El lugar de los silencios

La perspectiva que yo tenía al inicio del online era que estas sesiones darían cabida a dos mundos, el del grupo y el mío propio. Pero además -y aunque había y hay elementos comunes entre todos los chavales-, cada uno y cada una, con sus particularidades y circunstancias, desde el primer momento, han acudido a nuestra cita a partir de su propio universo, diferente y cambiante.

Dando valor a los silencios

Desde el principio, la ausencia de lo presencial me hizo poner un gran acento en lo visual y en lo sonoro, hasta que me encontré con profundos silencios al otro lado, lo que me hizo concederles cada vez más importancia.

Surgieron silencios visuales y silencios sonoros a los que empecé a tratar de otro modo. Frente a la abrumadora necesidad de la generación de palabras, y a la espera de que continuamente pasasen cosas… Comencé conscientemente a dejarlos estar, tratando de no interpelarlos ni interpretarlos, sino centrarme en escucharlos con paciencia y atención.

Tipos de silencios

Eso me hizo pensar en la importancia del lugar de los silencios, y la necesidad de tiempo, pausa, y escucha templada desde este lado. Creo que hay muchas maneras de percibir el silencio, de hecho hay muchos tipos de silencios, y muchos modos de expresarlos.

Ni que decir tiene que salvando los maravillosos silencios de complicidad, en los que la presencia y la mirada lo ocupan todo… Hay silencios que siempre me han impresionado, como los que surgen cuando no sabes qué decir, los propios del miedo, el pudor o la vergüenza.

Un nuevo viaje

Por eso, cada vez que hago una sesión online y los vídeos están desconectados, la palabra escasea, y percibo no obstante las presencias al otro lado; cuando surgen tantos silencios, que muchas veces traté de romper; A fuerza de percibirlos, también me he dado cuenta de su importancia y su porqué.

Hoy, con este telón de fondo, más allá de todas las razones que puedan justificarlos y/o explicarlos, hemos realizado un nuevo viaje. Extraigo una de las partes del mismo:

… Y ahora, quiero que pienses en tus silencios, en lo que hay detrás de ellos… Si te ocurrió algo que fue importante y te daba o te da vergüenza hablar de ello. Si en casa puedes contarlo o no. Si te gustaría compartirlo pero te “da corte”, o resulta que no te acabas de atrever… porque… ¿qué pensaran los demás? ¿qué pensaran de ti?

Y sin embargo, contar lo que nos pasa puede ser liberador, lo que tienes dentro lo sacas fuera… y deja de estar tan “agarrado” a ti que puede llegar a impedirte respirar con normalidad… Lo expones y eso permite que vaya perdiendo peso e importancia… puedes respirar más tranquila, puedes dormir, puedes llegar a dejar de alterarte por el solo hecho de que algo te lo recuerde…

Puede que no lo llegues a olvidar, pero tampoco pasa nada porque quede ahí en esa caja de recuerdos que forman parte de ti… Lo importante es que no te haga daño, y que si piensas en ello, si hablas de ello deje de dolerte…

Contar algo ayuda también a que personas que tienen otros secretos y querrían contarlos, se animen a hacerlo; y ayuda a que nos demos cuenta de que todos, alguna vez hemos tenido algún secreto… y algunos siguen doliendo, es a esos a los que me refiero, a todos los secretos que siguen generando dolor y silencio…

¿Te gustaría contarnos algo?

¿o quizás te gustaría contarlo a través de una herramienta anónima…?

Te propongo que te centres en eso que alguna vez quisiste contar pero se convirtió en algo que formaba parte de tu silencio… que con ello en la cabeza deslices tu lápiz y tus pinturas… sin apuro, dejándolo emerger… para que cuando quieras, como quieras y con quien quieras, puedas ponerle palabras y puedas romper, por fin, tu doloroso silencio….

Expresión plástica del silencio de uno de los participantes