Sintiendo entre océanos

Las sesiones en familia on line son una oportunidad para el encuentro entre seres queridos que están lejos (la mayoría de las veces los papás, pero no exclusivamente), los chicos y chicas del taller (con familia a ambos lados del océano), y para los adultos que están aquí (las mamás en su mayoría), quienes teniéndolo complicado para acudir de manera presencial, no obstante muestran el suficiente interés para buscar el modo de reservar el momento y asistir al encuentro desde las pantallas de sus hogares.

Además de aproximar personas, estas sesiones son una maravillosa ocasión para realizar una actividad conjunta entre padres e hijos, algo que sale del marco de lo cotidiano, y de lo “útil o necesario”. Algo donde mamás y/o papás  pueden estar presentes al lado de sus adolescentes desde la horizontalidad y la conexión.

Vivencias en conjunto

Traspasando la geografía, haciendo algo en conjunto, cooperativo y distinto. Son sesiones con mucho potencial y que dependen en gran medida del interés de cada una de las personas que participa, tanto en lo relativo a asegurar la propia presencialidad, como la implicación activa en las dinámicas.

Hay muchas cosas de las que se podría hablar entre mamás, papás e hijos, y pareciera como que nunca surge el momento, o no se nos ocurre, o no hay tiempo… Hoy en la sesión lo hemos propiciado, yendo del recuerdo de los adultos a las proyecciones de las adolescentes.

Recreando la sensación

Hemos hecho dos tipos de visualizaciones, una con las adultas, «hacía atrás», remontándonos a momentos significativos del pasado asociados a la juventud. Eligiendo experiencias gratificantes y sanadoras, y que hoy tras los detalles más o menos reales o ficticios, nos permiten volver a experimentar y compartir las sensaciones percibidas en aquellos momentos.

El cerebro recuerda más como nos sentimos, que qué fue exactamente lo que sucedió; por eso lo de menos es recuperar los detalles objetivos del pasado, y por eso es tan importante recrear la sensación de aquel momento y enriquecerla con los pormenores que elijamos.

Con las chicas nos hemos desplazado al futuro, planteando un posible escenario diez años «hacia delante». Creando las bases para imaginar-proyectar una situación determinada, y a partir de ahí nos hemos centrado en el sentimiento ante aquello, en donde nacía, en qué nos hacía sentir. Ahí también el cerebro ha sido nuestro aliado resonando con la sensación de bienestar y trayéndola al momento presente.

Aprender a conocernos

Llevamos años queriendo vincular de manera estable y regular a progenitores en el proceso arteterapeútico y de crecimiento personal de los adolescentes que conforman el grupo. Años teniendo en cuenta circunstancias, necesidades, horarios, cargas y situaciones… y poniendo los medios para hacerlo fácil y viable.

Hace un par de semanas logramos aunar disponibilidad y proponer una fecha para agrupar: madres, padres, familiares, junto con los adolescentes participantes del taller. Persona a persona, logramos determinar un día y un horario para comprometer el encuentro en una sesión on line. Aquello estaba resultando alentador e ilusionante.

Mamás y papás

Finalmente llegó el día, y… dos horas antes empezaron a aparecer mamás excusándose. La mayoría con más que comprensibles razones, algunas realmente desoladas, otras sencillamente ausentes. Si, por la razón que sea, las mamás no están presentes, es muy pero que muy difícil la vinculación y presencia de los papás. La realidad es que cuando los papás están disponibles el único modo de llegar a ellos es a través de ellas, de manera que si no están unas no están otros.

Y es que al lado de esto, que es una minúscula gota en el océano, están las circunstancias de cada familia, las prioridades de cada momento, las urgencias, las situaciones marcadas mayoritariamente por las imposiciones profesionales de última hora, los compromisos familiares -muchas veces imprevisibles-, y la demandante realidad de los hogares con niños pequeños y sin ayuda.

Una sesión para familias

Me entristece que una sesión preparada con mimo y cariño, pensada para familias, no cuente con los adultos; pero bien es cierto que hay ocasiones en que las cosas son como son y lo único que nos queda es adaptarnos a lo que hay, aceptarlo, y continuar. Y si seguimos creyendo en lo que hacemos -lo que es el caso-, volver a intentarlo, poniendo toda la energía e implementando lo aprendido ante cada nueva ocasión.

Tener alternativas

Queridas mamis, deciros que desde aquí me hago cargo de la enormidad de tareas y compromisos, frente a la limitación de cada día, frente a las situaciones que nos sorprenden y nos descuadran, y ante las que tenemos que reposicionarnos. Así que gracias por ser y estar, por continuar en ese otro lado, por la confianza y la apuesta. Desde mi lugar, la experiencia me ha enseñado a prever, a tener siempre una alternativa y a seguir bregando ante la incertidumbre.

