Otras normalidades

¿Os pasa que desde la honestidad más profunda, pensáis que en muchas ocasiones lo que os ocurre a vosotros, les ocurre también a los demás? Por ejemplo, estas triste por algo que ha pasado, y piensas que el otro también lo está; o necesitas hablar de algo que ha ocurrido y piensas que los demás también lo necesitan.

Vivir y expresar

Cuando resulta que no, que no siempre es así, que vivimos y expresamos nuestro sentir de maneras no siempre coincidentes con el resto, no siempre alineadas con los seres que nos rodean, y lo más importante, con las personas que nos importan y a las que amamos.

Y eso hace que tengamos que ser especialmente cuidadosos con lo diferente, atentos a otras normalidades que pueden o no, coincidir con la nuestra, aunque la creamos mayoritaria, y que incluso siéndolo, no tiene porque ser mejor.

Y tomar consciencia de ello, y ponerlo una y otra vez en práctica es lo que permite estar entrenados para empezar a tolerar menos y aceptar más, a ser menos condescendiente y más naturales, a permitir SER al otro, con sus tiempos, sus ritmos, sus necesidades.

Los procesos de cada uno/a

Desde siempre he estado fascinada por la psicología y los procesos terapeúticos, creyendo que necesariamente había que conectarlo con el apoyo y el cuidado. Las palabras son un excelente vehículo, pero no siempre, y no con todo el mundo. Hay personas que cuando tu preguntas no están preparadas para responder, y te toca esperar; cada uno tiene un tiempo y una manera. Creo que la palabra es insuficiente y para mostrarnos, necesitamos otros mecanismos.

La forma de expresar y el momento de cada persona son tantos como individuos, por eso es fundamental respetar y ofrecer la escucha y el espacio adecuado.

Por eso, el proceso de cada uno/a es sagrado. Por eso las terapias y los procesos creativos me parecen tan convenientes, útiles y necesarios. Y por eso, a veces, haces una propuesta y la respuesta llega fuera del marco temporal planteado; y si sigues ahí, desde la escucha y la atención plena puedes conectar, comunicar y en ocasiones, ayudar.

Dibujo espontáneo de R. S. fuera de marcos temporales, sincrónico el título de uno de los espectadores: “Amor entre tiempos”.

Mis otros “yo”

La posibilidad de cambiar, seguida del tránsito por el autoconocimiento, abrieron la caja de Pandora de los múltiples “yo” que habitan en cada un@ de nosotr@s. En algunos casos siendo muy conscientes, en otros rechazándolos.

Yo diría que nos ocupan varias formas de ser y de estar, y todas y cada una de ellas somos también nosotr@s. Creo que el hecho de ser adolescente, con una pequeña trayectoria de vida a las espaldas, resulta insuficiente para tomar consciencia de todos ellos; lo que no quita que emerjan muchas preguntas, algunas recurrentes: ¿Tenemos un solo yo alternativo, o tenemos varios? ¿Somos varios “yo”? ¿Qué es el Ego? 

Ego y todo lo demás

Podríamos tomar a nuestro Ego como una especie de mecanismo de defensa, al que voy incorporando lo que el exterior me aporta: lo que los demás piensan y dicen de mí, conformando lo que será mi identidad. Algo que precisa aprobación y reconocimiento y se enfada cuando es rechazado. Qué me acompaña; en lo que creo, y que es causa de conflictos personales.

Y… ¿mis otros yo? ¿dónde están? ¿los que no siempre coinciden con éste? ¿cómo son?  Porque estoy seguro de que existen ¿los conozco y admito? ¿los muestro? ¿cómo se manifiestan?

Buceado en nuestros otros yo

Hoy hemos buceado en nuestros otros yo, con diferentes estímulos plásticos. Cada un@ ha expresado con el material con el que se encontraba más cómod@. Pintura corporal, esculturas de papel, palabras y pinturas pastel han contribuido a dar forma a la expresión de de cada un@.

En medio de todo, el Ser, la base de mi personalidad, lo que subyace en el fondo de cada uno de de los chicos y chicas que conforman el grupo. La esencia revistiéndose de diferentes colores y formas según las circunstancias y las interacciones con los demás. Lo que nos hace distintos en casa que en la escuela, con mi madre o con los amigos… Incluso conmigo mism@

 

Entornos seguros

Me gusta llegar con tiempo a las sesiones, preparar tranquilamente los materiales, conformar el espacio. En esos momentos, siempre hay algún chaval que se anticipa, y casi de manera inmediata empieza a comentarme algo que le ha resultado curioso o significativo, algo en muchas ocasiones íntimo, que podría ser que mas tarde quisiera compartir con el grupo… o no. Cuanto antes llego, antes aparece alguien. Es una especie de ley de Murphy en positivo “Si algo bueno puede pasar, pasará”.

Un espacio de confianza

Esto tan orgánico y natural, me lo he tomado como parte de la actividad. Ese encuentro a dos, con un peso específico diferente que el encuentro con el grupo; es algo que recibo con agradecimiento. Es hermoso percibir que esa espontaneidad puede darse porque se ha creado un entorno seguro, en el que no se juzga, se confía, se expresa; y que hoy incluso l@s chic@s, han verbalizado como tal. Algo que sería genial que ocurriera en muchos más espacios, y que echo de menos.

Apertura y complejidad

Si bien es cierto que en los primeros años de la infancia se pone mucha atención en la generación de estos entornos, me apena muchísimo que en primaria se abandonen. Es como tener unas plantitas con las que se puso un gran amor al principio, y luego se dejaron de cuidar.

Al lado de todo ello, la realidad que nos coloca ante los chavales con más dificultad en abrirse, y los que cuando se abren, se topan con lo complicado que les resulta expresar lo que tienen dentro. Algo bastante común también entre adultos.

Escuchar a los otros

Hoy l@s chic@s irrumpieron con muchas ganas de conocer los resultados de una de las dinámicas de la  anterior sesión. Escuchar a los otros, muchas veces con realidades muy similares, es un modo de propiciar la empatía, la aproximación y la calma.

Entre diferentes estímulos (una vez más apoyándonos en el trabajo corporal, plásticamente con elementos naturales como base, y la ingenuidad de la propia piel), hemos propiciado la apertura de cada cual en relación al ejercicio de autoconocimiento de la semana pasada. Es significativo como la necesidad de seguridad de la adolescencia encuentra uno de los mayores refrendos en la aprobación de los “iguales”, en el reconocimiento y la escucha de sus compañer@s.