamente la importancia que damos a las cosas, expresar lo que nos preocupa es una poderosa herramienta para encontrar soluciones y empezar a estar mejor.

Por eso hemos partido de nuestra personal caja de Pandora, esa que contiene los “males” de cada uno y cada una, para buscar la manera de localizarlos, canalizarlos y hacerles frente.

Hoy en la sesión hemos realizado nuestro habitual ejercicio de relajación, alejándonos de lo exterior para centrarnos en lo interior. Hemos transitado por el  cuerpo para distender y tomar tierra. Hemos conectado con el mito de Pandora, y plásticamente lo hemos plasmado en una escultura de papel. Después de volcar todo esto en el grupo. Hemos probado una nueva herramienta tecnológica: MI CAJA DE PANDORA, con la que seguiremos trabajando, para desde el anonimato expresar todas esas preocupaciones que nos tienen en vilo.

El mito

Cuenta la leyenda que cuando Prometeo robó el fuego de los dioses para regalarlo a los hombres, Zeus se enfureció, y su forma de castigarlo fue hacer que su hermano, Epimeteo se enamorara de Pandora (a pesar de que Prometeo le había prevenido de no dejarse seducir por ella).

A Pandora los dioses la habían hecho absolutamente encantadora, además de poseer una característica de doble cara: la curiosidad. Pandora llegó con un “regalo” de los dioses, una caja cerrada, que bajo ningún concepto debía abrir. Epimeteo para ayudarla, escondió la caja y confió en su mujer. Pero la curiosidad de su esposa hizo que no dejara de pensar en como hacerse con la caja para tratar de abrirla. Hasta que un día, mientras su esposo dormía, la encontró y la abrió. Al levantar la tapa, una nube gris la envolvió y cayó desvanecida. Las desgracias y males que hasta entonces no habían afectado a los humanos se expandieron por el mundo: la desdicha, la pena, el enfado, el sufrimiento, la carencia, la envidia, la  ira… cuando se dio cuenta de lo que había ocurrido trato de cerrar la caja, logrando tan solo dejar dentro la esperanza, que por eso es lo último que se pierde. 

Lo que me inquieta. Escultura en papel