La consciencia de mi presencia

En esta ocasión afianzamos el vínculo entrenando la confianza y la confidencia, dos conceptos muy interrelacionados, y absolutamente necesarios para nuestro bienestar.

Si bien estoy a favor de las bondades de las nuevas tecnologías, creo que es importante recordar que el control sobre las mismas lo debemos de tener nosotros y nosotras, y no a la inversa. En el caso de los y las preadolescentes, la combinación”móvil y redes” está generando formas de comunicación que conviene revisar. Por ejemplo, un mensaje escrito no debería de substituir el encuentro cara a cara con el otro; la presencia y la energía de la persona con la que establecemos una relación de complicidad y que permite que podamos abrir nuestro corazón; y es desde este lugar, desde el que propiciamos la aproximación al otro y la confianza de que nuestras confidencias quedan recogidas en lugar seguro.

Somos cuerpo, mente y energía, por eso para lograr el equilibrio de estos tres frentes, también prestamos atención a lo que físicamente nos sustenta: cabeza, cuello, pecho, brazos, piernas… gracias a la actividad en movimiento aprendemos a SOLTAR, a eliminar lo que nos sobra, lo que nos limita. El uso psicoterapéutico del movimiento promueve la integración emocional, cognitiva, física y social del individuo. Nos movilizamos y nos desplazamos por el espacio, jugando y reconociéndonos desde lo dinámico.

Poco a poco vamos deteniéndonos hasta ocupar ese mismo espacio desde la calma y la serenidad, necesarias para podernos RELAJAR. La quietud, el silencio, la consciencia de la respiración, la presencia plena… es un trabajo individual que converge en un acercamiento al otro, y desde ahí la conexión con la necesidad de piel que cristaliza en el abrazo.

Arteterapia. Ocupando mi lugar. Casa San Cristobal.

Juego y presencia

Habíamos planteado la aceptación de nuestra parte oscura, un trabajo introspectivo que con la participación grupal se vio enriquecido y amplió nuestro horizonte. En esta ocasión la mirada se hacía mas extensa, incidiendo directamente en la aceptación de lo que ocurre en nuestro entorno, lo que nos afecta desde el exterior, lo que se nos impone, lo que nos toca vivir, las emociones que eso nos genera, cómo nos posicionaros ante esto, como nos sentimos…

Decidimos abordarlo desde el juego y la presencia, envolviendo al otro, dejándonos cubrir, escuchando, esperando, comunicando… Tomando consciencia de dónde está el que da y dónde el que recibe, y qué pasa con el que observa, cómo se siente parte y partícipe.

Arteterapia. Casa San Cristobal