Autoconocimiento

Uno de los modos que tengo de visualizar todo esto es un enorme «mapa» para aprender a conocernos. Un mapa que nos permita saber quienes somos, dónde estamos; que nos ayude a detectar nuestras limitaciones, determinar a qué podemos comprometernos… en definitiva a conocernos mejor.

Por eso hoy, en nuestro taller, hemos abordado el autoconocimiento; desde la relajación, el movimiento corporal, el juego y la representación plástica. Gracias a quienes lo habéis hecho posible. Namasté

El viaje del héroe

De todas las historias mitológicas, una de las que más huella me dejó, fue la relativa al mito de Ulises. Su viaje del héroe -un recorrido de ida y vuelta-, con tantas ramificaciones y posibilidades, siempre me resultó fascinante e inspirador.

El deseo de viajar, tan arraigado en mí desde siempre, tan conectado con mis ganas de conocer y explorar el mundo, se fue transformando sin apenas darme cuenta, hasta llegar a lo que hoy se muestra como algo más calmado, más en el sitio. Un viaje interior y profundo, lleno de matices.

El viaje de Ulises es una búsqueda de sentido de la vida. Puede que desde fuera la vida del héroe se viera plena y completa, pero sin embargo, el navegante desesperaba al no hallar el sentido de la vida, de su vida.

En busca de sentido

Posiblemente si Ulises hubiera leído a Viktor Frankl (El hombre en busca de sentido), habría encontrado el modo de centrarse en su momento presente, de observar su aquí y su ahora, de manera que su búsqueda de sentido se enfocara en su actitud ante lo que fuera que ocurriese.

Mas allá de la naturaleza de los acontecimientos, pienso que se habría centrado en su modo de abordarlos, y desde ahí, creo que habría hecho un ejercicio de sinceridad y reconocimiento acerca de su aportación a su universo.

La humanidad del mito

Quizás habría mirado a Penélope desde otro lugar, y no habría necesitado alejarse tanto, ni tanto tiempo para ver con claridad… Porque otro de los elementos eternos y universales de este mito es la humanidad que le hace alejarse de su hogar, para salir del foco, tomar perspectiva e ir desgranando preguntas.

Interrogantes presentes en cada uno de los episodios de su gran epopeya, todos  cargados de mensajes y simbología; hasta que la inexistencia de respuestas le hace desistir y aceptar su realidad, que no es otra que la aceptación y el retorno a casa, y entonces sí, su viaje de vuelta resulta una oportunidad para, sin buscarlas, ir hallando respuestas.

Hoy en el taller nos hemos descolgado con la bella historia de Ulises y su viaje, vinculándolo al sentido de la vida de cada quien. Un sentido y un viaje en continúa evolución, con tantas posibilidades como miradas seamos capaces de aportar.
Y tú ¿te lo preguntas? ¿en qué personas, situaciones, circunstancias radica el sentido de tu vida?

Jugar y aprender 

Me fascina cómo el cerebro reproduce en nosotros sensaciones similares a las que tuvimos en el momento al que nos remonta el recuerdo, cuando se activa la memoria de algo agradable. También me parece increíble la capacidad de nuestro cuerpo y nuestro cerebro de hacernos percibir situaciones satisfactorias cuando pensamos en un futuro gratificante. Al parecer también opera al revés, es decir haciéndonos sentir mal/incómodos cuando las sensaciones a las que nos remontamos, o las que estamos proyectando no son de nuestro agrado.

Esto, que de manera intuitiva muchos de nosotros alguna vez hemos presentido, es algo que hoy día viene refrendado por los estudios de neurociencia. Que a su vez vienen a confirmar las bondades del pensamiento positivo, desde mi punto de vista algo también ligado a las bondades de practicar el optimismo.

Madres e hijos/as online

Con esa base conceptual, hemos estructurado una sesión particularmente especial, al ser la primera que hacemos con madres e hijos/as online. Además de superar los obstáculos propios de aunar disponibilidad, coincidencia de horarios, resistencia a las pantallas, conexión a internet y encuentro en una nueva plataforma de videoconferencia, ha sido maravilloso percibir desde el otro lado las ganas de participar, de entregarse a la propuesta, y de ser realmente parte activa.

Y es que dos horas dan para mucho cuando hay interés; por eso hemos practicado la generosidad, entrenado la paciencia, aprendido algo más de tecnología, experimentado la presencia plena, probado la atención, ejercitado la creatividad, proyectado en positivo, expresado con la plástica y escuchado con respeto y sin juicio.

