El raro absoluto

Cada vez soy mas consciente de la relatividad de las cosas, literalmente. De cómo lo que para mí es muy importante, para ti no lo es; de cómo por mucho que ponga “el acento” en afirmaciones o acciones para mí significativas, pueden no tener absolutamente ninguna trascendencia para tí. Y no valen argumentos ni explicaciones, sencillamente las cosas para cada cual tienen una dimensión y una repercusión muy diferente, y lo único posible es ser consciente de ello y aceptarlo con humildad.

Admitir la mirada del otro y si es posible, incorporarla a la propia para abrir y enriquecer nuestra percepción de lo que la vida nos pone por delante.

En este sentido, los días de convivencia que propicia el verano dan para mucho entrenamiento y aprendizaje. Para atreverse, para dudar, para confiar, para intentarlo, para equivocarse y volver a apostar, para cerrar los ojos y creer a pesar de todo, para ilusionarse con lo aparentemente sencillo, y que resulta increíblemente grandioso. Todo eso y mucho más lo encontré de la mano de la naturaleza.

Por el camino, lo absoluto de algunas poquísimas cosas, como la majestuosidad de la Brèche du Roland, algo difícilmente transferible con palabras.

Según cuenta una leyenda, Roland, sobrino de Carlomagno, al acabar la batalla de Roncesvalles, cansado de tanta lucha, golpeó con fuerza la roca para destruir su espada, el resultado fue este espectacular “corte” de 40 m. de ancho y 100 m. de altura, en el corazón de los altos Pirineos franceses, a 2.804 m.

El origen de las estaciones, la pérdida y la oportunidad. El mito de Perséfone


Además de explicar la sucesión de las estaciones, los mitos justifican también ciclos más cortos, como el de la salida y la puesta del Sol, el de las fases y eclipses de Luna…

La historia de Deméter y su hija Perséfone muestra cómo el mito responde a las preguntas centrales de la vida: la pérdida anual de la fertilidad de la tierra y la muerte aparente de la naturaleza.

Perséfone, mito de fertilidad y muerte, en el mundo subterráneo simboliza el grano sembrado; La diosa, junto a su madre Deméter, es la semilla germinada que alimenta al hombre y a los animales.

Constelaciones, erizos, bosques, galaxias… Los niños, tomando como inspiración esta historia fabulosa, representan maravillosas obras de arte efímero, como la vida y las estaciones, en continuo cambio y evolución.

Trabajo plástico de niños y niñas en LA CASA ENCENDIDA