¿Podemos cambiar?

¿Se puede cambiar, yo puedo cambiar, para qué quiero cambiar?

Cuando ni siquiera sé quien soy, cuando no tengo claro lo que quiero… ¿Cómo puedo pensar en cambiar?

¿Quiero cambiar para mí, para los demás, un poco para mí y otro para el resto…?

A lo largo de mi trayectoria me he encontrado con personas que hablan de cambiar, con adultos que no están contentos con algo que les conforma y quieren modificarlo. A veces el deseo de cambio se queda en eso, en intención. En otras ocasiones hay un duro trabajo para alterar lo que no nos gusta.

Un caos difícil de ordenar

Cuando los sujetos son adolescentes, la cuestión se torna más compleja. Los chicos y chicas con los que interactúo están viviendo momentos muy marcados de transformación más allá de sus decisiones personales, y eso les hace dudar mucho más que al resto. Viven un caos difícil de ordenar, que les hace caminar a tientas y no tener muy claro ni lo que quieren, ni lo que les conviene.

Hay situaciones en las que te das cuenta que tu intención de cambio responde a expectativas ajenas. Entonces, conviene preguntarte: ¿Quién quiere que cambies y por qué?. Puede ser una cuestión que responda a las necesidades del otro y no a las tuyas. Es importante darte cuenta de esto. Puedes negociar con tu entorno, pero no sentirte presionad@ a cambiar radicalmente, eso sería caer en el autoengaño y no va a funcionar. Cuando seas capaz de darte cuenta de lo que está pasando, no habrás perdido tu tiempo, si logras aprender de lo vivido y eres resiliente, habrás dado un gran salto en tu crecimiento personal.

La esencia de la persona

Mi propio recorrido me ha enseñado que hay algo que tiene que ver con la esencia de la persona, con lo que nos conforma a cada un@, y eso tan consustancial no se puede modificar. Creo que hay que incorporar la conciencia para saber quienes somos, para conectar uno mismo.

Conocerte, aceptarte, y a partir de ahí averiguar lo que puedes y no puedes hacer. Hallar el modo de adaptarte a lo que te toca vivir, descubrir que es lo que te hace estar bien, enfocarte en cosas pequeñas, con método, incorporando nuevos hábitos y comenzar a transformarte.

Hoy hemos abordado todo esto desde el movimiento corporal, permitiendo que la energía fluyera. También nos hemos detenido en una dinámica muy especial de introspección personal, intercalando la mirada con un juego de espejos donde el tiempo se ha ralentizado: mindfullness, presencia y conciencia plena; Para después, compartir lo vivido enlazando palabras y cuentas de colores.

Mi emoción al proyectarme

Con la excusa de Halloween y toda la locura asociada a un evento de origen pagano, más tarde asociado a la religión, y finalmente recuperado por la sociedad de consumo… Planteamos un ejercicio que sigue ahondando en nuestro recorrido emocional y que hoy, utilizando el juego de la máscara y del disfraz, la excusa de la transformación, nos sumerge en un juego de autorreconocimiento y perspectiva, partiendo de ¿quién soy? para aterrizar en ¿quién podría ser?

Es significativo como con trabajos más introspectivos, en ocasiones nos hemos encontrado con deseos, proyecciones de personalidad muy particulares que no siempre se reconocen  cuando el ejercicio se hace visible ante el grupo. Incluso habiendo vínculo y confianza, hay ciertas cosas que no se muestran al otro de manera abierta, mensajes que no obstante quedan desvelados entre gestos e imágenes.

Ante la pregunta de “si no fueras tú, quien desearías ser” sigue una respuesta mayoritaria que se contagia al verbalizarla: “yo no quisiera ser otra persona que yo mism@”. Es muy positiva la afirmación y el auto-empoderamiento, elementos que  impulsaran el tránsito por los recorridos vitales de cada uno y cada una… pero puede haber distorsión. A continuación, ante el nuevo interrogante, se suceden respuestas más variopintas y no obstante reveladoras de la personalidad de cada un@:  “si solamente, durante un día, pudieras ser otro ser ¿quién serías?”. L@s chic@s responden que super héroes y animales. Sería desacertado considerar estas expresiones fuera del contexto en el que se dan, pero no dejan de ser elementos que suman y contribuyen a trazar un retrato de la personalidad, con los anhelos y sueños de cada un@.