Encuentro intergeneracional

No creo que padres y madres deban ser amigos de sus hijos e hijas, pero si creo que jugar y aprender  conjuntamente es una asignatura pendiente tanto para unos como para otros, por eso todas las iniciativas que propicien el encuentro intergeneracional son deseables; y si además se interactúa desde la horizontalidad y se ejercitan gran cantidad de habilidades, tanto mejor. Mil gracias a quienes lo habéis hecho posible

Resistencias

Pensar en la sesión, inspirarte, observar otros procesos y realidades, volver a pensar en la sesión, en el perfil de los participantes, en lo que crees que necesitan, en lo que sabes, lo que intuyes, y lo que no. En quienes están y quienes iban a estar pero al final no aparecen. Pensar en sus circunstancias, en el momento de todas/os y cada una/o. En cada una de las posibles resistencias. Pensar en tus límites y los del grupo, en lo que se puede y lo que no. Preguntar, escuchar, comunicarte con ellos/as, en grupo e individualmente, sostener lo que ocurre mientras tanto.

A uno y otro lado

Constatar los mensajes que se leen, los que no, los que se leen pero no se responden, los teléfonos que antes estaban y los que muestran ausencia. Esperar respuestas, tenerlas, evidentes y lacónicas, o no tener respuestas lo que en sí es una respuesta. Indagar en lo que les puede atraer.

Volver a pensar en la sesión, escribir, descubrir y profundizar en nuevos recursos, contrastar con colegas. Empezar a estructurar la sesión, recordando las resistencias de la última vez, y tenerlas en cuenta; el pressing de los estudios, las eventualidades: todas esas cosas que tienen que hacer y que postergan y se les ocurre emprender a la hora de la sesión, la tecnología, la exposición a la que les somete la vídeo conferencia…

Sentirte expuesto/a

Verte mientras los demás te ven, dejar al descubierto tu espacio, tu casa, tu habitación, tu rincón, tu intimidad. Conformar una sesión llena de contenido y propuestas y adaptarte  a lo que el momento demanda. Escuchar, sonreír, alentar, estar, proponer.

Relajar, conectar, expresar, sostener. Recorrer dos horas de interacción a través de invisibles imágenes con mucha presencia. Aceptar que es parte del camino, y de nuevo: escuchar, proponer, sugerir, confiar, fluir.

 

 

 

Pantallas

Nuestro septiembre-2020 ha sido un mes de calma aparente, de pausa en la visibilidad, detrás de la cual la acción ha continuado entre bambalinas. Nuevo otoño, nuevo curso, novísima situación. Hemos iniciado con dos nuevos retos:

  1. Un pasito más en la vinculación de progenitores al programa de arteterapia y educación emocional de Casa San Cristobal.
    Devolviéndonos nuestra realidad la absoluta presencia en las familias de las mamás. Madres con uno o dos chavales a su cargo, conscientes de su papel como sostén y pilar de la familia, muchas veces desbordadas, preocupadas con este día a día tan incierto, tan difícil, tan cambiante.
  2. La intervención arteterapeútica con adolescentes a través de videoconferencia. Con las peculiaridades de la edad en estos tiempos extraños, la complejidad del barrio de San Cristobal, la precariedad de herramientas y dispositivos, el cansancio tecnológico del grupo, y las ganas de hacer algo diferente, preferentemente divertido.

Pantallas de antes

Los chicos y chicas con los que trabajamos, como el resto de nuestros adolescentes, se han criado en un caldo de cultivo en el que la tecnología les resulta conocida, y en general próxima y manejable; por eso relacionarse con una pantalla a ciertos niveles, hasta la fecha, apenas planteaba problemas. Sobre todo, sabiendo que en las pantallas de antes se establecía una barrera entre el usuario y lo que había detrás, lo que permitía preservar el mundo de cada cual.

Todo ello, hasta hace muy poco, conformaba un antes que convivía con la experiencia de lo presencial que facilitaba redes afectivas donde: la cercanía física, la mirada y la piel, tomaban valor y permitían tejer vínculo de manera orgánica.

Pantallas de ahora

Ahora, en que lo presencial se ha ido recortando quedando reducido a mínimos; Cuándo salir de casa y encontrarse con otros se ha convertido en excepcional; Cuándo -al menos por el momento-, tenemos que dejar de utilizar las maneras que teníamos de crear vínculo y de relacionarnos…

Ocurre, que hemos de activar otros modos, y si estos modos suponen que nos «amiguemos» con las pantallas de ahora, que traspasemos la barrera de antes, que interactuemos, y propiciemos una nueva apertura, pues tendremos que lanzarnos a ello. Verlo como oportunidad y encontrar cada vez más satisfactores y aprendizajes que nos compensen.

Y eso es lo que hemos empezado a hacer en nuestra primera sesión online de este ciclo de otoño; Abordando resistencias, las primeras de las cuales están estrechamente relacionadas con la relación con la propia imagen.